Fotos Archivo Personal
Al llegar a Oregon, después de recorrer en bicicleta 4,380 millas se reunió con varios miembros de Caridades Católicas que la recibieron en su última parada en Portland.
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Al llegar a Oregon, después de recorrer en bicicleta 4,380 millas se reunió con varios miembros de Caridades Católicas que la recibieron en su última parada en Portland.

La joven de 26 años, Alana Murphy dice con voz firme: “Creo que es muy importante seguir hablando sobre los refugiados y lo que ha sucedido con el Programa de Admisión de Refugiados de EE. UU. desde 2017”.

Y para dar importancia al tema de los refugiados en este país, recorrió el año pasado en bicicleta la distancia total de 4,380 millas. Y lo dice con satisfacción del deber cumplido.

“Comencé mi viaje en bicicleta el 12 de mayo de 2018. Llegué al Océano Pacífico el 7 de agosto, así que me llevó 88 días atravesar los Estados Unidos”, compartió con El Centinela, “es para mi la experiencia más importante del año anterior”.

Alana Murphy, nació en Chicago, tiene 26 años y ha pasado gran parte de su vida en el Medio Oriente, el sudeste de Asia y Sudamérica. “Estudié Análisis de Políticas Públicas en Pomona College en Claremont, California”. En estos momentos está adelantando una maestría en la Universidad de Tsinghua en Beijing, China en 2019. “Aprendí español en Quito mientras trabajaba con la Organización Internacional para las Migraciones en Ecuador”, dijo en un español perfecto, gracias a su experiencia en Suramérica.

Hablando de su interés en el tema de la realidad de los refugiados, explicó que “he pasado los últimos 8 años de mi vida trabajando con poblaciones de refugiados e migrantes en Jordania, Marruecos, Filipinas, Ecuador y los Estados Unidos. Me sentí particularmente inspirada por mis experiencias trabajando en el reasentamiento de refugiados en Chicago. El tiempo que pasé con las familias de refugiados y las personas a las que asistí me cambió la vida”.

Es una experiencia que lleva a todas partes. “Nunca olvidaré como compartimos el té en sus salas casi vacías, cómo los apoyé durante sus primeras entrevistas de trabajo, jugué con sus hijos en las playas del lago Michigan, o cuando los escuché al contar las historias angustiosas que los llevaron a salir de su lejana tierra natal”, indicó en entrevista con El Centinela.

El tema es fundamental y por eso se lanzó a la aventura de recorrer el país en bicicleta. En su opinión, “el refugiado se ha convertido en una palabra políticamente divisoria. Me he dado cuenta de que la mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos no han tenido las mismas oportunidades que yo he tenido. Lo vi al conocer estas increíbles personas y al escuchar sus historias. Es por eso que decidí recorrer en bicicleta más de 4.300 millas a través de los Estados Unidos, con el fin de conocer a las personas que llegaron a nuestro país como refugiados e intentar llevar sus historias a aquellos que no tuvieron la oportunidad de escucharlos en persona”.

Al concluir su recorrido llegó al noroeste y estuvo en Portland, justo el día en que Caridades Católicas realizaba un evento para presentar el tema de los derechos humanos y el tema de la migración a la comunidad. Un tema que sigue siendo de gran actualidad.

“Realmente disfruté trabajar con Caridades Católicas (Catholic Charities) durante mi tiempo en Portland. Colaboré con agencias locales de reasentamiento y comunidades en las ciudades a lo largo de mi ruta, para reunirme con personas que llegaron a los Estados Unidos como refugiados”, indicó Alana Murphy.

“Caridades Católicas Portland gentilmente me conectó con participantes potenciales y también me invitó a asistir a su evento sobre ‘Derechos Humanos y Migración’, organizado en colaboración con RAIN Internacional (Red de Asistencia e Información para Refugiados). Opino que todos los presentadores hicieron un excelente trabajo al presentar la situación actual en la frontera y también las formas en que el Programa de Admisión de Refugiados de los EE. UU. se ha estado afectando por los recientes cambios políticos. Es importante comprender realmente los diferentes actores y políticas involucradas, si se quiere encontrar una solución”, indicó.


                                                                                                Recorrido en Bicicleta


Su experiencia con los refugiados durante su recorrido por los Estados Unidos forma parte de su vida espiritual. “Mi fe es lo que me motiva a hacer el trabajo que estoy haciendo, así como también lo que me da fuerzas para llevar el proyecto que he comenzado hasta el final. Creo que Dios nos llama específicamente como cristianos para dar la bienvenida a los refugiados, ser generosos y aun sacrificar nuestra propia comodidad para “recibir al extranjero”, dijo Alana Murphy.

