María Saucedo lava los pies de su esposo, Octavio, mientras sus hijas, Valerie, Vanessa y Karen, observan de cerca. La familia asistió a la misa trilingüe del Jueves Santo en la Parroquia de San Pedro. (Katie Scott/Catholic Sentinel).
María Saucedo lava los pies de su esposo, Octavio, mientras sus hijas, Valerie, Vanessa y Karen, observan de cerca. La familia asistió a la misa trilingüe del Jueves Santo en la Parroquia de San Pedro. (Katie Scott/Catholic Sentinel).

“Qué alegría, qué celebración”, dijo el Padre Raúl Márquez el Jueves Santo en la Parroquia de San Pedro, en el sureste de Portland.

 

El pastor recordó a los fieles que en este día se conmemora la institución de la Eucaristía y el sacerdocio, así como el llamado “a dar nuestra vida el uno por el otro en servicio, en el amor”.

 

La liturgia trilingüe nocturna fue una mezcla de español, inglés y lenguaje de señas e incluyó el tradicional lavado de pies.

 

El ritual se mantuvo limitado entre las familias como precaución de seguridad debido a la pandemia. Las esposas lavaron los pies de los esposos; un padre lavó los de su hija.

 

Esta noche, nos conecta con la tradición, con dónde hemos estado y con quiénes somos como católicos”, dijo Teresa Ramírez, quien asistió a la misa con sus cinco hijos, de 9 a 18 años.

 

“Cada vez que participo en el Jueves Santo, comprendo algo nuevo”, dijo. “Cada año me refresca”.