Queridos lectores,

 

Iniciamos el tiempo de Cuaresma mientras se cumple un año del inicio de la pandemia de Covid-19. Como cristianos estamos llamados siempre al fervor, a la oración, a la limosna al igual que también estamos acostumbrados a los tiempos litúrgicos y a la preparación que cada uno conlleva, sin embargo, es en esta época del calendario en que se nos pide realizar estas obras con mayor esfuerzo.

 

El arzobispo Sample nos hace una convocatoria urgente a entrar plenamente en la temporada a través de la oración, el ayuno y la práctica de las obras de misericordia, todo ello con el objetivo de acercarnos más a Cristo.

 

“Abran sus corazones a Jesús durante estos días”, dijo el arzobispo en la homilía de la eucaristía el Miércoles de Ceniza, rogando a los oyentes ir a confesarse, aunque no lo hayan hecho durante décadas.

 

“No importa lo horrible que haya sido nuestro pecado, no importa lo atrapados que nos sintamos en patrones, hábitos, adicciones al pecado, Cristo está allí para liberarnos de las cadenas que nos pesan, las cadenas de la vergüenza y la culpa”, dijo.

 

El arzobispo Sample esencialmente nos invita a entrar en el camino de la conversión o renovación interior, un reto que implica el perdón y la reconciliación que se traduzca en decisiones concretas en nuestra relación con Dios para llegar a una verdadera Pascua de Resurrección.

 

Todos tenemos la necesidad de mejorar, de cambiar nuestra forma de pensar y virar hacia lo positivo, liberarnos de la mentalidad negativa. Disponer la mente y el corazón para escuchar la voz de Dios, hacer un examen de conciencia y la Cuaresma nos ayuda en esto.

 

Es posible que nosotros mismos necesitemos de una ayuda externa que nos asista para entrar más profundamente en la espiritualidad del misterio que celebramos.

 

El arzobispo Sample sugirió un encuentro personal con Dios cada día, en oración durante al menos 15 minutos además de la  lectura espiritual como una herramienta esencial para alimentar el alma y conocer más acerca de las enseñanzas de la iglesia con una selecta lista de autores y títulos.

 

“La Cuaresma — dijo el papa Francisco, en su homilía del Miércoles de Ceniza celebrada en la Basílica de San Pedro, el 17 de febrero— es un viaje que implica toda nuestra vida, todo nuestro ser”.

 

“Iniciamos el camino de la Cuaresma”, dijo el santo padre en un conmovedor mensaje: “Este se abre con las palabras del profeta Joel, que indican la dirección a seguir".

 

"Hay una invitación que nace del corazón de Dios, que con los brazos abiertos y los ojos llenos de nostalgia nos suplica: «Vuélvanse a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Vuélvanse a mí.

 

La Cuaresma es un viaje de regreso a Dios. Cuántas veces, ocupados o indiferentes, le hemos dicho: “Señor, volveré a Ti después, espera… Hoy no puedo, pero mañana empezaré a rezar y a hacer algo por los demás”.

 

Y así un día después de otro.

 

Ahora Dios llama a nuestro corazón. En la vida tendremos siempre cosas que hacer y tendremos excusas para dar, pero, hermanos y hermanas, hoy es el tiempo de regresar a Dios”.

 

El Santo Padre, en el mensaje para la Cuaresma 2021 nos recuerda que este tiempo litúrgico es tiempo de conversión, “renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”.

 

El mensaje del pontífice para la Cuaresma se centra en las virtudes teologales las cuales se refieren directamente a Dios y describen la imagen cristiana del hombre.

 

Estas virtudes teologales son los tres puntos fundamentales del mensaje del Santo Padre para la Cuaresma.

 

La Fe nos llama a acoger la verdad y ser testigos ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas

 

“La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle ‘poner su morada’ en nosotros. Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de las informaciones —verdaderas o falsas— y abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero “lleno de gracia y de verdad”: El hijo de Dios Salvador”.

 

La esperanza “como agua viva” que nos permite seguir nuestro camino

 

“Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto”.

 

La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

 

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19.

 

En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

 

Por último, el papa Francisco afirma que “Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar".

 

"Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre".

 

¡Dios los bendiga!