Niños iraquíes se afeitan unos a otros en un orfanato durante un toque de queda impuesto para evitar la propagación del COVID-19 el 3 de junio de 2020. Los investigadores estiman que 5.2 millones de niños han quedado huérfanos durante la pandemia, y el número de niños huérfanos aumentó un 90% durante el aumento de la variante delta. (Foto CNS/Maher Nazeh, Reuters)
Niños iraquíes se afeitan unos a otros en un orfanato durante un toque de queda impuesto para evitar la propagación del COVID-19 el 3 de junio de 2020. Los investigadores estiman que 5.2 millones de niños han quedado huérfanos durante la pandemia, y el número de niños huérfanos aumentó un 90% durante el aumento de la variante delta. (Foto CNS/Maher Nazeh, Reuters)
CLEVELAND (CNS) — Se estima que 5.2 millones de niños en 21 países, incluido Estados Unidos, perdieron al menos a un padre, un abuelo con custodia o un cuidador principal por COVID-19 durante los primeros 20 meses de la pandemia, de acuerdo con investigadores sociales y defensores del bienestar infantil en un nuevo estudio.

 

En particular, los investigadores estimaron que la cantidad de niños huérfanos a causa de la pandemia casi se duplicó durante el período de seis meses que finalizó el 31 de octubre de 2021 —un período que coincide, en gran medida, al aumento de la variante delta de coronavirus.

Según reporta el estudio, el número total de niños huérfanos durante el período de estudio es paralelo a las aproximadamente 5 millones de muertes causadas por COVID-19 durante ese mismo período.

"Este hallazgo significa que, globalmente, por cada muerte reportada por COVID-19, al menos un niño experimentó la orfandad o la muerte de la persona que lo cuidaba", concluyeron los investigadores.

El estudio fue publicado en línea el 24 de febrero por la revista médica británica The Lancet.

El estudio definió la orfandad como la muerte de uno o ambos padres, uno o ambos abuelos con custodia, u otra persona que los cuidó.

Representantes de Catholic Relief Services (CRS) describieron estas estimaciones como "reveladoras" y estuvieron de acuerdo con la conclusión de los investigadores de que "una respuesta de emergencia, basada en evidencia, es cada vez más urgente" para enfrentar los desafíos que se les presentan a niños que han quedado huérfanos por la pandemia.

Jomey Joseph, directora de la oficina de CRS en Chennai, India, señaló que la agencia y sus socios han ido introduciendo servicios más amplios de consejería en salud mental y en la gestión de casos para ayudar a los niños a lidiar con la pérdida de un padre o cuidador.

El objetivo es ayudar a estos niños a evitar que los envíen a un orfanato, u otro entorno grupal, para así poder mantener una conexión con su comunidad, expresó a Catholic News Service.

Los investigadores concluyeron que los niños que se encuentran en orfanatos u otros entornos de residencia masiva enfrentan mayores riesgos de actuar de manera violenta, embarazo en la adolescencia, enfermedades mentales, vivir en la pobreza, y ser víctimas de tráfico laboral o sexual.

"Solo proporcionar alimentos y asistencia monetaria a niños vulnerables no era suficiente. Por lo tanto, decidimos añadir a nuestro enfoque el monitoreo virtual, además de la provisión de alimentos y asistencia monetaria", indicó Joseph.

Joseph explicó cómo un niño de 8 años dejó de interactuar repentinamente con su madre y otras personas después de que su padre muriera a causa de COVID-19".

"La madre, quien no tenía educación formal y no podía encontrar trabajo, recurrió a familiares en busca de apoyo. Sin embargo, ese apoyo no perduró ya que los miembros de su familia no contaban con recursos para mantener a dos personas más".

"Así que tuvimos que brindar consejería psicosocial (para el niño) y obtener apoyo (del gobierno) para la familia", manifestó Joseph.

Madre e hijo se encuentran entre docenas de personas a las que Joseph y sus colegas están ayudando con necesidades básicas y otros servicios tras una muerte por COVID-19.

