Queridos Lectores:

Acabamos de celebrar el día de Acción de Gracias. Como inmigrante doy gracias por la oportunidad de vivir en este país.Como católica, por la fe que he traído y que me lleva a vivir cada día, a pesar de las adversidades que representa vivir en un país extraño. Y me refiero a este aspecto, pues las imágenes que le han dado la vuelta al mundo, en las cuales vemos a los migrantes centroamericanos, en grupos, sentados en la calle, caminando por millas, sin alimento, cansados y sobre todo, las imágenes de los niños llorando a causa del efecto de los gases lacrimógenos, veo que las voces que se han hecho escuchar en favor de este grupo humano son valiosas en estos momentos.

Ante estas imágenes que muestran la realidad de los migrantes, el Papa Francisco ha dicho: “En la cuestión de la migración no están en juego solo ‘números’, sino ‘personas’, con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos…. Personas que necesitan protección”.

El Santo Padre hizo esta valoración en un mensaje hecho público con motivo del II Coloquio Santa Sede – México sobre la migración internacional que, con motivo del 25 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos Mexicanos y la Santa Sede. En su mensaje el Santo Padre indica que los migrantes, “estas personas, que son hermanos y hermanas nuestros, necesitan una ‘protección continua’, independientemente del status migratorio que tengan”.

Como seres humanos son fundamentales “Sus derechos fundamentales y su dignidad. Deben ser protegidos y defendidos. Una atención especial hay que reservar a los migrantes niños, a sus familias, a los que son víctimas de las redes del tráfico de seres humanos y a aquellos que son desplazados a causa de conflictos, desastres naturales y de persecución”. Las palabras del Santo Padre son perfectas para este momento en que se han dado a conocer las imágenes de las madres con sus hijos, tratando de cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. El hecho, que fue noticia tuvo repercusión pues los tres puntos de cruce fronterizo fueron cerrados simultáneamente el pasado domingo 25 de noviembre, cuando este país acababa de celebrar Acción de Gracias.

En estos momentos, que vemos la realidad de este grupo humano que suma más de 5 mil centroamericanos que han llegado hasta Tijuana en una caravana masiva, hay otras voces que se han dejado escuchar. Voces que son perfectas para este momento. Voces que llaman a la Misericordia. Voces que llaman al respeto.

Me refiero al Obispo Joe S. Vásquez, de Austin, quien es el Presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), quien se pronunció con Sean Callahan, Presidente y Director Ejecutivo de Catholic Relief Services y la Hermana Donna Markham, OP, PhD, Presidenta y Directora General de Caridades Católicas USA. Los tres emitieron un comunicado conjunto instando a todas las personas de buena voluntad a hablar y actuar con compasión hacia aquellos que emigran al Norte buscando refugio ante la violencia y la pobreza.

En el texto del comunicado expresan enfáticamente: “Como agencias católicas que ayudan a los inmigrantes pobres y vulnerables en los Estados Unidos y en todo el mundo, nos sentimos profundamente tristes por la violencia, la injusticia y el deterioro de las condiciones económicas que obligan a muchas personas a huir de sus hogares en América Central. Si bien las naciones tienen el derecho de proteger sus fronteras, este derecho conlleva responsabilidades: los gobiernos deben hacer cumplir las leyes de manera proporcional, tratar a todas las personas con humanidad y proporcionar el debido proceso”.

“Abogamos firmemente por los continuos esfuerzos de los Estados Unidos para abordar las causas subyacentes de la violencia y la falta de oportunidades en América Central. Nuestra presencia en todo el continente americano nos ha convencido de que la migración es un problema regional, que requiere una solución integral y regional. Un enfoque basado en solo hacer cumplir las leyes no aborda ni resuelve las causas principales que obligan a que las personas huyan de sus países en busca de protección”.

“Como cristianos, debemos responder al llamado de actuar con compasión hacia los necesitados y trabajar juntos para encontrar soluciones humanas que honren el estado de derecho y respeten la dignidad de la vida humana”. 

Doy gracias por estas voces que se han dejado escuchar y esta reflexión en favor de los migrantes y el respeto ante su calidad humana.