La familia Cruz Caramillo reza frente al altar a la Virgen de Guadalupe en su casa. El arzobispo Sample insta a los católicos a rezar a Novena del Abandono a la Voluntad de Dios y permitir que El tome control de nuestras vidas. (Foto Clementa Camarillo Cruz)
La familia Cruz Caramillo reza frente al altar a la Virgen de Guadalupe en su casa. El arzobispo Sample insta a los católicos a rezar a Novena del Abandono a la Voluntad de Dios y permitir que El tome control de nuestras vidas. (Foto Clementa Camarillo Cruz)

Queridos lectores,

A medida que la pandemia de coronavirus sigue causando muertes y perturbando miles de millones de vidas en todo el mundo, es posible que las personas recurran a grupos religiosos, familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras redes sociales en busca de apoyo.

 Una encuesta del Pew Research Center realizada en el verano de 2020 y cuyos resultados fueron dados a conocer en enero del 2021, revela que más estadounidenses que personas en otros países económicamente desarrollados dicen que el brote de Covid-19 ha reforzado su fe religiosa y la fe de sus conciudadanos.

 

Casi tres de cada diez estadounidenses (28%) reportaron una fe personal más fuerte debido a la pandemia, y la misma proporción piensa que la fe religiosa de los estadounidenses en general se ha fortalecido, según la encuesta de 14 países económicamente desarrollados.

 

La religión es sólo uno de los muchos aspectos de la vida que han sido tocados por la pandemia. Las relaciones familiares también se han visto afectadas por el confinamiento, la agitación económica y las consecuencias de enfermarse.

 

La fe es una virtud en la que debemos trabajar continuamente y es en los momentos de crisis cuando somos más susceptibles a reflexionar en que la vida es corta y que como seremos humanos somos frágiles y vulnerables a enfermarnos e incluso morir.

 

El virus Covid-19 nos ha enseñado que mientras las sociedades se clasifican y dividen por diferencias económicas, sociales y culturales, la pandemia nos recuerda que nos afecta a todos.

 

Todos podemos enfermarnos porque independiente de nuestra localización geográfica, todos estamos interconectados y todos nos necesitamos los unos a los otros.

 

Así que la victoria o la derrota es de todos y la única manera de salir fortalecidos es con el compromiso y la solidaridad de todos.

 

Todos seguimos en esta carrera intentando adaptarnos a esta nueva realidad con cambios que van surgiendo tan rápidamente y continúan tomándonos por sorpresa a la mayoría de la población en el mundo.

 

Tenemos la esperanza de que acabe pronto la pandemia, aunque es imposible predecir cuánto durará y qué consecuencias tendrá para todos.

 

Poner todo en manos de Dios y abandonarnos a su voluntad

 

Es posible que podamos sentirnos agobiados, incluso sentir que nuestra fe es débil y olvidamos que Jesús camina a nuestro lado.

 

El arzobispo Sample nos invita a rezar la novena del Abandono a la voluntad de Dios. Instó a poner cada situación en las manos de Dios y permitir que El se encargue de todo y nosotros ‘inspirados por el Espíritu Santo, cooperar para ser instrumentos de El, confiando profundamente en El para guiar nuestra vida diaria”, dijo el religioso.

 

El líder religioso explicó que comprende lo difícil que resulta desprenderse del orgullo y ser humilde al permitir a Dios dirigir nuestra vida.

 

“Incluso en medio de la confusión, de los problemas, todas las cosas que nos desmotivan, todas las señales que parecen apuntar hacia la dirección negativa en que se mueve el mundo e incluso la iglesia”, prosiguió, “en medio de todo esto, Dios nos pide abandonarnos a su voluntad y confiar en El”, dijo.

 

El prelado explicó que al dejar todo en manos de Dios El vendrá con su poder para conceder las fuerzas, la inspiración, la instrucción y la ayuda que necesitamos para hacer cumplir su voluntad en nuestras vidas y en la vida de la iglesia.

 

La importancia de la oración

 

En su catequesis dedicada al tema de “la Iglesia maestra de oración” el Santo Padre reconoció que “el hábito de la fe no es inmediato".

 

"El hábito se desarrolla con nosotros, no es rígido, crece, también a través de momentos de crisis y resurrecciones” y añadió que “de hecho, no se puede crecer sin momentos de crisis, porque la crisis te hace crecer. Es un modo necesario para crecer, entrar en crisis”.

 

El Papa alentó a recordar las oraciones aprendidas durante la infancia en familia y, posteriormente, los encuentros con otros testigos y maestros de oración.

 

El pontífice señaló que la lámpara de la verdadera fe de la Iglesia estará siempre encendida sobre la tierra mientras esté el aceite de la oración. Es lo que lleva hacia adelante la fe, lo que lleva hacia adelante nuestra pobre vida, débil, pecadora”.

 

Por ello, el Santo Padre invitó a preguntarnos: “¿rezo? ¿rezamos? ¿cómo rezo? ¿rezo como los loros o rezo con el corazón? ¿rezo seguro que estoy en la iglesia y rezo con la iglesia o rezo según mis ideas y hago que mis ideas sean ‘oración’?

 

¡Dios los bendiga!