La peregrinación de aproximadamente 50 personas entre adultos y niños para meditar y contemplar los siete dolores y gozos de San José en el Santuario The Grotto fue guiada por el padre Vidal Martínez, OSM. (Foto Valencia Photography).
La peregrinación de aproximadamente 50 personas entre adultos y niños para meditar y contemplar los siete dolores y gozos de San José en el Santuario The Grotto fue guiada por el padre Vidal Martínez, OSM. (Foto Valencia Photography).

Un grupo de niños y jóvenes feligreses de la parroquia Santa Cecilia, en Beaverton, participaron junto a sus padres en una caminata de peregrinación para meditar y contemplar los siete dolores y gozos de San José, en el Santuario Nacional de la Madre Dolorosa, “The Grotto”, en Portland, el sábado 19 de junio de 2021.

 

A las 12 del día, la comunidad se reunió en la capilla de María en el Santuario para empezar la jornada de oración con la santa misa.

 

La peregrinación de aproximadamente 50 personas entre adultos y niños, guiada por el padre Vidal Martínez, OSM, fue una oportunidad para los participantes de aprender más de San José, dentro del curso de preparación para consagrarse al santo.

 

La tradición piadosa de contemplar los siete dolores y gozos de San José incluye la vida entera del santo, escogido por Dios para dar amparo legal y paterno al Hijo de María, concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María Virgen.

 

En una especie de Vía Crucis, la peregrinación prosiguió por el sendero del Santuario, parando en cada estación para contemplar las escenas relacionadas con siete momentos poderosos con las circunstancias adversas y dolorosas en la vida y misión de San José.

 

PRIMER DOLOR Y GOZO

 

El dolor: cuando estaba dispuesto a repudiar a su inmaculada esposa.

La alegría: cuando el Arcángel le reveló el sublime misterio de la encarnación.

 

SEGUNDO DOLOR Y GOZO

 

El dolor: al ver nacer el niño Jesús en la pobreza.

La alegría: al escuchar la armonía del coro de los ángeles y observar la gloria de esa noche.

 

TERCER DOLOR Y GOZO

 

El dolor: cuando la sangre del niño Salvador fue derramada en su circuncisión.

La alegría: dada con el nombre de Jesús.

 

CUARTO DOLOR Y GOZO

 

El dolor: la profecía de Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y María.

La alegría: la predicción de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas.

 

QUINTO DOLOR Y GOZO

 

El dolor: en su afán de educar y servir al Hijo del Altísimo, especialmente en el viaje a Egipto.

La alegría: al tener siempre con él a Dios mismo, y viendo la caída de los ídolos de Egipto.

 

SEXTO DOLOR Y GOZO

 

El dolor: a regresar a su Nazaret por el miedo a Herodes Arquelao.

La alegría: al regresar con Jesús de Egipto a Nazaret y la confianza establecida por el Ángel.

 

SÉPTIMO DOLOR Y GOZO

 

El dolor: cuando sin culpa pierde a Jesús, y lo busca con angustia por tres días.

La alegría: al encontrarlo en medio de los doctores en el templo

 

La joven Larisa Aguilar, feligresa de la parroquia Santa Cecilia y estudiante de Contabilidad en PSU, junto a su hermana Emily, de 14 años, fueron las líderes del curso de preparación de los niños y jóvenes para consagrarse a San José.

 

Larisa manifestó que los jovencitos siempre muestran el deseo y la voluntad de aprender más sobre la fe, sin embargo, “aquí en las iglesias no hay oportunidad más allá de la preparación para los sacramentos”, afirmó.

 

Los niños participantes, durante la procesión exhibieron carteles alusivos a San José en los cuales mostraron su conexión con el santo y aprendizaje durante el tiempo de preparación para su consagración, la cual tuvo lugar el 20 de junio en la iglesia Santa Cecilia.

 

Andrea Oraaz-Lupercio dijo ver a San José como un ángel, que siempre mostró amor y cuidado por la Sagrada Familia.

 

Andrea calificó la experiencia de preparación y consagración a San José como algo maravilloso. Su devoción al santo la ha llevado a rezarle todos los días, dar gracias por todo y comprender “lo importante que es tener una familia”.

 

Disa Cana Cumez expresó no saber mucho sobre la vida de San José, más allá de que era el padre terrenal de Jesús.

 

“Aprendí que él era una persona a la que no le importaba lo que otras personas pensaran de él, era callado y con un gran corazón. El le enseñó a Jesús cómo orar, ser un gran trabajador y todo lo demás que Jesús sabía hacer”, dijo.

 

“Me siento lista para ser como él y actuar como él a través de la oración, el silencio y el amor a quienes me rodean”, agregó.

 

Dharma Cumez, dijo ver en San José “un gran modelo para todos los hombres; gran padre, maestro y modelo asombroso de paciencia”. “Tuvo un papel importante y siempre estuvo dispuesto a aceptarlo como el padre de Jesús y el esposo amoroso de María”, agregó.

 

Jonathan Olmos dijo no saber que San José fuera un hombre importante. Ahora sé que era un hombre fuerte y humilde. “Planeo actuar como él como un buen hombre y padre y siendo más humilde”, afirmó.

 

Uriel Figueroa afirmó que San José es una persona cariñosa y un hombre humilde que ama y protege a su familia y a nosotros. “Veo a San José como un modelo a seguir, así que planeo seguir sus pasos”, expresó Uriel.

 

El Papa declara el Año de San José

 

El papa Francisco promulgó la Carta apostólica Patris Corde (Corazón de Padre), en el marco del 150 aniversario de la declaración San José como patrono de la Iglesia Universal y declaró el 2021 como el año de este santo; de ahí que desde el pasado 8 de diciembre de 2020 se haya convocado al mundo cristiano para conmemorar el “Año de San José”.

 

“Un padre amado, un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de la valentía creativa, un trabajador, siempre en la sombra”, son las palabras con las que el Papa Francisco describe a san José.

 

“Todos pueden encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad".

 

"San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud”, afirma el pontífice en su Carta apostólica.

 

patriciam@ocp.org