Rolando Velasco rocía desinfectante en un autobús que transporta a los trabajadores agrícolas de las granjas ‘Siri and Son’ en St. Paul. En todo el país ha existido una falta de protección federal para los trabajadores agrícolas. Con algunas excepciones, como en Oregon y California, los líderes estatales y de la industria han respondido con un mosaico de medidas en gran parte de carácter voluntario. (Katie Scott/Catholic Sentinel).
Rolando Velasco rocía desinfectante en un autobús que transporta a los trabajadores agrícolas de las granjas ‘Siri and Son’ en St. Paul. En todo el país ha existido una falta de protección federal para los trabajadores agrícolas. Con algunas excepciones, como en Oregon y California, los líderes estatales y de la industria han respondido con un mosaico de medidas en gran parte de carácter voluntario. (Katie Scott/Catholic Sentinel).
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"Estos trabajadores contribuyen a este país de muchas formas, no sólo proporcionan nuestros alimentos sino también enriquecen esta sociedad y nuestras comunidades. No podemos actuar como si ellos fueran prescindibles",

" Dra. Eva Gálvez, feligresa de la iglesia San Pío X, quien brinda atención médica a trabajadores agrícolas.

Arrodillada en el suelo húmedo y usando una máscara, Magdalena sacude vigorosamente un puñado de verduras de hoja frescas recién arrancadas, salpicando con pequeños trozos de tierra el aire.

Algunas semanas atrás, un compañero de trabajo en la granja de Willamette Valley se enfermó de COVID-19.

"Me preocupa el virus", dijo la mujer de 38 años, antes de atar el manojo de tallos de cilantro con un lazo de torcedura alámbrico con código de barras en la etiqueta. "La máscara es incómoda, pero me hace sentir más segura".

Oregon aún no ha tenido un brote generalizado del coronavirus entre trabajadores agrícolas, pero los expertos en salud y las organizaciones de servicios reportan un número creciente de casos confirmados y señalan que la cosecha de verano se encuentra en marcha. 

Los trabajadores agrícolas a menudo se alojan hacinados en viviendas y trabajan hombro a hombro en los campos y huertos, lo que los coloca en "una situación singularmente vulnerable", dijo Aaron Corvin, portavoz de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional del estado. "No puedes trabajar a distancia para cosechar los cultivos”.

Con la presión ejercida por grupos de defensores, los legisladores de Oregon y OSHA recientemente adoptaron fuertes medidas destinadas a prevenir la propagación del brote y apoyar a los trabajadores afectados por el virus. 

La Dra. Eva Gálvez, feligrés de la iglesia de San Pío X, en el noroeste de Portland, brinda atención médica en los campos de cultivo y solicitó protecciones adicionales.

"Esta es una población que ha vivido en la sombra durante años", dijo Gálvez, cuyos padres fueron trabajadores agrícolas. 

“Estos trabajadores han estado contribuyendo a este país de muchas formas, no sólo proporcionando nuestros alimentos sino también enriqueciendo nuestra sociedad y nuestras comunidades. No podemos actuar como si fueran prescindibles”. 

Riesgos compuestos

Actualmente, los trabajadores temporales llegan por miles a Oregon para cosechar moras, peras y remolachas y atender los cultivos de uvas que un día estarán en las preciadas botellas de Pinot Noir y Chardonnay. 

Se estima que 160.000 trabajadores agrícolas hispanos apoyan la industria agrícola del estado que alcanza los 8.000 millones de dólares.

De acuerdo con el gobierno federal, los aproximadamente 2.5 millones de trabajadores agrícolas de la nación, una mezcla de ciudadanos americanos de bajos ingresos, trabajadores huéspedes legales provenientes de México y Centro América e inmigrantes indocumentados, son "trabajadores esenciales", necesarios para mantener los estantes de las tiendas de comestibles abastecidos durante la actual crisis de salud pública.

