Kim Nguyen/El Centinela
 El Padre Lucas Laborde celebrando la misa del miércoles de ceniza en su parroquia San Patricio en 2012.
Kim Nguyen/El Centinela
El Padre Lucas Laborde celebrando la misa del miércoles de ceniza en su parroquia San Patricio en 2012.

PORTLAND.- Un nuevo año. Un nuevo destino. En su camino por recorrer, el sacerdote argentino Lucas Laborde se despidió de su comunidad en Portland. Su parroquia San Patricio tuvo la guía espiritual de este sacerdote y el año pasado se despidió para darle los buenos deseos en este nuevo camino. En entrevista con El Centinela antes de partir el sacerdote compartió su nueva etapa.

E.C. ¿Padre hacia donde lo lleva Dios? ¿Cuantos años al servicio de los católicos en Portland?

Padre Lucas Laborde. La Sociedad San Juan, la sociedad de vida apostólica a la que pertenezco, me ha asignado a la casa de estudios que se abrió hace un año en Washington, D. C. Es un cambio significativo, porque casi todos mis trece años como sacerdote los he vivido en Oregon, primero en Corvallis y luego en Portland. Es cierto que ya viví dos años (2012-2014) en Washington, D.C. como estudiante en Catholic University of America.

E.C. ¿San Juan Diego lo trajo y seguirá con ese ministerio?

Padre Lucas Laborde. Vine a Oregon en 2005, porque la Sociedad San Juan estaba comenzando el ministerio en Corvallis en ese tiempo. El San Juan Diego es uno de los Programas de Evangelización que llevamos adelante, dirigido a la evangelización y formación de adultos en la comunidad hispana. Ahora estamos comenzando con este programa en Washington, D.C. también, por lo cual tendré la oportunidad de continuar en contacto con familias inmigrantes.

E.C. ¿Por qué irse de esta parte del país?

Padre Lucas Laborde. Es un cambio que nuestra Sociedad me ha pedido por las necesidades de la nueva casa de formación en D.C., que este año 2019 contará con nueve estudiantes. Además, hay actividades de evangelización que nos han confiado como capellanes en American University y en el Ministerio Hispano. Actualmente, contamos con un sólo sacerdote allí, pero es demasiada actividad para un sacerdote. En lo personal, es un paso que me entusiasma. Pero no deja de darme pena dejar tantos amigos, tantas personas que he acompañado en la fe, en esta Arquidiócesis de Portland.

E.C. ¿Su imagen en su misión de fe y el legado que deja a nuestra comunidad hispana?

Padre Lucas Laborde. La misión que me identifica es la de la Nueva Evangelización, especialmente llegar a los alejados, a quienes no han experimentado la gracia de tener una relación personal con Cristo. Me reconforta mirar estos años vividos en Oregon. Haber colaborado en esta tarea con los demás sacerdotes en mi Sociedad, especialmente a través del Programa San Juan Diego.

E.C. ¿En medio de estos escándalos de abuso sexual cómo vivir con esperanza nuestro catolicismo?

Padre Lucas Laborde. Pienso que volviendo a centrar nuestra fe en su fundamento auténtico, que es Jesús, el Hijo de Dios, en su muerte redentora y su resurrección. Es verdad que la grave incoherencia que vemos en estos casos de abuso causa desánimo y dolor. Pero también hay signos de esperanza en la Iglesia, signos de vida nueva, de personas que se acercan, de muchos que trabajan con fidelidad, y esto también hay que tenerlo presente. Hay también que leer el Nuevo Testamento: ya desde los comienzos hubo quienes no fueron fieles al llamado de Dios, y también quienes intentaron utilizar a la Iglesia para sus malos propósitos. Esto no es nuevo, pero cobra formas nuevas, y de ahí que haya que ejercer una mejor vigilancia para que estos casos no sucedan más.

E.C.¿ Ser católico? Lo mejor desde la fe.

Padre Lucas Laborde. Es un don de Dios estar en la Iglesia Católica. Es la plenitud de la fe cristiana. Ante todos los escándalos y desafíos, me viene a la mente pensar: la Iglesia es la obra de Jesús. Él la fundó. Es su obra. Él es el principal interesado en ella. Por eso me cuesta pensar en la “Iglesia” como la responsable de abusos y encubrimientos. Cuando quienes hemos sido aceptados con misericordia en la barca de Pedro obramos contra la mente de Cristo, contra nuestra conciencia, contra la unción del Espíritu Santo, ¿puede decirse que obremos como representantes de la Iglesia? Todo lo contrario.

Es ahí cuando obramos por cuenta propia, como individuos aislados y no como Cuerpo de Cristo. Pero, más allá de esto, es teniendo esa visión de la Iglesia como instrumento en manos de Cristo, como lugar donde Él se ha reservado a tantos que no han doblado su rodilla ante los ídolos, as ahí donde tenemos fundamento para la esperanza, para avanzar con paz interior. Es obra de Dios, y nada escapa a su poder ni a su sabiduría.

E.C. ¿Ser Católico e inmigrante?

Padre Lucas Laborde. En cuanto inmigrantes, creo que hemos encontrado un nuevo hogar para la fe en medio de una gran nación. Esto no es fácil, porque implica un desarraigo de la cultura en que hemos crecido, un mayor esfuerzo de adaptación y de atención a los otros. Lo mejor, pienso, es aprender a tomar lo mejor de los dos mundos, de la cultura latina y de la cultura americana. Hay mucho que ganar si uno combina la espontaneidad, los lazos cercanos, lo festivo de nuestros pueblos, con la organización, el espíritu práctico y optimista, el trabajo común, propio de la cultura americana.

E.C. ¿Que deja atrás en Portland?

Padre Lucas Laborde. Muchas personas queridas, grandes amigos en la fe. El verlos regularmente y trabajar y orar con ellos es algo que echaré de menos. Pero me alegro por todo lo sembrado en este tiempo y sé que la obra es de Jesús y que continuará más allá de mí. Como dice San Pablo: “uno siembra, otro riega, pero la obra es de Cristo”.

E.C. ¿Cómo vé el mañana? ¿Su nueva etapa en 2019?

Padre Lucas Laborde. El trabajo de formación es una tarea escondida, pero muy importante, porque en la formación de nuevos sacerdotes está la base para el futuro de la Iglesia. Volver al college ministry me entusiasma muchísimo, así como también el trabajo con la comunidad latina en la costa este, que es más diversa que la nuestra en Oregon. Creo que nuestra presencia, la presencia de la Iglesia en general, en estos grandes centros de la cultura, como Washington, D.C., es muy importante, porque aprendemos mucho del mundo que nos rodea y también llevamos la luz de Cristo allí donde hace falta con más urgencia.



rocior@ocp.org