Rick Keating/El Centinela
El Arzobispo Alexander Sample bendijo a Héctor Olivera Santos en silla de ruedas, quien llegó con su madre Paula Santos, para celebrar la tradicional Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en la que los niños reviven la tradición.
Rick Keating/El Centinela
El Arzobispo Alexander Sample bendijo a Héctor Olivera Santos en silla de ruedas, quien llegó con su madre Paula Santos, para celebrar la tradicional Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en la que los niños reviven la tradición.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva San Juan Diego! Todos los hispanos respondieron: “Viva”.

Las voces unidas en el “Viva” a la Virgen de Guadalupe son muestra del ambiente de celebración durante la eucaristía de Nuestra Señora de Guadalupe, el pasado 12 de diciembre de 2018, en el Pavilion, en Salem.

La solemne ceremonia eucarística, fue presidida por el Arzobispo Alexander Sample, quien llegó para celebrar con la multitud de hispanos esta tradicional Fiesta de la Virgen de Guadalupe.

Sus palabras en español, durante la homilía llegaron a cada uno. “Los saludo a todos ustedes mis queridos hermanos y hermanas en Cristo en este día de Fiesta tan bello, de Nuestra Señora de Guadalupe. Lo siento porque no hablo en español. Paciencia por favor. Les quiero expresar el gran gusto que llena mi corazón el estar aquí con todos ustedes, como su Arzobispo y su pastor en esta celebración anual en Salem”.

“Es maravilloso verlos a todos ustedes que se han reunido aquí esta noche, en honor de Nuestra Santa Madre. Yo sé que Ella nos ha de estar viendo con gran amor y con un corazón alegre. Estoy especialmente feliz de poder reunirme con aquellos de ustedes que son de México y con todos aquellos de descendencia latina, para quienes Nuestra Señora de Guadalupe es una patrona, y una Madre muy especial”.

El Arzobispo Sample, dijo desde su corazón en español. “Quiero que sepan que yo también tengo una devoción profunda y amorosa hacia Ella. Soy orgullosamente un Guadalupano. Todos sabemos la historia de cómo nuestra Santa Madre, se le apareció a San Juan Diego en el Monte del Tepeyac y le pidió que fuera a donde el obispo y le dijera que construyera una capilla en su honor, para poder estar entre sus hijos y mostrarles su amor y cuidado maternal”.

Su reflexión recordó la historia. “Volviendo a la historia de Nuestra Señora de Guadalupe, debemos recordar que Ella quería que una iglesia fuera construida en su honor, simplemente para Ella poder estar entre tus Hijos y así desde ese lugar derramar su amor sobre nosotros. Este amor se le da especialmente a aquellas personas como San Juan Diego, que son consideradas pequeñas y humildes y quizás se sienten ignoradas y marginalizadas. Quizás algunos de ustedes se sienten así de vez en cuando: pequeños, insignificantes, rechazados, incomprendidos y olvidados. Tal vez, a veces ustedes se sienten así aquí en su mismo hogar en el oeste de Oregon”.

“Es especialmente para ustedes a quienes Nuestra Señora de Guadalupe desea derramar su amor y su cuidado maternal.

Ustedes deben saber que ustedes no están solos. Ustedes son amados. Nuestra Madre siempre está presente para apoyarlos, amarlos y darles esperanza. Ella está presente para recordarles que todos son sus hijos y los hijos de nuestro Padre en el cielo”.

El Arzobispo hizo referencia en su homilía a otras apariciones de la Virgen. “Recuerden cómo se apareció en Fátima y en Lourdes. Ella no se le apareció a los sabios y a los ilustres, obispos y sacerdotes. No. Ella se le apareció a los niños pequeños. Los niños y los de corazón simple, son quizás más receptivos al mensaje de Dios que nos trae Nuestra Señora. Ella está con sus pequeños, por el amor especial que les tiene. Me recuerda las palabras de Jesús en el Evangelio. “Te alabo Padre Señor del Cielo y de la Tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes y las revelaste a los niños. Si, Padre porque así fui de tu agrado”.

Indicó: “En otras ocasiones se le pregunta a Jesús, quiénes son los más grandes en el Reino de los Cielos. Él le pide a un niño pequeño que se le acerca y nos dice que a menos que seamos como ese niño, no podremos entrar en el Reino de los cielos. El niño es sencillo, humilde y confía en Dios. En eso debemos convertirnos. Debemos ser como niños ante nuestro Padre Celestial y Nuestra Santa Madre. Entonces, él podrá hacer cosas grandes en nosotros, como lo hizo en San Juan Diego”.