Sin embargo, alrededor del país ha existido una falta de protección federal para los trabajadores agrícolas. Con algunas excepciones, como en Oregon y California, los líderes estatales y de la industria han respondido con un mosaico de medidas en gran parte de carácter voluntario.

La amenaza de un brote de COVID-19 en las comunidades de trabajadores agrícolas no es sólo un temor hipotético. 

Granjas en California, Carolina del Norte y Nueva York han tenido brotes y a finales de abril, más de la mitad de los 70 trabajadores de un huerto grande de árboles frutales en Washington dieron resultado positivo en la prueba de detección del coronavirus.

Gálvez dijo que los trabajadores agrícolas ya hacen parte de un grupo demográfico de alto riesgo y su ocupación agrava el peligro.

Hasta el momento en que se realizó esta publicación, el 32% de los más de 3.800 habitantes de Oregon que han dado positivo en las pruebas del virus son hispanos, aunque representan sólo el 13% de la población total del estado. 

Reflejando una tendencia nacional para la gente de color, los hispanos son más propensos a morir por el virus una vez infectados.

El estado no le hace seguimiento a las cifras relacionadas con la ocupación de las personas que resultan positivas a menos que sean trabajadores de la salud.

Gálvez es médica de familia para las clínicas Virginia García Memorial Health Center, que atienden a personas de bajos ingresos o que viven en condiciones de pobreza en el noroeste de Oregon. 

A mediados de mayo, el centro les había realizado pruebas a casi mil personas. Alrededor de la mitad de los individuos examinados eran hispanos, pero representaban un desconcertante 96% de los casos positivos.

Gálvez dijo que la pandemia, de forma dolorosa, está sacando a la luz las arraigadas desigualdades que existen para la población hispana.

Por ejemplo, los hispanos sin documentación legal carecen de acceso a servicios de salud, lo cual aumenta la tasa de diabetes y otras afecciones médicas que agravan las infecciones. 

Para poder pagar el arriendo, los inmigrantes hispanos suelen vivir con varias familias, lo que hace imposible el distanciamiento social. 

Los hispanos también constituyen "una gran parte de la fuerza de trabajo esencial que tiene que salir a trabajar en las fábricas, a los hogares como proveedores de servicios y a las granjas", citó Gálvez. 

Cada verano, ella se une a los trabajadores médicos de Virginia García en una clínica móvil que va hasta los campos de trabajo agrícola en todo el estado.

Gálvez dijo que las normas de seguridad existentes en Oregon para estos trabajadores no cumplían con las pautas de salud pública necesarias durante la pandemia, y que le preocupaba ver una ola de infecciones en los campos de cultivo. 

Trabajar al aire libre reduce el potencial de infección, pero algunos cultivos se cosechan con los trabajadores laborando en proximidad cercana. 

Cuando se utiliza maquinaria de procesamiento, los trabajadores regularmente están hombro a hombro. 

Los trabajadores agrícolas indocumentados que no están cubiertos por visas de trabajo temporal trabajan para contratistas, quienes organizan el transporte a los sitios agrícolas en furgonetas o camiones abarrotados, ambientes fértiles para propagar el virus. 

En los campos, los baños y las estaciones sanitarias para lavarse las manos a menudo son limitados para las cuadrillas.

Después de un día de trabajo, muchos trabajadores agrícolas de temporada regresan a los campos de trabajo patrocinados por los agricultores, donde una habitación tipo cuartel es incompatible con el distanciamiento físico. 

Existen viviendas de bajos ingresos subvencionadas por el gobierno para los trabajadores agrícolas, y muchos buscan por su cuenta unidades que cada vez son más escasas y menos asequibles. 

Adicionalmente, con un golpe potencial para los trabajadores, la administración Trump indicó que podría reducir los salarios de los trabajadores huéspedes de las granjas estadounidenses, para intentar ayudar a los agricultores estadounidenses que atraviesan por dificultades económicas durante el coronavirus.