Al hablar de donde nació esta idea, explicó que ha trabajado con poblaciones de refugiados durante los últimos 8 años de su vida, “con poblaciones de refugiados y migrantes en Jordania, Marruecos, Filipinas, Ecuador y los Estados Unidos. Me sentí particularmente inspirada por mis experiencias trabajando en el reasentamiento de refugiados en Chicago. He realizado 65 entrevistas. Se pueden ver fotos y escuchar los pensamientos e historias de mis participantes en línea en www.beauitfulcrossing.com”.

Fue un arduo trabajo contactar a cada refugiado durante el recorrido.

“Usualmente, contacté los participantes con la ayuda de agencias de reasentamiento locales y grupos de apoyo a refugiados. A veces me encontraba con personas a través de contactos personales, o las personas a las que entrevisté me conectaron con familiares o amigos para que pudiera preguntarles si estaban interesados en tener una entrevista conmigo”.

Creo que es muy importante seguir hablando sobre los refugiados y lo que ha sucedido con el Programa de Admisión de Refugiados de los Estados Unidos, desde 2017. El programa de refugiados se estableció originalmente debido a la petición de los ciudadanos y las iglesias locales para abrir canales legales de inmigración para personas huyendo de regímenes fascistas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial”.

“El programa comenzó oficialmente en 1975 y luego se formalizó bajo la Ley de Refugiados de 1980. 3 millones de personas han venido a los Estados Unidos como parte del programa, con un promedio de 150.00 personas que ingresan anualmente. El presidente Trump estableció el límite de admisiones para refugiados para el año fiscal 2018 en 45,000. Muchos defensores de los refugiados creen que el presidente está considerando establecer el límite para el año fiscal 2019 en 25,000, un número equivalente a solo 0.002% de las personas desplazadas por conflicto en todo el mundo. ¡Creo que los Estados Unidos está listo para dar la bienvenida a un mayor número de refugiados!”, explicó.

Viendo los datos estadísticos y cómo han cambiado con la administración actual esta joven sabe que hay que prestar atención a los refugiados.
Durante su visita a Portland, ella compartió con todos los asistentes al evento organizado por Caridades Católicas y PSU sobre su experiencia recorriendo el país.

“Creo que es muy importante seguir hablando sobre los refugiados y lo que ha sucedido con el Programa de Admisión de Refugiados de los Estados Unidos, como indiqué anteriormente”.


                                                                                              Aprendizaje durante el viaje


La joven recuerda el recorrido pues de alguna manera le ha cambiado la vida. “Aprendí mucho sobre las divisiones culturales y políticas dentro de los Estados Unidos. Pasé la mayor parte de mi tiempo en bicicleta viajando por pequeños pueblos y áreas rurales donde muchas personas no apoyan a las poblaciones de refugiados o migrantes”.

A pesar de eso la experiencia fue enriquecedora. “Esas personas me recibieron gentilmente - me alimentaron y me hospedaron o quisieron asegurarse de que yo estuviera a salvo, porque estaba andando en bicicleta y era una joven sola. Al viajar físicamente por sus ciudades y pasar tiempo en sus comunidades, pude interactuar con ellos directamente, escuchar sus temores y preocupaciones y, en muchos casos, animarlos a visitar mi sitio web o escuchar algunas de las entrevistas que hice con personas refugiadas”.

En la voz de cada refugiado sin duda hay una historia de vida. “Estaba muy impresionada por lo que me contaron mis participantes: los desafíos que enfrentaron personalmente, así como las ideas que me ofrecieron con respecto a la cultura de los Estados Unidos. Los refugiados tienen diferentes orígenes”.

Su proyecto es fundamental para entender la realidad del refugiado. “Más que nada, mi proyecto intenta romper la dicotomía ‘víctima contra villano’ que se encuentra muchas veces entre las poblaciones de refugiados y migrantes. Supongo que una cosa que muchos de ellos reiteraron una y otra vez, es que nadie elige convertirse en refugiado”.

Y al explicarlo es clara la realidad. “Es un estado que uno está obligado a asumir debido a circunstancias que están fuera de control. Muchas de las personas con quienes hablé desearían seguir viviendo en sus países de origen, pero debido a conflictos y persecución fueron obligadas a irse”.

En este país hay opciones. “El programa de reasentamiento en los Estados Unidos ofrece a los refugiados la oportunidad de comenzar en su vida de nuevo. Muchos países donde las personas pueden buscar inicialmente asilo, como Turquía o Uganda, permiten que los refugiados permanezcan dentro del país, pero no les ofrecen el derecho a trabajar, ni solicitar licencias de conducir, ni recibir residencia permanente. Sin un estatus legal completo, es difícil sentirse seguro o comenzar el proceso de reconstruir su vida”.

“Mis participantes vienen de una variedad de países: Bhután, Birmania, Nepal, Vietnam, Afganistán, Irak, Irán, Siria, Sudán, Somalia, la República Democrática del Congo, Etiopía, Eritrea, Colombia, Guatemala y Bosnia. El proyecto fue patrocinado en parte por algunos donantes privados”.



                               RocioR@ocp.org