Francisco Lara/El Centinela
Arzobispo Alexander Sample de la Arquidiócesis de Portland se dirige a la comunidad de católicos del Oregón.
Francisco Lara/El Centinela
Arzobispo Alexander Sample de la Arquidiócesis de Portland se dirige a la comunidad de católicos del Oregón.

El Arzobispo Alexander Sample emitió una carta en inglés y en español, dirigida a todos los católicos de Oregon, de la Arquidiócesis de Portland, en un sentido mensaje que expresa profunda conmoción, enojo y desaliento frente a las recientes noticias que revelan casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero en el país.

“Al igual que muchos de ustedes, quedé impactado, enojado y desanimado ante las recientes noticias con respecto al cardenal y arzobispo retirado de Washington, D.C., Theodore McCarrick. Después, en vísperas de la Fiesta de la Asunción de nuestra Bienaventurada Madre María, la Corte Suprema de Pensilvania publicó un informe sobre el abuso sexual de parte de unos miembros del clero en seis diócesis de Pensilvania a lo largo de más que siete décadas. Estas revelaciones horribles son particularmente dañina a la luz de lo que muchas víctimas en nuestra Arquidiócesis han sufrido aquí en el oeste de Oregon. Lo siento y no lo puedo expresar con palabras por todo el daño que ha sido hecho”, inicia su carta con estas palabras el Arzobispo haciendo referencia a las recientes noticias.

Su reacción ante las noticias tuvo un silencio y él lo explica a su comunidad de católicos. “Yo sé que mucho de ustedes han esperado mi respuesta”, dijo. “Este retraso no se debe, de ninguna manera, comunicar una falta de preocupación o seriedad por mi parte ante estas revelaciones graves. Debo decirles que me dejaron conmovido hasta lo más profundo de mi alma. Mi primera reacción fue de indignación y disgusto— sé que muchos de ustedes han experimentado lo mismo”.

“Tenía que tomar un tiempo para reflexionar profundamente en oración sobre lo que está saliendo a la luz y responder de una manera que viene profundamente de mi oración y discernimiento. No quería responder desde una perspectiva legal o de relaciones públicas, más bien como un pastor de almas. Si mi retraso ha causado daño o frustración, lo siento”, escribió el Arzobispo en su carta dada a conocer públicamente ayer.

"Me he conmovido hasta lo más profundo de mi alma por ellos", escribió el Arzobispo Sample en la carta de cinco páginas, que incluye un llamado a renovar el cuidado de las víctimas de abuso, revitalizar la vida de oración entre todos los sacerdotes y sobre todo, contar con un grupo de investigación externo dirigido por laicos. El Arzobispo Sample también dijo que los Obispos deberían tener los mismos estándares que los sacerdotes ante en esta situación.

Una investigación del gran jurado sobre décadas de abuso sexual en Pensilvania siguió a las revelaciones sobre los crímenes dados a conocer contra el ex cardenal Theodore McCarrick, quien dirigió la Arquidiócesis de Washington DC. Esta noticia ha conmocionado a la Iglesia de los Estados Unidos. Los escándalos de abuso, incluidos los encubrimientos de los obispos, también han conmocionado y entristecido a los católicos en Chile, Irlanda y Australia en el último año.

El Arzobispo Sample en su carta instó a todos católicos a leer la carta del Papa Francisco. “En este mismo día, nuestro Santo Padre el Papa Francisco ha escrito de su propia mano al Pueblo de Dios acerca de esta situación horrible en la Iglesia. Insto a todos los fieles de la Arquidiócesis de Portland que lean sus palabras, por medio de las cuales llama la atención a los responsables, y también hace un llamado a la conversión, penitencia y oración. Él, con razón, describe lo sucedido como parte de la “cultura de muerte”.

“Las acusaciones y detalles más recientes muestran—una vez más—ciertos fracasos sistemáticos y profundos del liderazgo episcopal dentro de nuestra Iglesia. Estos fracasos son institucionales y espirituales y datan de muchas décadas atrás” reiteró el Arzobispo de la Arquidiócesis de Portland.

Este punto de su carta explica el fracaso institucional. “En primer lugar, es un fracaso institucional para la Iglesia que no se trata solamente del rechazo del seguimiento de las políticas o del descuido negligente; sino que cómo, por lo menos en el caso del Arzobispo McCarrick, alguien confiado con la responsabilidad y cuidado pastoral, podría, aparentemente, actuar de una manera gravemente pecaminosa y criminal. También, es un fracaso institucional en que alguien así pudiera subir hasta un nivel tan alto sin impedimentos, protesta o la rendición de cuentas. En cuanto al informe del gran jurado, entre los detalles sórdidos y gráficos del abuso sexual por parte de miembros del clero, documenta todavía más ejemplos de líderes de la Iglesia que encubrieron, permanecieron silenciosos o miraron hacia otro lado al ser enfrentados por alegaciones del mal entre los suyos”.

Igualmente explica en su carta, que se trata de un fracaso espiritual. “En segundo lugar, la tragedia del abuso sexual por parte del clero es un profundo fracaso espiritual; especialmente cuando alguien llamado a ser un buen pastor, a vivir con santidad y castidad, consagrado a Cristo y a su pueblo, a servir como Jesús, actúa de manera tan gravemente pecaminosa y mala. Si los obispos, clérigos y religiosos pierden la relación personal con Dios a la que todos estamos llamados, frecuentemente resulta en el arribismo, clericalismo y una vida en contra del Evangelio. Actuar así muchas veces disminuye o extingue la llama del amor y vida en Cristo, la que es esencial para servir al Pueblo de Dios. Podemos convertirnos en “manipuladores espirituales”, o aún más, en perpetradores de graves daños a los demás”.

“Ante esta crisis espiritual y moral, debemos mirar hacia nuestra propia vida y compromiso espiritual. A lo largo de la historia de la Iglesia, cada vez que se ha dado una crisis moral o espiritual, el Señor ha suscitado santos que se convirtieron en agentes de reforma. Ahora es el tiempo para los santos. Yo mismo he examinado mi propia vida espiritual, y he devotamente llegado a la conclusión de que debo tomar más en serio mi oración, penitencia y sacrificio”, escribió el Arzobispo.

“Hago un llamado a una profunda renovación espiritual entre los miembros del clero. Abordaré esta crisis personalmente con nuestros sacerdotes y seminaristas, sin embargo, entre tanto insto a los sacerdotes a renovar su compromiso por medio de la oración y penitencia para el bien de las personas confiadas a su cargo. Les recuerdo a los sacerdotes de su obligación solemne de rezar todos los días, especialmente la Liturgia de las Horas. Les insto a pasar una hora santa diaria frente al Santísimo Sacramento”.

“Por favor rueguen por todos los que han sido víctimas del abuso sexual, para que reciban sanación, apoyo y paz. También, rueguen por todos los que tienen responsabilidades pastorales en la Iglesia, para que ellos sean verdaderos y buenos pastores de acuerdo del corazón de Cristo Jesús. Esforcémonos por vivir entregados a la fe, servicio, misericordia y santidad, para que la luz de Cristo dentro de nosotros brille en nuestro mundo”.