Servicio Católico de Noticias
La situación de la comunidad inmigrante sigue siendo perseguida por las autoridades migratorias.
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La situación de la comunidad inmigrante sigue siendo perseguida por las autoridades migratorias.

Un miembro de la parroquia de San Juan Bautista en Milwaukie, fue detenido por agentes de ICE en días pasados, después de haber atendido un caso diferente en la corte.

El pasado mes de junio, Rosendo Cid Ramos fue detenido por la policía al cometer una violación a las leyes de tránsito. Cuando el policía se acercó le preguntó a Rosendo si este había tomado, a lo cual Rosendo respondió que “no”.

El policía continuó insistiendo sobre si venía manejando en estado de ebriedad, hasta el punto de detenerlo, llevarlo a la delegación y levantar cargos por DUII, aún cuando después de haberle hecho las pruebas a Rosendo, este nunca dio positivo, ni presentó algún grado de alcohol en la sangre.

A la mañana siguiente, amigos de Rosendo le ayudaron a pagar la multa para que este pudiera salir de la cárcel, de la cual fue detenido injustamente.

Después de este hecho, Rosendo recibió una cita en la corte por el supuesto caso DUII que recibió. No quiso asistir a la corte por temor a ser detenido por agentes de migración, como había ocurrido anteriormente con otras personas. La abogada de Rosendo se presentó en la corte para representarlo y llevó las pruebas negativas sobre el consumo de alcohol ante la policía, además de una prueba médica, la cual muestra que Rosendo tiene una enfermedad que hace que sus ojos se vean extremadamente rojos. El caso fue cerrado ante la corte y salió a favor de Rosendo.
“El se sentía bien, normal y pensó que eso ya había quedado en el pasado”, comentó a El Centinela la señora Julia Luna, prima de Rosendo.

Continuó con su vida normal, pero la mañana del pasado 19 de septiembre todo cambió de nuevo, cuando manejaba y fue detenido, pero esta vez por un carro sin marcas de la policía y que él ya había visto anteriormente en el estacionamiento de su apartamento por varios días, según indicó Julia Luna.

Después de que detuvo su carro cuando vio las luces de policía, una persona se acercó y se identificó como agente de ICE, le mostró una hoja de papel con su foto preguntándole si él era Rosendo Cid y preguntándole que si sabía que estaba en este país de manera ilegal, por lo cual iba a ser detenido.

Los familiares al enterarse trataron de contactar los centros de detención y abogados para ver cómo pagar la fianza y que no lo trasladaran al Centro de Detención en Tacoma, WA. Pero ya era muy tarde pues al ser detenido fue trasladado inmediatamente, sin darle la oportunidad a su familia, abogado y amigos de hacer algo por él.

Fue llevado al centro de detención en Portland donde fue esposado de los pies y fue puesto en un cuarto con otros 2 hispanos. Más tarde volvieron a procesarlo, sacaron fotografías, de nuevo hicieron muchas preguntas, tomaron huellas digitales, y le permitieron sacar unos números de su teléfono para hacer un par de llamadas. Tiempo después volvió otro oficial y fue esposado de pies, manos y cintura para salir y subirlo a un camión que lo trasladó a Tacoma, WA.

Amparo Piedrahíta, coordinadora del Ministerio Hispano de la parroquia comentó que Rosendo es una persona muy entregada a Dios. “Apenas estuvo ayudándonos en una cena mexicana que tuvimos. Él es de los que se quedan para ayudar hasta el último momento. Está siempre dispuesto a compartir y las personas de la parroquia que lo conocen saben que es muy buena persona. Todos estamos rezando por él”.


Párroco de San Juan Bautista


El Padre Jorge Hernández, párroco de San Juan Bautista, compartió la gran tristeza que siente frente al caso de Rosendo. “Hacemos un llamado a los hispanos que hoy en día se encuentran en la misma situación migratoria que Rosendo, enfrentando el racismo en las calles y dentro de la Iglesia, y con las nuevas medidas anti-inmigrantes de esta administración”.

Todo esto muestra, “cómo la situación se ha hecho más caótica para los hispanos”, dijo el sacerdote. “Les pido por favor, que tengan mucho cuidado en la forma en que se comportan día a día, pues lo que hagan por fuera de la ley podría llegar a afectar mucho sus vidas, aunque eso que hagan no sea malo”.

Reiteró: “Peor aún, no llegar a hacer cosas buenas que parezcan malas, aun cuando el acto sea sano, pero que se puede malinterpretar en estos tiempos. Con esta situación de intolerancia que estamos viviendo, y así poner en duda su permanencia en este país. Todos deben tener mucho cuidado y seguir teniendo fe. Sigan ayudando al hermano”.

“Manténganse informados sobre los cambios en las leyes y cuáles son sus derechos como ser humano. Aprenda a convivir bajo las reglas en esta sociedad. Cuando hay una injusticia debemos ser los portavoces de los desamparados, ser instrumentos de paz y justicia. Como católicos recordar que siempre debemos seguir buscando los valores. Hoy quiero hacer un clamor por leyes migratorias justas y en la Iglesia seguir trabajando por la unidad de los cristianos.


*Espere en la edición de Diciembre, la II Parte con el testimonio de Rosendo Cid después de haber sido liberado.




                Franciscol@OCP.org