Queridos lectores,

Las alentadoras noticias sobre el desarrollo de las vacunas contra Covid-19 y su distribución traen un aire esperanzador y marcan un nuevo inicio cuando estamos ad-portas de cumplir un año de confinamiento después del estallido de la pandemia que ha matado a millones de personas en el mundo y alterado la vida de cada persona en el planeta.

En la era del exceso de comunicación en que vivimos, es prometedor observar en directo, por así decirlo, la evolución de la tecnología y los avances en la investigación científica en la maratónica carrera por desarrollar y hacer las pruebas de las vacunas, con el nuevo método ARN mensajero sintético (mARN) utilizado en las vacunas contra Covid-19.

Tanto Pfizer-BioNtech como Moderna en Estados Unidos, usaron este procedimiento para crear sus vacunas y lograron llegar a la tercera y última fase de pruebas en humanos en un tiempo récord de ocho meses.

Estas empresas informaron que los resultados preliminares mostraron una eficacia superior al 95% de protección contra el virus de Covid-19.

El Centro para el Control y Prevención de enfermedades, CDC por sus siglas en inglés, ha confirmado que las vacunas contra el Covid-19 disponibles en los Estados Unidos han demostrado ser altamente efectivas en la prevención de contagio por la enfermedad.

 

Es entendible que el desarrollo de las vacunas seguras en tiempo récord genere un poco de reticencia de la población a vacunarse, similar al hecho de compartir información personal con un sistema de salud en el que no se confía.

 

Es sorprendente ver que el reporte más reciente de la Autoridad de Salud de Oregon, indica que el 35% de los casos de Covid-19 corresponde a hispanos, mientras que solo un 6% ha recibido la vacuna según un informe de KFF, Kaiser Family Foundation  dado a conocer el dos de febrero.

 

Este dato es alarmante cuando sabemos que los miembros de nuestra comunidad salen día a día a cumplir funciones de primera línea de contacto con el virus.

 

Ellos no trabajan desde casa como los maestros, seleccionados por la gobernadora Brown como el primer grupo en recibir la vacuna.

 

De otra parte, mientras la vacuna contra Covid-19 se distribuye por todo el país y las etapas de vacunación avanzan, otra peligrosa ‘enfermedad’ ha venido propagándose por años y como todos los virus, transmitiéndose por diferentes vías para encontrar formas de atacar.

 

Esa enfermedad no está en nuestros cuerpos sino en internet, en las redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube, entre otras, donde abunda la desinformación y la circulación de bulos “antivacunas” o información engañosa para inocular el miedo en las personas y desacreditar la efectividad de las vacunas contra Covid-19.

 

Así como nos hemos adaptado al confinamiento, al uso de tapabocas, a mantener la distancia física, a lavarnos las manos con frecuencia y la desinfección, es urgente adaptarnos para evitar la manipulación y propagación de información falsa. Necesitamos convertirnos en verificadores de la información y asegurarnos de compartir información con responsabilidad.

 

Al igual que el confinamiento obligatorio ha sido altamente efectivo para proteger a las personas contra el virus, de igual forma, la vacunación protege a las personas vulnerables a Covid-19.

 

Las hipótesis de científicos y epidemiólogos han indicado que para alcanzar la inmunidad colectiva o de rebaño, se requiere que el 90% de la población del país esté vacunada.

 

Esta cifra se podrá alcanzar en la medida en que todos y cada uno asumamos la responsabilidad que nos corresponde.

 

El arzobispo Sample en una declaración pública manifestó que recibir la vacuna es un acto de solidaridad.

 

Haciendo eco del mensaje del papa Francisco, el arzobispo indicó que los católicos deben considerar su propia salud y el bien común.

 

El papa Francisco afirmó que “desde el punto de vista ético, todo el mundo debe vacunarse porque no solamente pones en peligro tu salud, tu vida sino también la de los otros”.

 

Los líderes religiosos tienen toda la razón, vacunarse es un acto de supervivencia y de solidaridad social.

 

¡Dios los bendiga!