WASHINGTON (CNS) — El Plan de Rescate Estadounidense es "una forma extraordinariamente práctica de ayudar al pueblo estadounidense", expresó el cardenal de Nueva York, Timothy M. Dolan, en un comunicado el 11 de marzo, el mismo día en que el presidente Joe Biden firmó el plan de estímulo COVID-19 de 1.9 billones de dólares.

"La gente tiene derecho a esperar que su dinero, en forma de dólares de los impuestos, se utilice para ayudarlos durante un período de extrema tensión financiera", señaló el cardenal.

"Como pastor, puedo testificar de primera mano sobre las dificultades de nuestra gente el año pasado, causadas por esta terrible pandemia", dijo el cardenal Dolan.

"Luchan por pagar el alquiler, comprar alimentos, mantener las luces y la calefacción encendidas, comprar medicamentos, (e) incluso pagar la modesta matrícula para asistir a una de nuestras excelentes escuelas católicas", agregó.

El cardenal también dijo que comparte "la misma preocupación sombría" expresada el 10 de marzo por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y de los presidentes de seis comités de la USCCB sobre el plan de ayuda que se está aprobando en el Congreso, que, con la exclusión de la Enmienda Hyde, no impide que el dinero de los contribuyentes se utilice para pagar el aborto.

"Este proyecto de ley, destinado a mejorar y proteger la vida humana, también hará posible la destrucción de la vida humana, usando el dinero de los contribuyentes para financiar abortos mediante la omisión de la política bipartidista de larga data de prohibir que los dólares de los contribuyentes financien abortos, a nivel nacional e internacional", expuso el cardenal Dolan. 

"Que los esfuerzos de ayuda futuros incluyan esta medida de sentido común para proteger la vida, no ponerle fin", dijo.

En una declaración conjunta el 10 de marzo, el arzobispo Gómez y los seis presidentes de comités elogiaron las "disposiciones positivas" del proyecto de ley que "salvarán a las personas de situaciones extremadamente desesperadas y probablemente salvarán vidas".

Sin embargo, ellos calificaron de "inconcebible" que el Congreso aprobara la ley "sin las protecciones críticas necesarias para garantizar que miles de millones de dólares de contribuyentes se utilicen para la atención médica que afirma la vida y no para el aborto". Todos los proyectos de ley de ayuda pandémica anteriores incluían las disposiciones de la Enmienda Hyde.

Esto era necesario en el Plan de Rescate Americano porque "incluye muchas referencias generales a la atención de salud que, sin la exclusión expresa del aborto, han sido interpretadas consistentemente por los tribunales federales no solo para permitir, sino para obligar, la provisión de abortos sin límites", señaló el presidente de la USCCB y los presidentes de los comités de pro-vida, política nacional, política internacional, educación, y migración, como también del Comité Ad Hoc contra el Racismo.

Hyde prohíbe que los dólares de los impuestos federales financien directamente el aborto, excepto en casos de violación, incesto, o cuando la vida de la mujer se encuentre en peligro.

Otra reacción al Plan de Rescate Americano vino de la hermana dominica Donna Markham, presidenta y directora ejecutiva de Catholic Charities USA, quien dijo que este "brinda un alivio importante y necesario a quienes continúan sufriendo como resultado de esta pandemia".

"Si bien ninguna legislación contiene todo lo que uno podría desear, esta legislación de ayuda COVID-19 proporciona fondos públicos críticos a las familias que luchan contra el desempleo, la inseguridad alimentaria y la amenaza de la falta de vivienda", afirmó en un comunicado el 10 de marzo.

"Las organizaciones benéficas y filantrópicas privadas no pueden hacerlo solas", acotó. 

"Catholic Charities USA mantiene su compromiso de trabajar con el Congreso y la administración para asegurar que las personas y familias vulnerables encuentren la atención y el apoyo que necesitan durante estos tiempos difíciles", dijo.

La organización benéfica está entre los que habían exhortado a los legisladores a incluir la Enmienda Hyde en el proyecto de ley a medida que este avanzaba en la Cámara y el Senado.

"Dios nos pide que ayudemos a los que están luchando y ahora mismo la necesidad es grande", dijo el 10 de marzo el reverendo Eugene Cho, presidente y director ejecutivo de Bread for the World (Pan para el Mundo). 

"El Plan de Rescate Estadounidense ayudará a alivianar el peso a millones de familias que luchan y hará mucho más para reducir el hambre y la pobreza entre los niños de nuestra nación que cualquier otra política en décadas".

Bread for the World, una organización de defensa cristiana, no partidista, también dijo que el plan de ayuda "es especialmente importante para las personas pobres y de bajos ingresos que han estado luchando durante un año. Vemos esto como un paso importante para la recuperación y (para) ayudar a las comunidades que han se ha visto afectadas de manera desproporcionada por la doble crisis económica y sanitaria".

Ese mismo día, el Plan de Rescate Estadounidense fue elogiado por el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los EE. UU., parte del Círculo de Protección, una amplia coalición de líderes de iglesias y ministerios de católicos, protestantes evangélicos, protestantes ecuménicos, iglesias históricas afroamericanas, e iglesias latinas.

La coalición, que incluye Bread for the World, trabaja para abordar problemas de pobreza y hambre a través de trabajo de sensibilización.

A fines de febrero, el Círculo de Protección envió una carta a todos los miembros del Congreso y funcionarios clave de la administración de Biden, instándolos aprobar otra ronda de alivio de COVID para abordar las "crisis concurrentes de la pandemia, la recesión económica, y el racismo sistémico".

La carta también pidió a los miembros del Congreso de ambos partidos que trabajen juntos para abordar las necesidades urgentes de millones de estadounidenses.

"El colapso económico debido a la pandemia ha arrojado luz sobre la debilidad de la red de seguridad social de Estados Unidos, incluidas las desigualdades económicas y de atención médica, y la naturaleza tenue de nuestra supuesta prosperidad", dijo el Consejo Nacional de Iglesias, agregando que "promete continuar abogando para que los recursos de nuestra nación se utilicen para ayudar a los más vulnerables entre nosotros".