Francisco Lara/El Centinela
El Ministerio Hispano y los fieles se movilizaron para ayudar a la familia Alvarado.
Francisco Lara/El Centinela
El Ministerio Hispano y los fieles se movilizaron para ayudar a la familia Alvarado.

Cuando se trata de una tragedia inesperada, nada como la mano solidaria de la comunidad. Los hispanos de la Iglesia San Andrés fueron esa mano solidaria. En entrevista con Diana Ruíz, coordinadora del Ministerio Hispano se dio a conocer el apoyo a Tania Snedeker quien perdió todo en el incendio de su casa. Todo quedó reducido a las cenizas.

“Al principio nos enteramos del incendio, unas horas después supimos que era cerca de la casa de María Elena. Hablé por teléfono con ella y me dijo que la casa de Tania estaba totalmente quemada, destruida. Aún no sabiamos los daños causados a la casa de María Elena, hasta unos días después que la dejaron pasar a su propiedad”, dijo a El Centinela. 

 Diana Ruíz, explicó cómo todos los hispanos se unieron. “Hablé con el Padre David Zegar y le expliqué que una de nuestras familias había sido directamente afectada por el fuego. La familia Alvarado nos ayuda cada fin de semana a ir al Banco de Comida a traer la comida para nuestra alhacena o pantry. El Padre David habló con John Braunger, uno de los voluntarios encargados de nuestro pantry y San Vicente de Paúl”.

Así, “se acordó ayudarles con el fondo de Emergencias que tenemos. Nosotros no donamos dinero, sino que este fondo se usa para emergencias y esta era una grave. Además que Tania y su esposo y el resto de la familia Alvarado, trabajan muy duro con el Ministerio de los Alimentos para nuestras familias y en otras actividades de la parroquia”. 

La familia afectada es muy conocida. “María Elena viene a San Andrés desde finales de los 90s. Tania era una niña cuando llegó a esta comunidad. María Elena siempre está involucrada y ayudando en lo que puede. Ella ha enseñado a sus hijos, sobre todo a los mayores, a ayudar a los demás por medio del servicio que proveen a nuestra comunidad con San Vicente de Paúl”. 

“Como Iglesia, estamos llamados a ayudar a quien lo necesita, no sólo espiritualmente, sino en todos los aspectos, y más aún, si son de nuestra comunidad porque las historias nos tocan directamente”, dijo Diana Ruíz.

¿Nos involucramos?

Muchas veces, como católicos, vamos de una Iglesia a otra sin hacer comunidad, ni involucrarnos, y no nos conocen. En este caso, los afectados son personas que han sido voluntarios y sabemos quienes son, entonces la ayuda no es sólo un servicio comunitario, sino que se convierte en una misión de amor.

Al responder sobre el compromiso del Ministerio Hispano, Diana explicó. “El conocer personalmente a María Elena y a Tania, no sólo como miembros de San Andrés, sino como amigas, me ha dado la oportunidad de conocer de cerca la historia y las necesidades de la familia. A partir de eso, hemos podido ayudar de la manera que hemos creído conveniente. La comunidad se movilizó para reunir las cosas básicas frente a la emergencia; como ropa, zapatos, artículos de primera necesidad, etc. También con ayuda financiera, porque los daños fueron de miles de dólares. Los hemos conectado con otras organizaciones para que puedan obtener muebles y camas, aunque por un tiempo no pudieron utilizar nada pues no podían ni siquiera entrar a su casa”.

Después de perderlo todo, la Iglesia se convirtió en una fuente de esperanza. “Dicen que la fe es lo que nos mantiene a flote en momentos de tormenta. Y es totalmente cierto. Sé que ellos se han sentido tan agradecidos por todo el apoyo que han encontrado, no sólo en San Andrés, sino en la comunidad en general. Dios les ha dado mucha fortaleza y confianza en que todo va a salir bien”. 

Los hispanos se unen en momentos como este, para responder unidos en familia. “Nuestra comunidad hispana organizó un evento para recaudar fondos y donarlo a la familia Alvarado. Es lo menos que hemos podido hacer. Y yo he quedado más que orgullosa de la respuesta de la comunidad hispana en el área de Portland y más allá por el apoyo y palabras de aliento. No cabe duda que somos muy solidarios y siempre dispuestos a ayudar a quien lo  necesita”.


    
rocior@ocp.org