Queridos Lectores:

Cuando esta edición llegue a sus manos, el tema de la revocatoria del DACA por parte de la Casa Blanca seguirá siendo la noticia y a pesar de que han pasado sólo unos días desde el anuncio que se dio a conocer el pasado 5 de septiembre, aún las repercusiones se siguen viviendo.

En mis años como directora de esta publicación que habla de las historias de los inmigrantes, nunca me había sentido tan directamente afectada por una noticia. Esta revocatoria del DACA tiene que ver con nuestra comunidad hispana, porque se trata de una noticia que afecta directamente a esta generación de jóvenes que son “soñadores” y que cuando se trata de hacer reportajes nos dejan siempre con la esperanza frente a la adversidad.

“Soñadores” porque en su juventud, a las puertas de la vida, del futuro que tienen en sus manos y quieren moldear, siempre tienen ese sueño que los llena de esperanza para seguir luchando.

Esta semana recordaba los testimonios de los primeros jóvenes de Oregon que fueron amparados por el DACA. Sus miradas, sus sonrisas, todos con sus papeles en mano para entregar toda la documentación requerida y así “salir de las sombras” y retomar sus vidas, sin sentirse menos, sin sentirse a un lado, sin sentirse en la oscuridad.

Y durante estos 5 años, nuestro periódico en español ha contado sus historias. Sí, todas han sido historias de esperanza y logros en medio de la incertidumbre en ese futuro, que llegó este pasado 5 de septiembre. Porque si bien es cierto, que ellos cumplieron con todos los requisitos que se les pidieron, también es cierto que en un segundo, les cambió la vida.

Eso fue lo que pude ver en el Rally “Defender DACA” el pasado 6 de septiembre en Portland State University. No había felicidad. Se sentía la frustración en el ambiente y en medio de la multitud sólo las voces de estos “soñadores” fueron la realidad que nos mostró que su futuro es incierto. 

Escucharlos hablar de DACA, fue escucharlos hablar de su vida. De sus logros como estudiantes. De sus logros como trabajadores. De la libertad que tienen de manejar un carro. De la posibilidad que tienen de ayudar a sus padres, de retribuir todo ese esfuerzo. Por eso, con esta decisión de revocar DACA se está acabando con cada uno de esos sueños, de los sueños de familias enteras.

Al escuchar sus testimonios, no puedo dejar de pensar en el reconocimiento que cada uno de ellos hizo al esfuerzo de sus padres. Desde niños, en el momento de emigrar, ellos empezaron a ver ese esfuerzo en las lágrimas del adiós y del desprendimiento. Hoy con esta revocatoria del DACA, ese desprendimiento de nuevo se avecina con la amenaza de una posible deportación. 

RocioR@ocp.org