Rocío Rios/El Centinela
 Arzobispo Alexander Sample celebró la Misa Migrante en el año 2014.
Rocío Rios/El Centinela
Arzobispo Alexander Sample celebró la Misa Migrante en el año 2014.

GRESHAM.- Imágenes imborrables de momentos con la comunidad son imprescindibles si se mira atrás. La procesión en silencio, de las familias, portando la imagen de la Virgen de Guadalupe para depositarla en el altar, muestra la solemnidad y el respeto.

El respeto de una comunidad dispuesta a celebrar su fe en los sacramentos.

Recordando el legado de la Misa Migrante, el Padre José Luis González de la parroquia San Ana en Gresham, comparte la importancia de este ministerio.

“Uno de los ministerios de nuestras parroquias es el que ha servido a los migrantes. Corina Carsner de la parroquia Santa Ana en Gresham, conoce muy bien esta labor”.

Ministerio que por su entrega muestra una gran labor. “De acuerdo con la historia de este ministerio en particular y narrado por una de las personas que caminó en los inicios, la atención pastoral con los migrantes que venían a trabajar en los campos en esta área o región de Oregon se remonta a los años 1979- 1980”, explica el párroco José Luis González.

“El Padre Frank Knusel y unos parroquianos de San Patricio visitábamos diferentes campos alrededor de Sandy, Boring, Estacada y Mollala, llevando comida, medicinas e información”.

“En el año 1982 se creó el Programa Hispano, que estaba a cargo de Yolanda Macraft haciendo servicios social, con lo cual nos comunicábamos y nos ayudábamos para servir y visitar lugares donde se quedaban los trabajadores a vivir cerca de los campos para la temporada de recolección o cosecha (piscas como ellos lo conocen).

“Lugares deplorables, sin nada de salubridad”, indica el padre José Luis González. “Muchos eran de Oaxaca, México; otros de Guatemala; muchos no hablaban ni español ni inglés. El Padre Frank hablaba 4 o 5 idiomas y tenía facilidad de hablar con los nativos de Guatemala y otros lugares de México. El padre Knusel vio la necesidad pastoral y empezó a celebrar con la comunidad”.


Migrantes del Campo


“Estando la Iglesia Santa Ana en Gresham, bajo la dirección del Padre Paul Peri, fue él quien se preocupó más por los migrantes del campo. Empezamos nuevamente las misas y a preparar niños para los Sacramentos, bautizo de infantes y Primera Comunión para los más grandecitos”, recuerda.

La necesidad era clara. “Todo se informaba en las juntas del vicariato y estuvieron muy interesados en ayudar, por lo cual se convirtió en una Pastoral del Vicariato ayudando financieramente; este ministerio se llevaba a cabo durante los meses de las cosechas de las bayas (berries), de Junio al mes de Agosto”.

“Algunas veces teníamos un sacerdote de México, otras veces el padre Wadell celebraba misa en los campos. Las celebraciones litúrgicas comenzaron en Sandy, en un campo Llamado Los Gatos, nombre que ellos mismos le pusieron debido a la aparición de gatos que llegaban hasta allá”.

Según el sacerdote había muchos voluntarios. “Se cerró el campo y continuamos en Sandy Blvd, en Troutdale, siempre en equipo con el Vicariato. Empezamos preparando niños para Primera Comunión. Con el tiempo y las visitas, nos dimos cuenta que había jóvenes y adultos que no tenían los sacramentos y comenzamos la catequesis de adultos”.

El Arzobispo Alexander Sample celebró la Misa Migrante con los sacramentos en dos oportunidades 2014 y 2015.


Realidad actual



Desde el 2015 no se ha celebrado. “Ya no vienen sin papeles o permisos, viene solo la temporada de cosecha (Junio, Julio y agosto). Y los dos últimos años solamente nos hemos limitado a visitar a los campesinos llevándoles algunas despensas o artículos de aseo personal y responder alguna pregunta que ellos pudieran tener; esto por supuesto dentro de la medida de lo posible y de acuerdo con el tiempo del permiso que den los propietarios para poder entrar a la propiedad”, explicó el Padre José Luis.

“Aquellos que vienen con un contrato de trabajo temporal saben que al término de las cosechas deberán regresar a su tierra. Esto no significa que no tengan fe o que la iglesia ya no estará allí para ellos”.

Como párroco dice: “La Iglesia estará aquí para atenderlos, animarlos, y llevarles el evangelio, ya que la casa espiritual es también su casa”.

Reiteró que ellos siguen ahí. “La Iglesia estar aquí fortaleciéndolos a lidiar con los problemas laborales, como son los salarios o las malas condiciones en los trabajos mismos; porque la Iglesia recibe, acompaña, y camina con el inmigrante.


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