El arzobispo emérito de la arquidiócesis de Portland, John Vlazny, bendice el nuevo altar de la iglesia San Vicente de Paúl, el 27 de septiembre del 2020. (Patricia Montana/El Centinela).
El arzobispo emérito de la arquidiócesis de Portland, John Vlazny, bendice el nuevo altar de la iglesia San Vicente de Paúl, el 27 de septiembre del 2020. (Patricia Montana/El Centinela).

Salem—El 27 de septiembre, día de San Vicente de Paúl, el arzobispo John Vlazny consagró el nuevo altar de la iglesia San Vicente de Paúl, en Salem.

 

El arzobispo emérito de la arquidiócesis de Portland concelebró la misa en inglés y español con el Reverendo Manuel Becerra, pastor de la iglesia.

La parroquia celebró su primera misa el 27 de septiembre de 1925.  En 1960 se construyó y consagró el actual edificio de la iglesia y desde entonces no se había hecho ningún cambio, dijo el padre Manuel Becerra, pastor de la iglesia.

 

Siguiendo las normas de distanciamiento físico y el uso de máscaras de protección facial, cerca de 100 feligreses asistieron a la celebración religiosa.

"Es un honor celebrar esta misa para conmemorar al patrono San Vicente de Paúl en un momento importante en la vida de esta iglesia en que se celebra también la renovación del santuario”, dijo el arzobispo al comenzar su homilía.

 

“Es un privilegio para mí porque San Vicente de Paúl se centró en dos aspectos del servicio de la iglesia: Los pobres y la formación de sacerdotes”, prosiguió.

 

“Mi vida como sacerdote ha sido sirviendo a los pobres en iglesias de sectores muy pobres en Chicago, en donde serví a una gran comunidad de puertorriqueños. También estuve involucrado con la formación de sacerdotes al ser el rector del seminario. Todo esto antes de ser nombrado obispo en esta arquidiócesis”, dijo. 

 

“Este es un día especial también porque a nivel nacional en la iglesia hoy oramos por los inmigrantes, para que sean tratados con bondad y dignidad.

 

"¿Cuántos de ellos son pobres y necesitan nuestra ayuda?”, afirmó. “Adicionalmente, hoy es el día de los sacerdotes y oramos por todos ellos”, manifestó.

 

“Nuestro Dios es un Dios que nos cuida, nos quiere y nos perdona. Sin embargo, es posible creer que en gran parte de nuestra observancia religiosa se centra en lo que parece ser no buenas sino malas noticias”, advirtió el arzobispo. 

 

“Muchas personas creen que Dios se preocupa más por nuestro mal comportamiento que por lo que es bueno”, dijo. “Es importante recordar que Dios nos envió a Jesús no para asustarnos a la conversión sino para enseñarnos el camino hacia la gloria”, afirmó. 

 

“Por amor Dios nos creó y por amor El sigue cuidándonos. Por amor Dios nos ha redimido”, indicó. 

 

El arzobispo narró la historia de la conversación entre un abuelo y su nieto que lo interroga ¿qué pasará cuando tú mueras? ¿quién jugará conmigo?, ¿Quién volará la cometa conmigo?, o ¿irá a pescar? o ¿hará las cosas que haces conmigo? El abuelo le responde a su nieto que cuando llegue ese momento, será el nieto quien esté en la edad de hacer todas esas cosas por otro niño. 

 

Mons. Vlazny reflexionó sobre la historia y recordó a los feligreses que “Dios nos habla como el abuelo, El nos invita a dar a los demás como El nos ha dado”, dijo. “Ese también fue el espíritu de San Vicente de Paúl”, añadió. 

 

“Jesús envió a sus discípulos para proclamar el amor de Dios a los enfermos, a los débiles y necesitados, a los indefensos, a los inmigrantes y refugiados, a los rechazados y a los abusados”, indicó el arzobispo.

 

“Hoy Dios nos envía para lo mismo, respetando la dignidad de todos, con humildad y compasión, esos son los caminos de Dios y tales son los caminos de nosotros sus discípulos misioneros”, dijo.

Una vez concluyó la homilía, el arzobispo prosiguió a la consagración del altar. 

 

“Hoy venimos ante ti para bendecir este lugar sagrado”, dijo. “Un lugar del que nos alimentamos con tu palabra y tus sacramentos”, continuó. “Aquí se refleja el misterio de tu iglesia; una iglesia fructífera y hecha santa con la Sangre de Cristo”, dijo el arzobispo Vlazny al iniciar la bendición del altar. 

 

El padre Becerra explicó que un año atrás empezaron a analizar las recomendaciones del manual litúrgico de la arquidiócesis e implementarlas en el diseño del altar en el sentido de dar visibilidad al tabernáculo y otorgar un carácter más de espiritualidad al lugar sagrado. 

 

“Ha sido un cambio positivo y un gran logro. Se amplió el espacio para el tráfico de los feligreses durante las celebraciones y se añadieron ocho bancas lo cual nos permite expandir la capacidad del recinto sagrado”, dijo. 

 

El sacerdote Manuel Becerra expresó sus agradecimientos por el esfuerzo de la comunidad, el trabajo en equipo y la colaboración durante el proceso de la renovación del altar.

 

El sacerdote destacó la importancia de contribuir, dar lo mejor de sí mismo y dejar huella como un propósito de vida espiritual.

"Nuestro esfuerzo conjunto con los Caballeros de Colón y el talento de tantos feligreses comprometidos en el proyecto son motivo de orgullo para nuestra iglesia y comunidad al dejar este legado para las futuras generaciones”, concluyó.

 

patriciam@ocp.org