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“La recepción de la vacuna puede ser vista como un acto de caridad con los demás,

 

" Rvdmo. Sr. Alexander Sample, arzobispo de la arquidiócesis de Portland

El arzobispo Alexander Sample, hizo pública una declaración escrita el 13 de enero, afirmando a los católicos que recibir la vacuna contra COVID-19 es moralmente permisible, especialmente las vacunas Pfizer y Moderna.

El arzobispo manifiesta que planea ser vacunado cuando las vacunas estén disponibles para las personas de su grupo de edad.

 

El líder religioso señaló que el Vaticano enseña que la vacunación no es, por regla general, una obligación moral y que las personas deben obedecer siempre el juicio justo de su conciencia sobre el asunto. Sin embargo, continúa, los católicos deben considerar su propia salud y el bien común del público al sopesar la moralidad de la vacunación.

 

“Aquellos que decidan no vacunarse deben tomar medidas prácticas para no poner en riesgo a otras personas, especialmente a las más vulnerables al virus”, escribió el arzobispo.

 

“La recepción de la vacuna puede ser vista como un acto de caridad con los demás, especialmente cuando es recibida por aquellos menos susceptibles al virus y sus efectos”.

 

El arzobispo emitió la declaración para responder a la noticia de las vacunas: “Gracias a Dios, que ha escuchado nuestras súplicas de alivio”.

 

Sobre la cuestión moral el arzobispo cita al Vaticano y a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, quienes afirman que la recepción de las vacunas desarrolladas actualmente es moralmente aceptable.

 

La pregunta surge porque las vacunas tienen alguna relación con el aborto. En el caso de las vacunas Pfizer y Moderna, la conexión es muy remota, dijo el arzobispo.

 

La vacuna de AstraZeneca, en cambio, utilizó una línea celular fetal abortada para la producción. No obstante, el arzobispo afirma: "El peligro y la gravedad de la pandemia proporcionan razones suficientes para considerar su recepción moralmente permisible cuando no hay otra vacuna disponible".

 

El uso de las vacunas no constituye un respaldo al aborto por parte de la iglesia", agregó el arzobispo.

 

“Todos tenemos la obligación de instar a las compañías farmacéuticas y a los investigadores biomédicos a evitar el uso de líneas celulares moralmente comprometidas”, señala.

 

Cada persona que recibe la vacuna nos acerca al umbral necesario para alcanzar la inmunidad de la comunidad. Lograr las tasas de vacunación para lograr la inmunidad colectiva probablemente nos llevará hasta bien avanzado el 2021 y dependerá de muchos factores. Mientras tanto, seguiremos practicando el distanciamiento social, usando tapabocas, lavándonos las manos y desinfectando las superficies de uso común.

 

Seguimos esperando y orando fervientemente por el pronto fin de la pandemia COVID-19, y confiamos en la providencia del Señor. Damos gracias a Dios por los profesionales de la salud, los socorristas y todos los que han hecho sacrificios para ayudarnos a superar estos tiempos difíciles. Que Dios bendiga a cada uno de ustedes, a sus familias y comunidades a lo largo de 2021.