Las necesidades siguen creciendo, incluso cuando el número de casos de coronavirus disminuye, acotó.

La situación del niño de India se reflejó en los hallazgos de los investigadores, quienes dijeron que tres de cada cuatro niños afectados por la orfandad perdieron a sus padres.

Mary Beth Iduh, directora de programas de participación en la fe de CRS, instó a la adopción de políticas y medidas de apoyo que prioricen las necesidades de los niños.

Ella dijo que los cuidadores sobrevivientes deben recibir los medios para cuidar adecuadamente a niños que enfrentan trastornos familiares debido a una muerte causada por el coronavirus.

"Estamos viendo que definitivamente necesitamos tomar medidas preventivas y no esperar hasta que un niño haya perdido a un cuidador, sabiendo que esta es probablemente una tendencia que continuará. Necesitamos poder movilizar el apoyo para las familias", Iduh dijo a CNS.

En su informe publicado en The Lancet, los investigadores pidieron un acceso equitativo a las vacunas en todo el mundo — especialmente en países pobres — para prevenir la muerte de cuidadores y un impulso en el apoyo a programas basados en evidencia, modificados específicamente para la situación y el entorno cultural de un niño.

Los investigadores se enfocaron en 21 países, incluyendo países económicamente prósperos como Estados Unidos y Alemania, así como países en desarrollo como Zimbabue e India.

Otras naciones incluidas en el estudio fueron Argentina, Brasil, Colombia, Inglaterra y Gales, Francia, Irán, Italia, Kenia, Malawi, México, Nigeria, Perú, Filipinas, Polonia, Sudáfrica, y España.

Dichos países representan el 76 por ciento de las muertes por COVID-19 en todo el mundo.

El reporte también examinó cómo se llegó a las estimaciones del número de niños huérfanos a través de datos obtenidos de varias agencias gubernamentales, como la Oficina del Censo de Estados Unidos, y prácticas analíticas ampliamente utilizadas por científicos sociales.

El estudio utilizó datos del gobierno y agencias de salud pública sobre muertes que ascendieron a más de lo esperado en los años anteriores al comienzo de la pandemia, así como datos de fertilidad para modelar aumentos en las estimaciones mínimas de orfandad asociada a COVID-19.

Estadísticamente, Estados Unidos, con un estimado de 149,300 niños huérfanos, ocupa el cuarto lugar en el mundo. India tuvo la mayor cantidad de niños huérfanos con más de 1.9 millones, seguida por México con 192,500 y Brasil con 169,900.

En el extremo opuesto del espectro, alrededor de 2400 niños alemanes quedaron en situación de orfandad por COVID-19.

Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia hace dos años, Estados Unidos ha tenido más muertes que cualquier otro país (941.909 hasta el 24 de febrero), según el Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

El aumento en el número de niños huérfanos varió durante el período de estudio de seis meses en comparación con el período anterior de 14 meses de la pandemia.

En las Américas, el número aumentó un 46.7 por ciento, mientras que, en la región del Pacífico occidental, aumentó un 296.1 por ciento.

En comparación, el número de niños huérfanos aumentó un 56.7 por ciento en Europa, un 59.4 por ciento en el Mediterráneo oriental, y un 119.6 por ciento en el sudeste asiático.

Los niños experimentaron la orfandad en diferentes tasas según la edad y el lugar, según reportan las estimaciones.

La mayor parte de los niños huérfanos desde el nacimiento hasta los 9 años se encontraban en las regiones de África y las Américas; en Europa y el Mediterráneo oriental eran los niños de 10 a 17 años los que tenían la mayor proporción de orfandad.

En Sudáfrica, 1 de cada 200 niños de todas las edades experimentó la muerte de un padre o cuidador.

debido al COVID-19 durante los primeros 20 meses de la pandemia, dijeron investigadores sociales y defensores del bienestar infantil en un nuevo estudio.