El jurado calificador del Concurso de Altares para el Día de los Muertos estuvo integrado por los sacerdotes Arturo Romero, pastor de San Patricio en Canby, Rev. Moisés Leal, pastor de San Lucas en Woodburn y Rev. Martín Tavares, pastor de St. Pedro en Newberg. En la fotografía los acompaña Joyce Campbell, Consultora de ministerios parroquiales en OCP. (Patricia Montana/ EL Centinela).
El jurado calificador del Concurso de Altares para el Día de los Muertos estuvo integrado por los sacerdotes Arturo Romero, pastor de San Patricio en Canby, Rev. Moisés Leal, pastor de San Lucas en Woodburn y Rev. Martín Tavares, pastor de St. Pedro en Newberg. En la fotografía los acompaña Joyce Campbell, Consultora de ministerios parroquiales en OCP. (Patricia Montana/ EL Centinela).

Alegría, diversión, tradición, color, simbolismo y presentaciones artísticas marcaron la celebración del Concurso de Altares realizado el dos de noviembre en la iglesia San Antonio de Padua en Forest Grove, con motivo de la conmemoración del día de los Fieles Difuntos, tradicionalmente conocido en México como el Día de los Muertos.

“El día de hoy estamos aquí para celebrar la vida y la muerte, que es parte de esta transición a la vida eterna”, dijo el padre Benjamín Tapia al iniciar la Misa de apertura de la celebración.

“El objetivo es retomar la cultura mexicana, que son la mayoría de mis parroquianos, con una de las festividades más importantes porque es cuando recordamos a nuestros seres más queridos que ya se han ido,” dijo el sacerdote Tapia.

“Es interesante porque en México tenemos distintas costumbres, por ejemplo, yo soy de Tijuana y allá se visita el cementerio” explicó, “pero el concepto es el mismo, el contar las historias de los seres queridos que vinieron antes que nosotros, pasar tiempo como familia, generalmente la persona más anciana de la familia es quien cuenta la historia de los difuntos, ya sea al vestir el altar o durante la visita al cementerio” dijo el religioso.

“Por el hecho de estar aquí tan lejos, no tenemos la oportunidad de ir a visitar las tumbas de nuestros difuntos. Para mí es muy importante abrir este espacio para que la gente pueda honrar a sus difuntos, así sea desde lejos”, explicó el prelado.

“Lo que más disfruto es toda la semana de preparación; ver la emoción de familias completas involucradas con sus niños, por ejemplo, ayer estuvieron aquí hasta la media noche, escuchar a la gente contando las historias a los niños. Anoche, trajimos comida, compartimos, escuchamos música. Fue muy gracioso, porque mientras los padres trabajaban organizando los altares, los niños estaban brincando y haciendo maromas por todo lado”, describe el sacerdote sin ocultar una sonrisa.

El Padre Arturo Romero, pastor de la iglesia San Patricio en Canby e invitado al evento como jurado, recordó su niñez en Veracruz. “Recuerdo el Día de los Muertos en mi niñez con mis abuelos, papá y mamá y mis hermanos, poniendo el altar, las flores, las frutas, organizando el altar en la casa, colocando las fotografías de los difuntos y conforme íbamos poniendo cada cosa, mis abuelos o mis padres, nos explicaban por qué se ponía y entonces eso le daba mucho sentido y nos ayudaba a conocer e interesarnos más por la tradición”, añadió el sacerdote.

“Este es un evento muy importante para la parroquia y para la vida de la iglesia porque hace que la gente se involucre más en las actividades parroquiales y esto provoca también que las nuevas generaciones conozcan parte de las tradiciones culturales de la comunidad hispana”, agregó el padre Arturo.

En el evento donde la muerte es vida y alegría, olores y sabores, los parroquianos disfrutaron de la creatividad de los altares, dentro los que se incluyó uno en honor de Elvis Presley.

El champurrado caliente y las flautas de carne, pollo y papa saciaron el hambre y calentaron el corazón de los asistentes, al tiempo que les dio la energía suficiente para ingresar a la pista, bailar y armar la algarabía con el ‘baile del torito’.

“Estoy muy feliz de estar aquí celebrando esta tradición tan hermosa. Me siento en casa, acogido y aceptado con mi cultura” manifestó Juan Francisco Calzada, feligrés de la parroquia.

La herencia prehispánica y la transformación con la evangelización

“El concepto de la muerte esta presente en todas las culturas”, explicó el padre Benjamín.

En las culturas aborígenes se tenía un concepto diferente pues existía la creencia que los muertos iniciaban un viaje al más allá y por esta razón se les abastecía con alimentos y cosas para ese viaje”, explicó el padre Arturo Romero.

“Los evangelizadores aprovecharon los aspectos que ya estaban establecidos en la cultura.

Antes de la colonización no existía el trigo ni el pan”, manifestó el sacerdote Tapia.

“En Mesoamérica, los alimentos eran hechos con base en el maíz. Al introducir el pan, era también para introducir el concepto de la Eucaristía”, añadió el sacerdote.

“Esto es también un reflejo del sincretismo religioso del viejo y el nuevo mundo” dijo.

“El pan de muerto tiene ‘huesitos’, explicó, “Hoy en la mañana leí un artículo acerca de cuando los evangelizadores llegaron y afirma que traían reliquias de sus santos, eran huesos y calaveras; entonces, para que los altares tuvieran reliquias de los santos, se incluyó el pan con las decoraciones de huesos”, explicó.

“Escuché un reportaje sobre el ‘pan de muerto’, narró el sacerdote. “Me pareció muy gracioso escuchar cuando el reportero dijo: “este pan de muerto me sabe a rosca de reyes”, sonríe el sacerdote.