Los trabajadores del programa de huéspedes temporales H-2A constituyen alrededor del 10% de todos los trabajadores agrícolas del país, aunque ese número sigue creciendo ya que los agricultores cada vez encuentran más difícil reclutar suficientes trabajadores en los Estados Unidos. 

Como consecuencia de esto, numerosos agricultores recurren a contratar trabajadores sin documentación legal. 

Trabajo duro y fe 

Gálvez recordó como sus padres, trabajadores agrícolas, se levantaban antes del amanecer y su madre cocinaba pilas de tortillas al vapor para comer en los cultivos. 

"Después afuera trabajando, a menudo en condiciones duras", dijo Gálvez. "A veces bajo el ardiente sol, otras en el frío. 

Los trabajadores agrícolas pueden estar expuestos a pesticidas y existe la posibilidad de lesiones laborales". 

Según la Oficina de Estadísticas Laborales, los trabajadores agrícolas desempeñan uno de los 10 trabajos más peligrosos del país. 

"Trabajan por largas horas, con muy poco tiempo para pensar en otra cosa que no sea sobrevivir el día", dijo Gálvez. El domingo puede ser el único día que tienen de descanso. 

Varios trabajadores agrícolas dijeron al Sentinel y al Centinela que, a pesar de los desafíos y los temores recientes durante el coronavirus, están agradecidos por sus trabajos y acuden a su fe para obtener apoyo. 

Benigno Velázquez conduce un tractor en un viñedo de Salem. Él piensa que los trabajadores están a salvo porque trabajan en diferentes surcos separados por varios pies. 

"Estoy orgulloso de mi trabajo y agradecido con Dios por la bendición de mi trabajo", dijo Velázquez. 

Debido a que su parroquia continúa cerrada, los domingos su familia se viste formalmente y se reúne para ver la misa transmitida en vivo. "Creemos que Dios tiene un plan para guiarnos en este momento tan difícil", dijo. 

Por mucho tiempo, la Iglesia Católica ha llamado la atención sobre los problemas que afectan a los trabajadores agrícolas, incluyendo la inmigración, la vivienda y la pobreza.

En abril los obispos de EE. UU. emitieron una declaración solicitando la protección de los trabajadores agrícolas inmigrantes ante la pandemia del Coronavirus.

"Instamos a nuestros líderes políticos y a quienes diseñan políticas a que consideren las realidades y las necesidades crecientes y urgentes de las comunidades de trabajadores agrícolas en todo el país durante esta época del brote del coronavirus", dijeron.

"Para derrotar el virus, nadie debe ser abandonado. El virus COVID-19 nos enseña qué somos una familia humana". 

“Cuestión de justicia” 

Gálvez, cuya fe impulsa su trabajo, dijo que se mantiene “alerta y vigilante, ‘observando en primera fila’ para ver lo que sucede en la vida de los trabajadores agrícolas; simplemente no puedo darles la espalda". 

En abril, el Oregon Law Center y Gálvez exitosamente pidieron que OSHA añadiera nuevas protecciones adicionales en las granjas y campos de cultivos, en previsión a la afluencia de trabajadores en el verano. Su aplicación comenzó el 11 de junio. 

Tanto la Administración de Alimentos y Drogas de EE. UU. como la Organización Mundial de la Salud han dicho que hasta ahora no hay evidencia de que los alimentos puedan transmitir el virus. 

Pero si los brotes fueran lo suficientemente graves, podrían interrumpir el suministro de alimentos.

"Los trabajadores agrícolas son fundamentales para el suministro de alimentos, pero como médica, siempre vuelvo al hecho de que son seres humanos como nosotros, tienen un corazón y un alma como nosotros, familias como nosotros", dijo Gálvez.

"Este es un tema de la economía, pero también es un asunto de justicia". 

 Bajo las nuevas reglas, los agricultores deben reducir la proporción en el número de inodoros y estaciones de lavado de manos disponibles en los cultivos, de uno por cada 20 trabajadores a uno por cada 10 trabajadores.

