Queridos lectores,

 

En nombre de nuestro equipo editorial y en el mío propio deseamos a cada uno de ustedes un próspero año 2022 en compañía de su familia y amistades, esperando que sus sueños y anhelos se hagan realidad y que este nuevo año esté lleno de amor, esperanza y caridad.

 

Al pasar la página en el calendario y comenzar el nuevo año 2022, viene a mi memoria una frase de mi escritor favorito Gabriel García Márquez que dice “La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir”.

 

Con el tiempo de crisis tan incierto con la pandemia de Covid-19 y la subsecuente transformación de la vida de millones de personas, abrigamos la fe y esperanza de sobrevivir adaptándonos de la mejor manera a los continuos cambios.

 

Al comenzar un nuevo año planeamos y nos preparemos para el futuro pensando que tenemos el control de nuestras vidas, sin embargo, los seres humanos somos frágiles y susceptibles de enfermar y morir.

 

Esta época del año con sus largas noches de invierno envueltas en oscuridad nos trae también la luz de la estrella con la celebración de la fiesta de Epifanía, una prolongación de la Navidad para centrar nuestra atención en el acontecimiento de la salvación universal cuando Dios se manifiesta a todos los pueblos representados en los tres magos. Los tres reyes fueron capaces de reconocer su luz y dejarse guiar por ella. 

 

Que esta época sea una invitación para imitar a esos tres hombres sabios mientras emprendemos este nuevo año por un camino de bendiciones y desafíos, salud y enfermedad, vida y muerte en donde el mejor propósito es apegarnos a nuestra fe.

 

Este es un buen momento para reconocer el valor de la fe en nuestras vidas, restaurar y prepararnos mejor para mantener el rumbo, enfrentando las subidas y bajadas.

 

El arzobispo Sample en su mensaje de Año Nuevo nos recuerda que “Jesús está a la espera de nuestra respuesta a la pregunta planteada a tí y a mí”. “Una pregunta similar a la que le hizo a María”, dijo el prelado.

 

“¿Consentirás ser un instrumento para permitir la venida de Jesús al mundo?”

 

El arzobispo expresó que si bien es cierto no vamos a convertirnos en la madre de Jesús como lo hizo María, si estamos de cierto modo dándolo a luz, trayendo la luz de Jesús al mundo.

 

“Dios espera en ti”, reiteró el prelado. “¿Cuál será tu respuesta?”

 

¿Aceptarás el mandato divino y dirás sí?, exhortó el arzobispo reafirmando su mensaje de que Jesús lo cambia todo.

 

Haciendo eco del mensaje del arzobispo, sabemos que Jesús tiene el poder y la voluntad para transformar nuestro mundo y nuestras vidas por su gran amor por cada uno de nosotros.

 

Al igual que los reyes magos si nos mantenemos enfocados, encontraremos a Jesús, no solo al final del viaje, sino a lo largo de todo el camino. Dios es nuestra única fuente de seguridad en la que podemos confiar. El camina a nuestro lado y nos ayuda a sobrellevar las cargas. Él nos ofrece perdón, esperanza y paz y es la luz que necesitamos para iluminar los rincones oscuros de nuestras vidas.

 

De otra parte, queremos aprovechar esta oportunidad para expresar nuestros agradecimientos a ustedes queridos lectores por abrirnos la puerta para entrar en sus vidas y a nuestros generosos patrocinadores por darnos la oportunidad de seguir siendo una fuente confiable de información para nuestra querida comunidad hispana de Oregon.

 

Seguimos fieles al compromiso de asegurar que El Centinela continúe con su rol de observar y vigilar que la voz de las comunidades católicas hispanas se escuche y que brinde un espacio de encuentro, comunión y reflexión para ustedes los gestores y protagonistas de los valores humanos y cristianos en las generaciones del futuro católico hispano de Oregon.

 

Esperamos que disfruten la información y recursos que les ofrecemos en esta edición. Es un privilegio y motivo de orgullo poder llegar hasta ustedes.

 

¡Dios los bendiga!