BEAVERTON — Un brote de COVID-19 ha golpeado a las hermanas franciscanas de la Casa de Retiros Nuestra Señora de la Paz, el principal centro de retiro católico en el área de Portland.

Una docena de Hermanas Misioneras Franciscanas de Nuestra Señora de los Dolores dio resultado positivo al virus y la casa de retiro está temporalmente cerrada.

La hermana Mary Cecilia Lee, de 100 años, ha sido hospitalizada. Las otras hermanas tienen varios síntomas, incluyendo dolor de cabeza y agotamiento físico.

La hermana Agnes Clare Navarra, superiora local de la casa de retiro, dijo sentirse muy débil el jueves por la mañana.

A pesar del esfuerzo que necesitó para hablar, manifestó que la hermana Cecilia fue llevada al médico el sábado y recibió prueba positiva del virus. El lunes, las pruebas confirmaron 11 casos más entre las hermanas, que viven en una comunidad cercana.

La hermana Rose Marie Holden, que debido a sus condiciones de salud mantiene en su habitación, es la única religiosa exenta de la infección.

El Padre Peter Julia, de la cercana Parroquia de Santa Cecilia, que había presidido una misa para las hermanas, también ha dado positivo.

La hermana Agnes Marie dijo que no está claro cómo las hermanas contrajeron el virus. Rara vez salen de la propiedad, sin embargo, el lugar ha estado abierto para retiros de grupo siguiendo protocolos estrictos.

Los Caballeros de Colón de la Parroquia de la Santísima Trinidad estaban listos para ser voluntarios en la casa de retiro el martes, pero la hermana Agnes Clare llamó para decirles que no debían venir.

Los amigos de las hermanas han estado trayendo comidas y dejándolas en la puerta.

"Somos muy bendecidas", dijo la hermana Agnes Clare.

COVID-19 ha quitado la vida de muchas religiosas estadounidenses jubiladas, a pesar de los esfuerzos de aislamiento y distanciamiento físico.

Nueve religiosas fallecieron en diciembre en un convento en Nueva York. En Adrian, Michigan, nueve dominicas murieron el mes pasado. La primavera pasada, 13 hermanas felicianas perecieron en Michigan. En Milwaukee, una docena de religiosas sucumbió al virus.