En las viviendas proporcionadas por el empleador, los productores deben asegurarse de que las camas estén al menos a 6 pies de distancia, añadiendo separadores si es necesario y los trabajadores que no forman parte de la misma familia, no pueden compartir los camarotes. 

Los agricultores que proporcionan transporte a los trabajadores deben exigir que los conductores y los pasajeros lleven máscaras y que los pasajeros estén separados por lo menos a 3 pies de distancia.

Todas las superficies de alto contacto deben ser desinfectadas al menos dos veces al día. Y las granjas deben nombrar un oficial de control del distanciamiento físico para asegurar que las medidas de seguridad se pongan en práctica.

Corvin, de OSHA, dijo que la agencia utilizará su método usual para hacer cumplir las nuevas normas y realizará inspecciones sin previo aviso. 

"Las reglas no llegaron tan lejos como creí que debían llegar, especialmente en lo que se refiere a la vivienda, pero tengo que ser realista sobre lo que puede hacer una agencia gubernamental", dijo Gálvez.

"Las reglas son un paso importante hacia la dirección correcta". Gálvez agregó que los agricultores ciertamente tienen la obligación de ayudar a mantener a sus trabajadores seguros, "pero no deberían ser los únicos responsables". 

"Nuestra sociedad también debe involucrarse y dar un paso adelante" y exigir cambios más amplios en las políticas que apoyen mejores condiciones y seguridad para los trabajadores agrícolas más allá de la pandemia, dijo. 

Moralidad y viabilidad financiera

En una mañana reciente en San Pablo, Rolando Velasco sube con sus botas embarradas a un autobús utilizado para transportar a los trabajadores a diferentes cultivos para la cosecha. 

El empleado de la finca Siri and Son Farms se dirige a las filas de los asientos desgastados, rociando cada uno de ellos generosamente con desinfectante.

El régimen de limpieza se lleva a cabo varias veces al día como parte de las nuevas precauciones de la era de la pandemia en la granja de productos orgánicos.

Jim Siri, el "hijo" de Siri and Son, y su propio hijo Joe, son católicos y forman parte de las múltiples generaciones de la granja familiar.

Ellos ya estaban implementando medidas de seguridad relacionadas con el coronavirus y creen que las nuevas reglas son algo bueno. 

Es un problema económico, pero también de lo que es correcto. "Si perdemos empleados no podemos producir los alimentos", dijo Joe. 

"Es parte de la enseñanza cristiana que trabajemos para que todos tengan una buena vida", añadió Jim. "Tratas a cada uno con respeto".

Joe dijo que los productores con los que ha hablado aprueban las reglas. Sin embargo, algunos están preocupados por las repercusiones financieras.

"Los agricultores y ganaderos ya están bajo una tremenda presión económica después de años de recibir precios más bajos y ahora, a causa de la pandemia, se enfrentan a dificultades adicionales", dice un comunicado de prensa de la Oficina Agrícola de Oregon (Oregon Farm Bureau), una organización sin fines de lucro que representa a los productores agrícolas.

"Muchas granjas no sobrevivirán al peso total de estas normas inalcanzables, que son más agobiantes que cualquier otro conjunto de reglas implementadas para otros sectores de la economía de Oregon".

Dar cumplimiento a las reglas no ha sido económico para los Siri. La granja compró un autobús más grande por $11.000 dólares para cumplir con los requisitos de distanciamiento social. 

El coronavirus ha afectado las cadenas de suministro y los precios, así que un lote de máscaras que normalmente cuestan $16 recientemente se incrementó el precio a $75. 

Joe reconoció que se ha visto frustrado por lo que considera una falta de claridad en general acerca del virus y qué precauciones tomar para proteger a la gente del Coronavirus. 

"Se escuchan cosas en las noticias, al principio era usa una máscara, después no uses la máscara. Ahora se supone que debemos usarlas”.

“Esperando para ver”

El 21 de mayo, en el patio de un complejo de apartamentos en Forest Grove, bolsas de cebollas, patatas, pimientos y calabazas se apilan en mesas plegables.

