Queridos lectores:

El día de Acción de Gracias es una de las celebraciones más importantes en los Estados Unidos y es una oportunidad para pausar en nuestras ocupaciones cotidianas, reflexionar en la vida de nosotros como católicos y como ésta debería ser un estado permanente de acción de gracias.

En mi condición de inmigrante, encuentro una profunda conexión con este día en que, por primera vez, en el año 1621, un grupo de peregrinos huyendo de la persecución religiosa en sus países de origen, se reunieron en Plymouth, hoy en día en el estado de Massachusetts, con nativos Wampanoag, quienes los acogieron, les enseñaron a cazar y cultivar en una tierra desconocida. Algunos libros de historia citan que juntos, nativos y colonos, celebraron y agradecieron por la abundancia de su primera cosecha.

Aquellos peregrinos habían perdido la mitad de su grupo de cien personas debido a los estragos del duro invierno y las enfermedades. Y aunque su colonia estaba asentada en un territorio severo y poco caritativo, aún así, se congregaron para dar gracias; no solo por el mero hecho de sobrevivir, sino para agradecer a Dios la bendición de poder iniciar una nueva vida para ellos y sus futuras generaciones.

Muchos de nosotros tal vez nos sintamos sobrecargados de responsabilidades, saturados de trabajo, preocupaciones y a veces, obligaciones que asumimos, muchas veces sin darnos cuenta.

Las agitadas condiciones sociopolíticas del país, las políticas de inmigración, la polarización política, y en general la situación de nuestros países hermanos de Latinoamerica son factores que tal vez se sumen a incrementar nuestros niveles de estrés y ansiedad.

Pero el día de Acción de Gracias nos brinda la oportunidad de desarrollar una perspectiva de gratitud y ganancia, en la cual debemos encontrar ese espacio que necesitamos para situarnos en el presente y encontrar los motivos para dar gracias a Dios que son innumerables.

Dios tiene tiempos diferentes para nuestras vidas que implican variados propósitos y es preciso en esos momentos cuando más debemos agradecer. Esos periodos de aflicción, de prueba, de conflicto y de aprendizaje nos ayudan a modificar aspectos de nuestras vidas que nos aportan beneficios más adelante.

Somos bendecidos por Dios quien nos da su palabra y su promesa: Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar, El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero…”

Dios colma de bienes nuestras vidas y nos bendice en todos los aspectos, nos da la salud, la paz espiritual, la provisión financiera, nos perdona, renueva nuestras fuerzas cada día y nos llena de sus más ricas bendiciones.

De ningún modo podríamos agradecer suficientemente por las infinitas bendiciones que recibimos de Dios.

Aunque la celebración no es una fiesta católica, su origen es cristiano y lo que observo con el pasar de mi tiempo en este país, es que el Día de Acción de Gracias es un día especial de reunión en armonía familiar.

Una ocasión propicia para reforzar la educación en valores como la unión familiar, la solidaridad, el respeto, la aceptación y la tolerancia, la generosidad y por supuesto para expresar nuestra gratitud a Dios.

El día de Acción de Gracias es un día cuyo espíritu reside en la generosidad entre pueblos y culturas. El sentido de dar y compartir con los menos favorecidos, para ayudar a construir un mundo mejor. El respeto por la diferencia, la aceptación de la interculturalidad celebrada por los pueblos nativos y el valor el espíritu de la amistad y la alianza de civilizaciones para lograr el bien común.

Es misericordioso saber que podemos llevar a Dios todas nuestras preocupaciones y ansiedades porque si todo lo ponemos en sus manos, El nos da descanso.

Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar, El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero…”

Salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se agiten sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza”.

¡Feliz Día de Acción de Gracias!