Una corona de Adviento se observa mientras el Papa Francisco dirige su audiencia general en la biblioteca del Palacio Apostólico en el Vaticano el 16 de diciembre de 2020. El Adviento es una temporada de espera. (Foto CNS/Vatican Media)
Una corona de Adviento se observa mientras el Papa Francisco dirige su audiencia general en la biblioteca del Palacio Apostólico en el Vaticano el 16 de diciembre de 2020. El Adviento es una temporada de espera. (Foto CNS/Vatican Media)

Queridos lectores

 

El Adviento llegó para llenarnos de ilusión y alegría en medio del ambiente un poco sombrío por la pandemia de Covid-19 y la nueva variante ómicron de la cual apenas estamos aprendiendo.

 

Mientras continuamos en este tiempo con nuestra mirada puesta en la venida de Nuestro Señor Jesucristo, es nuestro deseo que ustedes se encuentren bien, gozando de buena salud y bienestar y que El Centinela continúe apoyando el crecimiento de su fe y el de nuestra querida comunidad hispana de Oregon.

 

En el contexto de las precauciones que necesitamos seguir para protegernos y proteger a los demás, nos preparamos para celebrar una de las épocas del año más queridas por nosotros los hispanos.

 

Nuestra capacidad de adaptación y resiliencia ha quedado demostrada. Llevamos tapabocas a todas partes, practicamos el distanciamiento físico de seis pies recomendado, algunos seguimos trabajando desde casa, no estrechamos nuestras manos con el saludo de la paz en misa ni somos efusivos como es costumbre en nuestra cultura, nos lavamos las manos, desinfectamos nuestros espacios y vivimos el presente con fe y esperanza.

 

En medio de todo este clima enrarecido ante la nueva variante ómicron, el  arzobispo Sample nos invita a estar despiertos a la presencia del Señor.

 

“Estén listos”, nos dijo en su mensaje de Adviento. “No dejes que las distracciones de la vida te impidan hacer una pausa y buscar la verdad”. En este Adviento, redescubre lo que es más importante y redescubre que Jesús lo cambia todo”.

 

Y es que son tantas las distracciones de nuestra cotidianidad, sumados a la “infodemia” como ha denominado la Organización Mundial de la Salud a la sobreabundancia de información y desinformación sobre el coronavirus.

 

Es sorprendente ver que los rumores se propagan a una velocidad más rápida que la misma enfermedad. La desinformación puede generar pánico, estigmatización y señalamientos. 

 

Así mismo, puede conducir al desacato y erosionar la voluntad de las personas de seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Es fácil ahogarse en el mar de “infodemia” en torno al coronavirus, las variantes y las vacunas.

 

La invitación del arzobispo llega justo en un momento en que los expertos de la salud coinciden en advertir que los indicadores de malestar de la sociedad están en aumento. La nueva “ola de la pandemia” podría “acarrear mayor estrés a una sociedad agobiada y agotada”, han señalado.

 

Este tiempo es una oportunidad de renovación, de incrementar la oración y pedir a Dios un corazón limpio y dispuesto para creer que sus promesas son una realidad en nosotros, en la fe, en la esperanza y en el amor.

 

Este es el mejor regalo para cerrar este año y recibir el que comienza; que Dios nos proporcione la gracia de sentir que su presencia nos acompaña, nos guía, nos sostiene, nos anima a continuar y sentir en lo profundo su amor que todo lo transforma; esa esperanza que nos da para sostenernos pacientes y guiar nuestro camino con las cargas físicas, mentales, espirituales, emocionales y financieras derivadas de este tiempo de crisis.

 

¡Dios los bendiga!