La comida fue dejada por la empleada de Caridades Católicas de Oregon Kat Kelley y pronto será empaquetada y distribuida a los residentes, muchos de ellos trabajadores agrícolas.

Los hispanos representan el 16.5% de la población del condado y el 50% de los casos recientes de COVID-19. 

Gracie García es la directora de servicios para residentes de la organización sin ánimo de lucro de viviendas asequibles Bienestar, la cual administra el complejo.

"Esta comida ha sido un regalo de Dios para estas familias en dificultades", dijo García, mientras se secaba las lágrimas sobre su máscara. "Ha habido mucho sufrimiento, pero la gente y las iglesias se han ofrecido a ayudar".

A Kelley le preocupa que frases como "Todos estamos en el mismo barco" dominen la conversación sobre la pandemia. "No estamos todos en el mismo barco", dijo. "Ni siquiera estamos cerca".

Junto a las cajas de comida hay folletos educativos sobre el COVID-19 de la clínica Virginia García y un montón de máscaras.

"Si, por favor tome una máscara", dijo García a un curioso residente que pasaba.

Gustavo Martínez, de Bienestar, dijo que mientras muchos trabajadores continúan laborando en los cultivos, sabe de otros que han perdido sus trabajos, ya que los agricultores han recortado puestos para mitigar las pérdidas financieras o para cumplir con los requisitos de distanciamiento social.

Iván Flores, de 62 años, trabajaba en un vivero que cerró debido a la pandemia. "Esto es maravilloso", dijo Flores, asintiendo con la cabeza a las cajas de comida.

"La gente tiene que entender lo absurdo que es que quienes en algún momento cultivaron y cosecharon nuestros alimentos, tengan que pedir comida", dijo Kelley.

Los trabajadores agrícolas que han perdido sus trabajos y son indocumentados no son elegibles para beneficios de desempleo o para el cheque de ayuda por Coronavirus de $1.200 del gobierno federal. 

Para ayudar a estos trabajadores, PCUN, el sindicato de trabajadores agrícolas de Oregon, Causa, una organización de derechos de los inmigrantes de Oregon y otras organizaciones de defensa crearon el Fondo de Alivio Laboral de Oregon con el objetivo de ayudar a los trabajadores indocumentados.

En abril, la Junta de Emergencia de la Legislatura de Oregon aprobó una suma inicial de 10 millones de dólares para el fondo con apoyo bipartidista.

PCUN ha estado contactando a los trabajadores agrícolas para ayudarles a acceder a los fondos. 

"Esto mantendrá nuestras economías en movimiento y evitará a nuestras familias la ruina financiera," dijo Reyna López, directora ejecutiva del sindicato de trabajadores agrícolas.

Gálvez dijo que en general Oregon ha tomado una serie de medidas alentadoras para ayudar y salvaguardar a los trabajadores agrícolas. 

Pero al comenzar sus turnos en la clínica móvil, le sigue preocupando que pueda ver una oleada de infecciones por COVID-19. "En este momento estoy esperando a ver qué pasa", dijo. "Espero que no sea así". 

Nota de la redacción: Después de escribir este artículo, se confirmó un brote que afectó a 48 trabajadores agrícolas inmigrantes en las instalaciones de Townsend Farms en Fairview y Cornelius. 

Pocos días después, el 29 de mayo, la Gobernadora Kate Brown anunció 30 millones de dólares en fondos de ayuda para proteger a los trabajadores agrícolas y el suministro de alimentos.

Según informaciones de prensa, parece que los trabajadores inmigrantes provenían de fuera del estado, un tema que no incluimos en la historia, es decir, el tema de trabajadores que portan el virus y que vienen a Oregon procedentes de otros lugares, por lo que las infecciones no se debieron necesariamente a las condiciones de trabajo o de vivienda en Oregon, sino probablemente en otro lugar.

katies@catholicsentinel.org

Patricia Montana, editora de El Centinela, contribuyó a este informe.