¿Qué elementos debe tener un altar del Día de los Muertos y qué simbolizan?

“Cada altar fue elaborado por los diferentes ministerios de la parroquia. Participaron los diferentes grupos así: El grupo de oración mariano, el de jóvenes, de educación religiosa, renovación carismática, ministerio de música, de danza folclórica, iglesia doméstica (ministerio de matrimonios) y el comité de eventos”, explicó el padre Tapia.

“El altar de muertos varía según las regiones y la idiosincrasia de las culturas, por ejemplo, un altar de dos niveles representa el cielo y la tierra, uno de tres niveles simboliza el cielo, la tierra y el inframundo y existe el de siete niveles que significa los siete pasos que debe atravesar el alma para llegar al descanso o paz espiritual”, explicó el padre Benjamín.

“Los criterios de evaluación de los altares fueron determinados de acuerdo con la rúbrica de evaluación de la Secretaría de Educación de Zacatecas”, explicó el sacerdote.

El jurado calificador estuvo integrado por los sacerdotes Arturo Romero, pastor de la iglesia San Patricio en Canby, Moisés Leal González, pastor de la iglesia San Lucas en Woodburn y Martin Tavares, pastor de la iglesia San Pedro en Newberg.

El altar ganador del Día de los Muertos tiene elementos imprescindibles para recibir a las ánimas. Aquí te decimos cuáles son y qué significado tienen.

Elementos indispensables para recibir a las ánimas

Altar de tres niveles: Los niveles representan el cielo, la tierra y el inframundo.

Arco: El arco se coloca arriba, en el último nivel y simboliza la puerta de entrada al mundo de los muertos.

Papel Picado (negro, blanco, rosa y morado): El papel picado sirve para que los espíritus puedan llegar al altar empujados por el viento. También es utilizado como decoración y cada color tiene un significado. El morado hace referencia a la iglesia católica, el blanco a la pureza de los niños, el negro a la tierra de la muerte y el rosa significa esperanza, pureza y celebración.

Calaveras: Las calaveras de dulce o chocolate y representan a los difuntos de la familia.

Comida: Puede ser comida típica o algún platillo del gusto del difunto, se acompaña de fruta también.

Pan de Muerto: Representa la generosidad del anfitrión, así como los frutos que produce tierra misma. El pan es uno de los elementos más preciados del altar

Flores de cempasúchil: Los pétalos de las flores de cempasúchil se usan para guiar el alma del ser querido hacia la ofrenda y el camino de regreso.Las flores blancas significan el cielo y las flores moradas representan luto.

Vaso de agua: El agua es la fuente de la vida. Se ofrece a las ánimas para calmar la sed después de su largo camino

Artículos de tocador: Artículos para el aseo personal del difunto como agua, toalla, espejo y jabón.

Bebida: Puede ser alguna bebida alcohólica u otra del gusto del difunto.

Objetos personales del difunto: como prendas de vestir u objetos que representen su profesión u oficio al que se dedicaba.

Cruz de ceniza: Es un elemento religioso, se pone en el piso y representa los 4 puntos cardinales.

Velas y veladoras: Significa la ascensión del espíritu, es un símbolo de amor que guía a las almas hacia el altar.

Sahumerio con incienso: El copal era ofrecido por los indígenas a sus dioses ya que el incienso aún no se conocía y éste llegó con los españoles. Significa el paso de la vida a la muerte que aleja los malos espíritus.

El grupo de danzas ‘Mis Raíces de San Antonio’

El grupo de danzas de San Antonio de Padua empezó en el 2006, gracias a la iniciativa de la profesora panameña Xiomara Cerrud, catequista de la parroquia. En los últimos tres años se ha sostenido gracias a la persistencia de voluntarios como Miguel Vega y Foy González, feligreses de San Antonio de Padua.

“Nuestro objetivo es rescatar y dar a conocer la riqueza cultural de las danzas de México y en un futuro, también la de otros países”, manifestó Foy González, voluntario y entrenador del grupo.

“Estoy muy agradecido con el cariño de la gente y el apoyo recibido con el evento para recaudar fondos. La colaboración de todos se hizo notar” dijo González.

“La danza es mi pasión, participé en grupo de danzas desde niño, viviendo en Zinapécuaro, Michoacán y me siento feliz de ayudar a los niños a conocer su cultura” añadió.

“La danza es un arte y por medio de la danza contamos una historia, transmitimos un mensaje porque cada movimiento corporal tiene un significado”, dijo Foy.

“Queremos transmitir la cultura a los niños, porque es parte de nuestra identidad y al estar inmersos en la cultura americana, los niños olvidan su identidad”, dijo Karime Lozano, joven de 19 años e integrante del grupo.

"Ya tenemos varias danzas montadas. Representamos bailes de la región de Jalisco como la negra y el jarabe tapatío, de la región de Sinaloa, tenemos ‘el toro mambo’, ‘el sinaloense’ y ‘vuela paloma blanca entre otras”, manifestó González.

Foy explicó que, por ahora, el grupo lo integran niños y niñas de entre 6 y 12 años. Las prácticas son los sábados desde las 9 a.m. hasta las 12 del día, en las instalaciones de la escuela de la parroquia e invita a los padres de familia de la comunidad a llevar a sus niños para integrar el grupo.

“Para los jóvenes, las prácticas se reiniciarán a partir de enero del 2020 e invitamos también a más niños y niñas a participar”, expresó González.

“Estamos bendecidos de tener el padre Benjamín en nuestra parroquia. El nos apoya con ayudar a ordenar los trajes, los cuales se adquieren en México y son hechos sobre medidas por profesionales conocedores de las danzas y expertos en la elaboración de los trajes”, concluyó Karime.