La Arquidiócesis de Portland emitió un comunicado después de los tiroteos del 24 de mayo que dejaron 19 niños y dos maestros muertos en una escuela pública en la ciudad fronteriza de Uvalde, Texas.

“En este momento de dolor impensable como nación, nos unimos a nuestra comunidad en el duelo por la desgarradora e insensata pérdida de vidas en la escuela Primaria Robb”, afirmó la arquidiócesis.

“Oramos para que Dios ofrezca paz, consuelo y valor a cada una de las familias afectadas por esta tragedia”.

Diez días antes, un hombre armado alimentado por el racismo mató a 10 compradores en una tienda de comestibles en Buffalo, Nueva York. La mayoría de las víctimas eran negras.

 

Los Caballeros de Pedro Claver (Caballeros de San Pedro Claver), asociación de servicio fraternal católica históricamente negra con un capítulo en Portland, ofrecieron una declaración.

 

“Oramos por todas las víctimas y sobrevivientes afectados por el pecado del racismo”, dijeron los Caballeros de Peter Claver. “Incluso debemos orar para que aquellos atrapados por esta naturaleza pecaminosa sean liberados de su mano opresora”.

 

Los Caballeros oraron especialmente por las familias y amigos de las víctimas y por los heridos.

 

“Si bien la gran mayoría ve y entiende fácilmente cuán horrible es este acto de maldad, muy pocos reconocen y aceptan los factores contribuyentes cotidianos que siguen conduciendo a estos trágicos resultados”, dijeron los Caballeros, explicando que el racismo desafía los valores cristianos y pro-vida.

 

“El racismo y el odio son herramientas utilizadas por el diablo en un intento de separar al Pueblo de Dios de su amor”, dijo el comunicado. “Dios no nos creó para ser superiores o inferiores; ni amo ni esclavo el uno del otro. Él nos creó a su imagen y semejanza para amarnos y ser amados unos por otros”.

 

Más de 250 tiroteos masivos han tenido lugar en los Estados Unidos este año, incluso en un hospital católico en Tulsa, Oklahoma, en el que un atacante armado mató a cuatro personas el primero de junio.