Queridos Lectores:

El mes de mayo es el mes de las historias de fe. Empezando porque se trata del Mes de la Virgen María. Es el mes del Día de las Madres y en nuestra comunidad habrá muchas celebraciones para nuestras madres inmigrantes. Sin duda, ellas son los pilares de nuestras familias y en nuestra Iglesia Católica, los pilares en casa de nuestra fe.

Quiero compartir en esta columna, algo muy lindo que me sucedió esta semana cuando salía a dar un paseo por el parque que está ubicado al frente de las oficinas de El Centinela. En días de sol es importante salir para respirar el aire fresco de la mañana, pensar en las bendiciones que recibimos con la vida y sobre todo, disfrutar de la naturaleza.

Salía del edificio y en ese mismo momento, un señor norteamericano que había estado en una reunión en el mismo edificio salía conmigo. En el momento en que vió que yo iba a salir, abrió la puerta, me dejó pasar primero y me dijo: "Que tenga un feliz día".

Yo le dije: "Muchas gracias por abrir la puerta" y él me respondió: "Esto me lo enseñó mi mamá. Y como buen hijo lo practico con todas las mujeres. Si fuera Ella, le abriría la puerta y sería ella la que saldría primero".

Yo le dije, que maravilla de respuesta. Ojalá muchos hombres del mundo, pensaran y actuaran como usted. El modelo de las madres es fundamental para ver cómo nos comportamos con otros. Y si se trata de los hombres, sin importar su cultura, es un ejemplo del trato hacia las mujeres que debemos mantener.

Esta experiencia, a sólo unos días de celebrar nuestro Día de las Madres, nos lleva a reflexionar sobre cómo vivir, cómo relacionarnos con otros, cómo educar a nuestros hijos hombres en el trato hacia las mujeres, el cual debe ser con respeto, cariño, disponibilidad, compasión y sobre todo, haciendo honor a quienes son en nuestra vida. Las madres son los pilares de nuestra familia y de nuestra generación.