La primera vez que me encontré con El Centinela fue un domingo en la iglesia San Pío X, en el noroeste de Portland, hace cerca de 17 años.

Después de finalizar la misa, hacíamos fila con mi madre para saludar al sacerdote y darle las gracias por la misa en español.

Simultáneamente, una persona parada en la puerta de la iglesia con una brazada de periódicos hacía entrega a cada feligrés de un ejemplar de El Centinela.

Mi entusiasmo y alegría de recibir un periódico católico en español fue enorme. Imagino que cada una de aquellas personas que recibió una copia debió haberse sentido igual.

Además de convertirse en una herramienta de información valiosa que me permitió aprender sobre la riqueza de la comunidad hispana en Oregon y comprender sus retos y desafíos, el significado fue mucho más profundo, especialmente como inmigrante en este país. 

Percibí a El Centinela como un punto de encuentro, un vínculo entre millones de personas unidas por la misma identidad; una luz de conexión y esperanza derivada de la fe compartida en Jesucristo.

Al mismo tiempo, un buen compañero de viaje para hacer visible la inmensa riqueza de la diversidad cultural hispana y latinoamericana, cuya herencia de fe es un tesoro para la iglesia católica en Oregon y los Estados Unidos.

Ahora, como editora de El Centinela, es un honor formar parte de este entrañable vínculo.

Al hacer retrospectiva de los 25 años desde que se publicó la primera edición de El Centinela y repasar los hechos que ahora hacen parte de la historia de los hispanos católicos en este estado y país, me permite corroborar el compromiso del periódico en abogar, siendo voz y eco durante este largo viaje y enriquecer mi perspectiva para continuar fortaleciendo este lazo de unión esencial forjado a lo largo de un cuarto de siglo. 

Me pregunto ¿qué sería de la comunidad católica hispana sin una luz de esperanza para caminar por el oscuro y pedregoso camino que recorremos los inmigrantes en este país? 

En este marco, se advierte la importancia de El Centinela como medio de comunicación de las luchas simbólicas de la comunidad hispana católica inmigrante, con un enfoque basado en la justicia social, el respeto y la dignidad de los inmigrantes trabajadores, especialmente los más vulnerables, los trabajadores del campo. 

Los relatos auténticos son historias de la vida cotidiana, que reflejan la fe de un pueblo hispano fiel y devoto; con sus luchas y altibajos ondulantes e impredecibles, pero siempre levantándose dispuesto a persistir y avanzar hacia el logro de sus sueños. 

Se trata de la perseverancia, determinación y valentía de seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios, que abren las puertas de su corazón para mostrarnos sus penas y alegrías al compartir su travesía en el peregrinar por esta tierra prometida por Dios. 

Por otra parte, da cuenta también del acompañamiento y cercanía de los líderes de la iglesia, la pastoral hispana asistiendo y acompañando a las familias en su vocación y caminar, ya sea en el papel de ser hijos, luego como esposos hasta llegar a ser padres y hacer de la familia la iglesia doméstica. 

Un aplauso a los sacerdotes, diáconos, congregaciones religiosas, líderes, coordinadores del Ministerio Hispano y demás miembros laicos y del clero por su devoción a esta comunidad; por el respeto a las tradiciones, costumbres y manifestaciones culturales, por su compromiso en preservar y fortalecer ese inmenso abanico cultural y hacer posible la convivencia entre las distintas expresiones. 

El Centinela pone de manifiesto que ha contado con un gran equipo humano, cálido, atento y comprometido y el esfuerzo decidido de personas extraordinarias que se han unido a este propósito para aportar sus habilidades profesionales y competencias personales en el logro de este objetivo. Gracias por su compromiso y apoyo incondicional. 

Es un motivo de orgullo ver reflejada en las páginas de El Centinela la contribución del pueblo hispano inmigrante al crecimiento económico y enriquecimiento cultural del país; un grupo que es parte integral de la sociedad de los Estados Unidos, que ha logrado ascender en la escala social sin perder sus valores culturales.

Su ejemplo de trabajo duro, perseverancia y resiliencia ante la adversidad es absolutamente inspirador, al igual que lo es, ilustrado con hechos y testimonios personales el encargo de evangelización, compartiendo el amor de Dios, llevando la misión de Jesús por donde quiera, en el cumplimiento del discipulado de Cristo. 

En los años más recientes y con la nueva era de la tecnología, El Centinela gracias a la fidelidad de todos ustedes, ha vivido una transformación.

Incursionar en la web le ha permitido obtener un mayor número de lectores, aumentar el ritmo de actualización y complementar las noticias y la información añadiendo videos, enlaces a más información e imágenes múltiples, muy útil especialmente durante esta época de la pandemia. 

El Centinela continúa siendo una luz de conexión, un puente a tierra firme para las generaciones venideras, llenando las páginas con las historias de la historia que creamos, porque esa es nuestra vocación y servicio; ser compañeros de viaje y avanzar juntos siendo la voz y el eco de los hispanos católicos de Oregon. 

¡Dios los bendiga!

patriciam@ocp.org