María Helena Ruíz, coordinadora del Ministerio Hispano de la Iglesia San José en Salem, cada año vive con gran alegría todo el proceso que da vida a la celebración. La Fiesta de la Virgen de Guadalupe, este año en particular fue un espacio de esperanza y valor para los hispanos que han vivido tantas dificultades. “Sí, creo que durante todo el año las personas hacen sus promesas para pedir por alguna intercesión y al llegar el 12 de diciembre, siento como que es el desahogo que ellos tienen a sus necesidades. En mi comunidad particularmente, veo ese desahogo. Para mí es impresionante la cantidad de personas que llegan con veladoras, con un ramo de flores o con sus niños vestidos de San Juan Diego. Es hermoso cómo participan y me hace pensar en esa fe que los mueve a ponerse en las manos de Nuestra Señora de Guadalupe”, dijo en entrevista con El Centinela.

Este año nuestros inmigrantes mexicanos han vivido con incertidumbre. “No he sentido que nuestros inmigrantes mexicanos vivan con miedo. Obviamente cada vez que hay un cambio en las leyes migratorias se preocupan. Pero siento que no es algo que los haga vivir con miedo. Me han comentado desde su fe, que se sienten tranquilos y con la esperanza de que algún día todo esto va a cambiar”, dijo María Helena Ruíz.

“¿Mi fe en Guadalupe? La Virgen de Guadalupe es muy importante ya que Ella fue la fuente para que nuestro Salvador llegara a nosotros. No recuerdo quién me enseñó esa tradición de fe y si fue alguien en especial, pero sí recuerdo que siempre me llamaba la atención que la devoción a la Virgen de Guadalupe era muy grande. Cada año veía por televisión cómo se vivía ese día en la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.Ahora lo vivo en persona con mi comunidad”, recordó.


Fe inquebrantable de los hispanos

Por eso, con la llegada del 12 de diciembre, se reviven los sentimientos. “Son muchas emociones las que se viven durante esta celebración. Me sorprende la devoción que las personas tienen a Nuestra Señora de Guadalupe. Me emociona cómo ponen sus preocupaciones o necesidades en la Virgen de Guadalupe, para que interceda por cada uno de ellos. Esto demuestra su fe y su esperanza y que, aunque estén en medio de los problemas, todos confían en que sus plegarias serán escuchadas”.

El Arzobispo Alexander Sample recibió la invitación de presidir esta celebración. “Le hicimos la invitación en el mes de julio de 2018”, explicó.

“El párroco de San José Monseñor Richard Huneger le envió una carta haciéndole la invitación de parte de monseñor y de la comunidad hispana. Me da mucho gusto que el Arzobispo haya estado con todos nosotros en la celebración de este año. Para mí y para la comunidad hispana de Salem y sus alrededores, es muy reconfortante y emocionante que nuestro Arzobispo nos haya acompañado, pues nos sentimos bendecidos desde nuestra Arquidiócesis”, reiteró María Helena Ruíz.

Este año se esperaba entre 5 mil personas en el Pavilion de Salem, Oregon (en los terrenos de la feria). “Los hispanos de todas las parroquias de Salem y sus alrededores se hacen presentes, incluso llegan desde Portland y las iglesias que pertenecen a nuestro vicariato”.

Dentro de la programación de este año, se presentaron grupos musicales, Danzas Aztecas y la solemne Misa que fue a las 7.00 pm. Desde las 4.00 pm, todos se reunieron para vivir la celebración que se extendió hasta las 9.30 pm.

El altar desde donde se celebró la Eucaristía, cada año es una obra de arte. Max Díaz es quien coordina la hermosa labor. “Este año fue diferente, pues tuvo un diseño novedoso, con muchas más rosas a los lados y en la parte de atrás. La imagen de la Virgen de Guadalupe fue el epicentro del altar y le pertenece a la Iglesia de San Vicente. Esta estatua todo el año está en su iglesia, pero se traslada a la sede de esta fiesta en el Pavilion. Es una imagen muy bonita, muy detallada y se vé muy real. Mide 6 pies de alto y 3.5 pies de ancho, incluyendo los rayos que rodean la imagen de Nuestra Señora”, explicó María Helena.

Como coordinadora del Ministerio Hispano, María Helena lleva 8 años trabajando en San José, con 6 años como voluntaria. Es decir, 14 años en total. “Me siento feliz de que Dios nos haya permitido estar colaborando en la preparación de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. A esa felicidad se le añade un poco de estrés y de nerviosismo, pero al final se siente una emoción tan grande que el estrés y el nerviosismo pasan a segundo plano”. Es la fe y el amor de una comunidad por su Guadalupana.


                                RocíoR@ocp.org