En la misa de medianoche en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción en Portland, el arzobispo Alexander Sample reflexionó con los fieles acerca de por qué las buenas nuevas del nacimiento de Jesús llegaron primero a los pastores.

 

Los teólogos han especulado que podría tener que ver con los corderos que los pastores vigilan, ya que Jesús se convertirá en el cordero de Dios para ser sacrificado. Otros han escrito que es porque Jesús sería conocido como el Buen Pastor.

 

La respuesta favorita del arzobispo es diferente. Él cree que los ángeles anunciaron la noticia en esos campos porque los pastores humildes representan a aquellos por quienes Dios muestra especial cuidado y a quienes les da misiones especiales.

 

“Este es el camino de Dios”, dijo el arzobispo. “El elige a los más humildes y a los mansos de corazón, siempre a quienes menos se espera”.

 

El arzobispo dijo a los fieles que Jesús viene por todos nosotros, como individuos, sin importar nuestra condición en la vida.

 

“Él te ha traído su amor. Él conoce tus necesidades”, dijo el arzobispo. "Él viene a sanar las heridas en nosotros, a darnos la vida y a darnos la paz que sólo Él puede dar. ¿Lo recibirás? Esa es la pregunta de esta noche”.

 

Siete horas más tarde, en la misa del amanecer de la catedral, monseñor Gerard O'Connor contó a los fieles una historia sobre su sartén de hierro fundido. A menudo, se quemaba la mano distraídamente al agarrar el mango, que, a diferencia de algunas sartenes, no estaba protegido. Un amigo vio que esto sucedía un día y le dio al monseñor una cubierta de silicona para el mango.

 

“Ni siquiera sabía que tales cosas existían”, dijo monseñor O'Connor, explicando que Jesús es así para nosotros a veces, un regalo que no sabíamos que necesitábamos.