"

Necesitamos una política que coincida con nuestra situación actual, mantenga a las personas seguras y satisfaga las necesidades espirituales de las personas de fe en Oregon,

" Rdvmo. Sr. Alexander Sample, arzobispo de la Arquidiócesis de Portland

El arzobispo Alexander Sample expresó públicamente “gran decepción y frustración” ante la reciente medida decretada por la gobernadora Kate Brown, la cual limita la asistencia total del número de personas al interior de las iglesias a 25 y 50 en exteriores.

En un comunicado emitido el 18 de noviembre, el arzobispo Sample pidió a la gobernadora establecer medidas basadas en datos estadísticos a medida que la Navidad se aproxima.

“Es desafortunado que la actitud de fe de una persona no parezca considerarse una actividad esencial”, afirmó el arzobispo.

“Puedo asegurar que los fieles católicos bajo mi cuidado pastoral consideran vital el culto dominical, especialmente al enfrentar los desafíos de la pandemia”.

La gobernadora Kate Brown anunció el viernes 13 un “congelamiento” de dos semanas, efectivo en todo el estado a partir del miércoles 18 de noviembre hasta el dos de diciembre, en un nuevo esfuerzo por detener la rápida propagación del virus.

En el condado Multnomah la medida estará vigente hasta el 16 de diciembre.

El líder religioso admitió ser consciente de la necesidad de enfrentar la propagación de casos de Covid-19, sin embargo, afirmó que “el virus no se está transmitiendo durante la congregación de fieles”.

La oficina de la Autoridad de Salud de Oregon reportó el jueves 19 de noviembre 1225 nuevos casos supuestos o confirmados con el virus y 20 personas fallecidas, registrando el número de contagios y muertes diario más alto desde que comenzó la pandemia.

La agencia estatal informó que a la fecha los casos de infecciones en el estado ascienden a 60.873 y el número de muertes a 808. La cantidad de pacientes hospitalizados también alcanzó la cifra récord de 414, según el reporte.

Las iglesias de la arquidiócesis de Portland han implementado protocolos estrictos de seguridad para prevenir, contener y/o mitigar el contagio de Covid-19 mediante el uso de máscaras de protección facial, distancia física y desinfección. Estas medidas “funcionan”, manifestó el arzobispo.

El arzobispo afirmó que la restricción a las iglesias “no tiene sentido” y solicitó a la gobernadora explicar la justificación o el porqué de la disposición legal toda vez que “la restricción no está basada en cifras estadísticas”.

Kate Brown, en rueda de prensa el 12 de noviembre, adujo que “las medidas son fundamentales para limitar la propagación de Covid-19, disminuir el riesgo de enfermedades graves en las comunidades más vulnerables y ayudar a conservar la capacidad hospitalaria para que todos los oregonianos puedan seguir teniendo acceso a una atención médica de calidad”.

Aunque la mayoría de los establecimientos en Oregon permanecerán abiertos durante el decreto de “congelamiento” estatal de dos semanas, los gimnasios, museos, piscinas, teatros, acuarios, zoológicos y demás lugares de entretenimiento serán obligados a cerrar.

Los restaurantes y bares solo podrán ofrecer comida para llevar y las reuniones sociales estarán restringidas a seis personas provenientes máximo de dos familias.

En Oregon, las iglesias han venido operando de acuerdo con los criterios y requisitos establecidos, según las etapas de reapertura de los condados.

“¿Por qué estamos limitados a 25 personas en una iglesia con capacidad para 1000 mientras que ciertas empresas pueden operar según un porcentaje de su capacidad? Me gustaría conocer el razonamiento de la gobernadora para establecer restricciones más estrictas a las iglesias”, expresó el arzobispo.

“El estado de Washington enfrenta una mayor propagación y restricciones más estrictas, sin embargo, la fórmula del gobernador Jay Inslee para las comunidades de fe es mucho más razonable —25% de la capacidad de ocupación o 200 personas máximo”, continúa.

“Está basado en datos científicos”, manifestó el arzobispo. “Una política similar tiene sentido para Oregon”.

Desde el inicio de la pandemia, la iglesia católica y otras comunidades de fe “se han volcado” en apoyar y observar las directrices de la gobernadora Brown e implementar protocolos estrictos de seguridad sanitaria, agregó el arzobispo.

El religioso mencionó que las iglesias operan en un ambiente controlado en el cual se evita que las personas que ingresan a la iglesia tengan contacto cercano entre ellas.

El arzobispo solicita a la gobernadora reconsiderar las restricciones para las comunidades de fe una vez finalice las dos semanas de “congelamiento”.

“Le pedimos que recuerde que las festividades de Navidad están a poco más de un mes, y es una época en la que personas de muchas religiones recurren a sus iglesias”, dijo.

Necesitamos una política que coincida con nuestra situación actual, mantenga a las personas seguras y satisfaga las necesidades espirituales de las personas de fe en Oregon”. 

El arzobispo manifestó que la comunidad católica continúa orando por la gobernadora y su personal mientras “ella cumple con el desafiante trabajo de dirigir el estado de Oregon durante esta terrible pandemia”.

patriciam@ocp.org