Padre John Waldron (Cortesía padre Arturo Romero)
Padre John Waldron (Cortesía padre Arturo Romero)

CANBY — El Padre John Waldron — un antiguo párroco del oeste de Oregon conocido por su compasión, constancia e ingenioso humor— murió de complicaciones de cáncer en su residencia en Canby el 28 de mayo. Tenía 78 años.

"Era amable, compasivo y muy bueno con las personas en su trato personal", dijo el Padre Ray Carey, recordando cómo el Padre Waldron estaba genuinamente presente con los dolientes en los funerales.

Las honras fúnebres que incluyen el rezo del Santo Rosario Bilingüe y un servicio religioso en el cementerio de Canby, se llevarán a cabo el 9 de junio a las 12:00 del día y 1:00 p.m. respectivamente, informó el padre Arturo Romero, pastor de la iglesia San Patricio.

Debido a las restricciones por la pandemia de Covid-19, los anteriores ritos religiosos se transmitirán en directo a través de Facebook live.

El padre Carey, amigo del padre Waldron durante 50 años, ha enseñado en el Seminario Mount Angel y se mantiene en contacto con sacerdotes jóvenes. A menudo oía comentarios del nuevo clero acerca de lo reflexivo y empático que era el Padre Waldron para ellos.

“Era un amigo sincero”, dijo el padre Carey y “sus amigos realmente lo querían”.

Nacido en 1942, John Waldron era el más joven de cinco hijos de una familia en Castlebar, Irlanda. Tres de los cuatro hijos se convertirían en sacerdotes. El joven John no había considerado el sacerdocio hasta cuando un clérigo que escuchó su confesión le recomendó.

Después de terminar el bachillerato, entró al seminario All Hallows College en Dublín y se sintió llamado a servir en el extranjero. Acordó unirse a la Arquidiócesis de Portland al finalizar sus estudios. Fue ordenado en 1966 y se mudó a Oregon tres meses más tarde.

Su primera asignación como pastor asociado fue en San Lucas en Woodburn, donde aseveró que el clima y el paisaje de Oregon le recordaban a Irlanda. En 1968, fue a servir a la Parroquia de San Vicente de Paúl en Salem. Allí era asiduo visitante de las aulas de clases y con frecuencia se le pedía dar los discursos de apertura.

En 1971, fue designado para ir a la iglesia Santa Alicia en Springfield, donde sirvió durante siete años y desarrolló devoción por los deportes de la Universidad de Oregon.

Prestó sus servicios en el Senado de Sacerdotes, el Comité de Formación Continua de los sacerdotes y la Comisión Litúrgica Arquidiocesana.

A lo largo de gran parte de su carrera, dirigió talleres y retiros matrimoniales.

“Tener conciencia de ti mismo y de tu sistema de valores es la visión más importante que, como persona que se prepara para el matrimonio, debes tener”, escribió en 1969 en una columna para el Catholic Sentinel dirigida a parejas comprometidas para casarse.

Desalentaba una visión negativa sobre la sexualidad e instó a las parejas a ver el sexo en el matrimonio como un gran regalo de Dios.

Su primer puesto como pastor llegó en 1978 en la Parroquia de San Patricio, en la ciudad costera de Toledo.

En 1981, fue convocado para ser pastor de la iglesia Reina de la Paz en el norte de Portland.

"Muchos de nosotros que residimos en el norte de Portland hemos visto con admiración el crecimiento del liderazgo y el desarrollo de un ministerio laico efectivo en Reina de la Paz”, escribió Karen Heinsch en una carta de 1986 al Catholic Sentinel.

"El Padre John Waldron verdaderamente alienta y apoya estos esfuerzos. ... Su puerta siempre está abierta a cualquiera de nosotros que desee servir en la iglesia escuchando, sugiriendo, animando".

Ursula Cawley, feligresa de Reina de La Paz, explicó que el Padre Waldron la había retado a ampliar su noción de la dignidad de la vida, más allá de los inocentes no nacidos para incluir a los prisioneros con sentencia de muerte.

En un artículo de 1986 acerca de la iglesia Reina de la Paz, los feligreses dijeron que la mejor parte de su vida en la iglesia era la predicación del Padre Waldron. La describieron como "natural, vibrante e inspiradora".

En 1991, al Padre Waldron se le encomendó la creciente Parroquia de la Santísima Trinidad en Beaverton. Allí, en una década, dirigió la construcción de una nueva iglesia.

Más allá de los ladrillos y el mortero, el Padre Waldron trabajó en edificar la fe. Se le veía habitualmente en el aula, consciente del impacto que sus visitas podían tener en la vida de fe y las vocaciones de los jóvenes. Bendecía todo lo que los niños traían, ya fueran mascotas o calabazas.

Durante una recepción para su antiguo pastor, la comunidad de la Santísima Trinidad lo ovacionó de pie varias veces.

En 2004 comenzó a servir en la Parroquia de San Patricio en Canby. Los feligreses le dijeron al Catholic Sentinel que él ayudó a unir a las comunidades anglo e hispana. Tomó trabajo por parte del padre Waldron y paciencia por parte de los hispanos.

“¿Has oído a un irlandés intentando hablar español?”, dijo el padre al Catholic Sentinel en el 2006. “No es bonito”. 

Para él era muy importante hacer sentir bienvenida a la gente. Una de sus frases favoritas era: "Las puertas están abiertas para ti". 

En el 2008, escribió la siguiente nota en el sitio web de la Parroquia de San Patricio: "Si te has alejado de la Iglesia porque te sentiste lastimado o por algún malentendido del pasado, te invitamos a hablar con nosotros. Permítanos expresarte las disculpas apropiadas o hablar sobre cualquiera que sea la fuente de confusión o malestar que pueda estar impidiendo tu participación en la vida de la iglesia católica". 

Se jubiló en el 2014 pero manifestó que esperaba seguir ayudando en las parroquias siempre que le fuera posible.

El diácono Jerry Giger de San Patricio en Canby ayudó a cuidar al padre Waldron en sus últimos años. "Era tan fácil establecer una relación con él”, dijo Giger quien, junto con otros empleados de San Patricio, siempre acogieron con beneplácito las visitas de su antiguo pastor.

El Padre Waldron pudo adaptarse a la vida en los Estados Unidos sin perder su amor por Irlanda, su patria a la que visitó anualmente. Siempre decía que se iba por un mes, pero resultaba quedándose por seis semanas, un término al que él llamó — “un mes irlandés”.

“Solíamos burlarnos de él diciéndole que había viajado a su tierra al menos seis veces para enterrar a su madre”, dijo el padre Carey. 

El padre Pat McNamee, quien es hijo de inmigrantes irlandeses, conoció al Padre Waldron durante cuatro décadas. El y el padre Waldron realizaban un paseo anual el Día de San Patricio. Incluso después de jubilarse, el Padre Waldron visitaba Canby el 17 de marzo para dirigir el canto de baladas irlandesas.

“John era muy buen conversador”, dijo el Padre McNamee. "Gracias a eso, hizo grandes amigos y fue un gran pastor. John sabía cómo comunicarse con la gente y comprender sus circunstancias".