Ramiro Padilla, feligrés de la iglesia Nuestra Señora de la Montaña, en Ashland, cerró la atención a los clientes de su restaurante El Tapatío, en Ashland y convirtió el estacionamiento en un centro de acopio de donaciones para las familias afectadas por el incendio Almeda. Su restaurante preparó más de 300 comidas diarias para alimentar a las familias. (Ed Langlois/Catholic Sentinel).
Ramiro Padilla, feligrés de la iglesia Nuestra Señora de la Montaña, en Ashland, cerró la atención a los clientes de su restaurante El Tapatío, en Ashland y convirtió el estacionamiento en un centro de acopio de donaciones para las familias afectadas por el incendio Almeda. Su restaurante preparó más de 300 comidas diarias para alimentar a las familias. (Ed Langlois/Catholic Sentinel).

Como parte del Mes de la Herencia Hispana que se celebra en Estados Unidos desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre, El Centinela destaca y aplaude el rol de miembros de la comunidad católica hispana en Oregon, cuyo constante deseo de superación en todas las áreas los lleva a alcanzar un lugar prominente como propietarios de negocios y líderes de la comunidad.

 

El valor humano de la solidaridad en momentos de crisis quedó evidenciado cuando Ramiro Padilla, el 8 de septiembre del 2020, tras el incendio Almeda, abrió las puertas de su restaurante “El tapatío”, en Ashland, para convertirlo en un centro de acopio de donaciones destinadas a las víctimas.

 

“En los momentos difíciles y de desesperanza es cuando más se necesita la solidaridad”, dijo Padilla, feligrés desde 1998 de la parroquia Nuestra Señora de la Montaña, en Ashland.

 

El ocho de septiembre del 2020, el incendio Almeda se originó en Ashland y rápidamente se propagó hacia Talent, Phoenix y Medford en donde redujo a cenizas varios parques residenciales de casas, apartamentos, viviendas móviles y prefabricadas dejando a su paso una estela de familias en la calle.

 

“El incendio trajo una ola de fuego, pero también una ola de bendiciones” dijo Ramiro. “En ese momento tuve que sacar mucha fortaleza y actuar para dar esperanza a la gente”, agregó en entrevista para El Centinela.

 

Tras el incendio, Ramiro hizo un llamado a la solidaridad y convocó a la población de Oregon y del país a través de los medios de comunicación y las redes sociales para solicitar ayudas y donaciones de insumos de primera necesidad, agua, productos de aseo e higiene personal, bolsas de dormir, ropa, zapatos y más con destino a las familias afectadas.

 

Cientos de voluntarios acudieron a El Tapatío a prestar sus servicios como voluntarios para recibir donaciones, atender a las necesidades y aliviar un poco a todas las personas damnificadas por el incendio.

 

Los sacerdotes Ken Sampson y Fredy Bonilla, párrocos de las iglesias Sagrado Corazón y Pastor del Valle en esa oportunidad describieron como desbordantes los sentimientos de hermandad y solidaridad frente a la devastación causada.

 

Muchas familias de la comunidad hispana en Talent y Phoenix fueron severamente impactados, quedando solamente con sus vidas y las de sus familias.

 

“Estas personas además de ser miembros de nuestra comunidad son nuestros vecinos y amigos”, dijo Padilla.

 

Ramiro explicó que en alianza con organizaciones como la Cruz Roja y Rogue Food United, el Tapatío trabajó sin parar preparando comidas para las víctimas del incendio. “Muchas personas vinieron diariamente, muchas veces más de 300 comidas al día se prepararon para ser donadas”.

 

Esa capacidad de liderazgo y fortaleza son un claro ejemplo del ímpetu de hombres y mujeres líderes de la comunidad hispana de Oregon para crear sus negocios y sacar proyectos adelante.

 

Ramiro creció en una familia de once hermanos, seis mujeres y cinco hombres. En 1987 dejó su natal Zacatecas, en México, para trabajar en un cultivo de lechuga en Salinas, California.

 

Con su esposa, Beatriz Verónica tiene seis hijos con edades que van desde los 10 años la menor hasta 27 años la mayor. Los Padilla fueron una de las primeras familias hispanas en asistir a la misa en español desde que se inició en la iglesia Nuestra Señora de la Montaña, afirmó.

 

Ramiro recordó su comienzo en la industria de restaurantes en Oregon, cuando en 1992 empezó a trabajar como lavador de platos en el restaurante El Ranchito, hoy conocido como El Indio, en Gresham.

 

Ramiro contó que, aunque allí no se le dio la oportunidad de ascender, pronto llegó la ocasión en que fue contratado como mesero en el restaurante Ixtapa, en Newberg.

 

Su amor por el trabajo, esmero en servir a los clientes y dedicación a aprender del funcionamiento del negocio le ayudaron para ganarse la confianza de su jefe.

 

“Fue trabajando allí donde precisamente se presentó la oportunidad de comprar un tráiler de venta de comida en Ashland”.   

Así, el primero de julio de 1997 abrió las puertas de su propio restaurante.

 

“Mi primera estrategia de negocio fue ofrecer comida fresca”, dijo Ramiro. El explicó que la calidad de la comida con un menú de platos saludables sumado a un servicio enfocado en compartir con los clientes y brindar una experiencia positiva con trato amable y familiar, impulsó las ventas.

 

Padilla dijo que esos mismos principios continúan guiando El Tapatío, el cual atiende en compañía de su esposa. También le han valido para convertir su restaurante en una alternativa de gastronomía mexicana en el Sur de Oregon cada vez más apetecida por los clientes.

 

Ramiro atribuye el éxito de su negocio a la gracia de Dios.

 

“Nuestras habilidades, las personas que vienen, todo viene de Dios. Yo solo administro”, dijo.

 

“Todos somos hijos de Dios y debemos dar testimonio de ello en todo lo que hacemos, bien sea en el trato a nuestros empleados, a los clientes e incluso a los indigentes o personas que con no muy buenas intenciones tocan a las puertas de este lugar”, manifestó.

 

Ramiro expresó que abriga la esperanza que la ola de bendiciones llegue a todas las familias afectadas que siguen en el proceso de reconstruir sus vidas.

 

Mientras tanto, reafirmó su compromiso profundo de solidaridad y servicio con la comunidad hispana de Oregon y dijo que continuará tocando y abriendo puertas para ayudar a los más necesitados.

 

Patriciam@ocp.org