“Eres un evangelista de Jesús” dijo el arzobispo Alexander Sample dirigiéndose a los fieles en un video publicado en Facebook el 16 de junio.  

 

“Jesús es el primer y más grandioso evangelista, pero tú eres el suyo, así que eres un evangelista de Jesús”, indicó.

 

“Fuimos creados por Dios por amor, luego capturados por el enemigo y nuestro propio pecado, pero luego rescatados por Jesús de este fracaso desastroso y ahora cada uno de nosotros debe responder a El”, señaló el arzobispo.

 

El siguiente contenido del video mensaje del arzobispo aborda el tema de la responsabilidad cristiana de transmitir el mensaje de la buena nueva o evangelio de Jesús a toda persona.

 

“Nadie más que tú va a llegar a tu hijo en la cocina, en ese momento crucial, en esa conversación. Sabes a que me refiero. Es ese momento en que tienes que estar completamente disponible para él o ella cuando te haga la pregunta fundamental sobre tu fe.

 

Nadie más que tú va a estar ahí para ayudarle. Lo mismo ocurre con tu vecino, compañero de trabajo, tus amigos.

 

Hay ciertos momentos en la vida de las personas en los que simplemente no tienes alternativas. 

 

O que seas tú quien les ayudes en ese momento a establecer o a profundizar su relación con Dios, con Jesús y si no lo haces, eso puede ser lo que les condene a una eternidad sin Dios. Un viaje de culpabilidad bastante pesado, ¿verdad? Aún así, es cierto, lo siento.

 

Responsabilidad de hablar en amor

 

Cada uno de nosotros, incluido tú, tiene la responsabilidad de hablar con amor en El en ese momento crucial cuando alguien te abre su corazón.

 

Cada uno de nosotros que cree en esta gran historia está entusiasmado por la belleza y el poder de la misma.

 

Esa emoción puede ser lo que bulle y te impulsa a compartir nuestra historia con los demás.

 

Si vas a compartir la mejor historia de amor de todos los tiempos, por un sentido de obligación o por cualquier otra razón que no sea tu amor y tu alegría podría resultar desanimada y poco auténtica.

 

Hay algo sobre lo que ya eres un evangelista, algo que amas, algún tema que compartes en cada oportunidad. Tu invitas a la conversación, te sientes con fuerza, la gente necesita saber lo que has descubierto.

 

Estas ansioso y emocionado de que otros lo vean también. ¡Está es la energía que queremos!

 

Ya sabes como hacerlo y yo puedo demostrártelo. “¡Déjame hablarte de este nuevo restaurante! Es increíble. Tienes que probarlo, es muy bueno, ¿ves lo que quiere decir?”.  

 

Nos parece perfectamente natural evangelizar en nombre de nuestro restaurante favorito porque nos gusta de verdad su comida, así que toma esa emoción y ese entusiasmo, esa energía y piensa en tu Dios, en Jesús.

 

¿No es posible que al menos te imagines compartiendo la mayor historia de amor jamás contada? Ahora bien, algunas personas necesitan pruebas de tu amor por Dios.

 

Vean Santiago 2:18 “la evidencia de su fe es lo que hacen”. “Tus acciones revelan el contenido de tu fe”.

 

Los católicos hablan de obras de misericordia espirituales y de obras de misericordia corporales. Son herramientas de evangelización. Nuestras obras son una prueba de nuestra fe para los demás y no todo el mundo compartirá de la misma manera.

 

Hay un millón de maneras diferentes de compartir las buenas noticias de Jesús.

 

Tal vez con el servicio, con la comida o las palabras o el estímulo o los regalos, pero cualquier cosa que hagas por otros por amor a Jesús, debes estar listo para explicar por qué, con palabras, “porque te amo, veo a Jesús en ti”.

 

Seguro que tienes excusas; “no soy contundente”, “no tengo talento” “no soy un buen orador”, “soy un pecador”. “No me siento elegido por el Señor para hacer esto”.  

 

"Bien, Moisés, bien. Empecemos con la última objeción, “no me siento elegido”. Todo lo que tengo que decirte es, lee la Segunda de Corintios.

 

Dice que el mensaje de salvación se nos ha confiado a nosotros y que tú, en singular, eres embajador de Cristo. Eres elegido, lo sientas o no.

 

Siempre tienes este trabajo, pero “soy un pecador”, objetas. Bienvenido al club. Todos somos culpables, hazlo de todos modos. Nuestra pecaminosidad plantea un buen punto.

 

El llamado a evangelizar es también un llamado a ser lo mejor que puedas, de manera que reza, confiésate, ve a misa por supuesto, pon tu corazón en orden ante de Dios.

 

La vida cristiana es un continuo levantarse después de caer, un continuo alejarse del pecado, no te detengas.

 

Hombres casados, ¿han dicho algo desagradable a su esposa? ¿Dejaron de intentarlo? No, se disculpan, se arreglan con ella y comienzan a evidenciar su amor por ella con acciones.

 

Si no te enderezas con Dios, cada vez perderás el momento de la evangelización.

 

El no lo verá, tu no lo escucharás y la oportunidad pasará y el cielo se afligirá.

 

Déjenme decirles lo que quiero decir con esto. Una mujer que conozco estaba pasando por un momento muy difícil. Un día estaba hablando por teléfono con varios de sus colegas.

 

Todos ellos no creían en Dios excepto una y no es que esta mujer estuviera compartiendo demasiados detalles sobre su vida, pero esa colega estaba en sintonía de manera correcta.

 

Esperó en el teléfono hasta que todos los demás se fueron y preguntó ¿puedo orar por ti?

 

Fue un poco incómodo, pero fue la pregunta adecuada justo en el momento adecuado y ahora son las mejores amigas en Cristo.

 

Y esta mujer volvió a la iglesia y ambas siguen conectadas por su fe. Sus otros colegas no pudieron escuchar que lo que ella necesitaba era solo esa pregunta ¿puedo orar por ti?

 

Amigos, si están viviendo en Cristo, El les mostrará las oportunidades para glorificarlo.

 

El evangelismo siempre será difícil y arriesgado, vas a ser vulnerable. Nunca te vas a librar del duro trabajo de comunicar la historia en forma persuasiva, pero Jesús está contigo. El te dará lo que necesitas. El lo hará efectivo, no tú. Solo tienes que participar en su obra, animarte.

 

¡Jesús lo cambia todo!