Guiados por el sacerdote Jesuita Guillermo Ameche y su “Catecismo Misionero”, cerca de 40 catequistas se han dado a la tarea de salir al encuentro de familias y niños en ciudades como Cornelius, Hillsboro, Aloha, Beaverton, Tigard, Woodburn, evangelizando docenas de niños y niñas sedientos de Dios.

Quiero expresar mi profunda gratitud por el ministerio y vocación del sacerdote Guillermo Ameche. Cuan bendecidos somos los católicos de Oregon al contar con su presencia y guía misionera, su experiencia, sabiduría y el material didáctico de su autoría en español y bilingüe para la realización de un trabajo tan necesitado en nuestras comunidades.

Y a los catequistas, ¡Bravo por ser cristianos de acción, por demostrar con su ejemplo su voluntad de servir a los demás! Su dinamismo, entusiasmo y valentía en salir a tocar la puerta y brindar esa atención espiritual tan fundamental para los niños y las niñas.

Dios y nuestro Señor Jesucristo nos mandan que debemos dar a los niños y niñas todas las ayudas posibles para que conozcan al Señor Jesucristo.

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)

Mi reconocimiento por su paciencia y la constancia en dedicar su tiempo a construir caminos de crecimiento en la fe. Toda mi admiración y respeto por su alto sentido eclesial.

Nuestros catequistas de las Iglesias que mencioné al comienzo no son profesores ni tampoco especialistas en teología. Son personas que generosamente ofrecen su tiempo y sus talentos desinteresadamente, movidos únicamente por el amor a Dios y el deseo de compartir nuestra fe, valores y tradiciones católicas con quienes más lo necesitan, en este caso nuestros niños.

Ustedes, los hombres y mujeres son discípulos misioneros que brillan en el firmamento de toda nuestra iglesia católica en Oregon, efectuando un verdadero apostolado digno de imitar.

Gracias por su vocación, por su dedicación, generosidad, disposición y entrega a los demás. Por escuchar el llamado de Dios y ser testimonio vivo de fe en este proceso de evangelización.

Hoy más que nunca necesitamos muchos más catequistas como ustedes que ayuden a iluminar el camino hacia Dios, especialmente a los niños y niñas que son el futuro de nuestra sociedad.

Nuestros niños merecen una catequesis que ayude a afianzar los valores que heredamos de nuestros padres y abuelos y estrechar los lazos familiares.

Gracias también a los padres por su participación, inculcar la fe y querer desarrollar sus familias en una vida de oración en su familia. Por ser conscientes del valor de las enseñanzas de la Iglesia, por apoyar y guiar a sus hijos en la importancia de mantener una estrecha relación con Dios por medio de la oración, la Sagrada Escritura, los Sacramentos y la convivencia o comunidad cristiana.

Gracias también a los niños y niñas por ser respetuosos, seguir las instrucciones y asistir felizmente a escuchar la palabra de Dios ¡Estamos muy orgullosos de ustedes!

Todas las personas estamos llamados a ser instrumentos de Dios en ayudar a los más necesitados y anunciar el Evangelio. El Papa Francisco nos lo plantea en su encíclica “La Alegría del Evangelio” en donde nos pide salir a las “periferias” al encuentro con los excluidos.

¿Cuál es la actitud misionera que nos pide el Papa Francisco?

“La evangelización es respuesta al mandato del Señor Resucitado a sus discípulos:

“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones, bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y ensénenles a observar todo que les he mandado”. (Mt.28,19-20)

De esta manera, el Papa comienza la introducción de su encíclica ‘La alegría del Evangelio’-Evangelii Gaudium y nos invita a entrar en el “Río de la Alegría” que es el encuentro con nuestro Señor Jesucristo, según sus palabras.

El pontífice nos exhorta a ser “una iglesia de salida, una iglesia en camino”.

¿Entonces, como podemos cumplir con esta expectativa en la obra evangelizadora?

El mismo Papa Francisco ha repetido consistentemente que para ejecutar este propósito, la iglesia debe entrar en contacto con las familias, con los hogares y con la vida del pueblo.

Veamos a continuación el mensaje del Papa en el numeral 24 de la Encíclica “La Alegría del Evangelio: “La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Juan 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!”

Esto precisamente es lo que el equipo de misioneros escogidos por la gracia del Espíritu Santo esta haciendo por los suburbios de Portland.

¡Que ministerio tan trascendental! ¡Su gracia tiene un gran valor porque a través de sus palabras y acciones, el mensaje de Cristo continúa difundiéndose por toda la tierra!