VATICAN CITY — Los iraquíes y sirios que regresan a sus patrias y los refugiados que viven en el extranjero necesitan la ayuda de todos los católicos y de personas de buena voluntad, dijo la Congregación para las Iglesias Orientales.

"Es necesaria una mayor cooperación y un compromiso generoso de los cristianos de todo el mundo con sus hermanos de Tierra Santa y del Oriente Medio", dijo en su campaña anual, que publicó la oficina de prensa del Vaticano el 28 de marzo.  

En la carta dirigida a los obispos de todo el mundo, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la congregación, pidió la ayuda en la colecta tradicional de Viernes Santo para Tierra Santa.

La colecta, que se hace a petición del papa, es administrada por la Custodia Franciscana de Tierra Santa -- una provincial administrativamente autónoma de la Orden franciscana -- y la Congregación para las Iglesias Orientales. La congregación supervisa el uso de fondos y apoya proyectos en Tierra Santa, Siria, Líbano, Egipto, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán e Iraq.

La Custodia Franciscana es responsable de la mayoría de los santuarios conectados con la vida de Jesús, así como de proveer cuidados pastorales a los católicos de la región, dirigir escuelas, gestionar instituciones de caridad y entrenar a los futuros sacerdotes y religiosos.

Parte de sus fondos de emergencia para las diócesis de rito oriental y de rito latino en el Oriente Medio, dijo la congregación, incluye ayuda a iraquíes y sirios que están lentamente regresando a sus patrias, así como a sus compatriotas que aún viven como refugiados.

"Para poder asegurar los medios necesarios para una vida digna para quienes regresan a Iraq y Siria y para quienes encontraron refugio en los países adyacentes como Líbano y Jordania, es necesaria la colaboración de todas las personas de buena voluntad", dijo una nota de la congregación.  

La mayor parte de la colecta va a la Custodia Franciscana. De la cantidad reservada para la congregación -- que fue de 8.6 millones de euros (más de 9.6 millones de dólares estadounidenses) el año pasado, se usó para: formación y apoyo de seminaristas, sacerdotes, religiosas y laicos; actividades educativas para estudiantes del Oriente Medio; y ayuda de emergencia y más gastos para iraquíes y sirios.

Una lista detallada de los proyectos subvencionados por los fondos entregados a la Custodia Franciscana incluía ayuda a la minoría cristiana de la región, facilitación del acceso de peregrinos a los lugares arqueológicos y santuarios cristianos, y apoyo a la educación.

Entre el trabajo de mantenimiento y restauración que se llevó a cabo estuvieron proyectos en la Iglesia de la Natividad en Belén, la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, la Basílica de la Anunciación en Nazaret, y la Iglesia de la Transfiguración en el Monte Tabor.

La colecta también ayudó a subvencionar actividades y becas de educación para jóvenes en Tierra Santa, vivienda y proyectos de pequeños negocios, así como ayuda de emergencia para sirios e iraquíes.