CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El Vaticano ha publicado un documento preparatorio y un "manual" para las diócesis, como parte de la preparación de la iglesia mundial para la asamblea del Sínodo de los Obispos de 2023, abordando el tema "Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión".

"El papa Francisco invita a toda la iglesia a reflexionar sobre un tema que es decisivo para su vida y su misión: 'Es precisamente este camino de sinodalidad lo que Dios espera de la iglesia del tercer milenio'", dice el nuevo documento.

Como tal, el documento preparatorio y sus preguntas están "al servicio del camino sinodal, especialmente como una herramienta para facilitar la primera fase de escuchar y consultar al pueblo de Dios en las iglesias particulares, con la esperanza de ayudar a poner en marcha las ideas, la energía, y la creatividad de todos los que participarán en el itinerario, y facilitar la coparticipación de los frutos de sus compromisos", dice el documento.

"El propósito de este sínodo no es producir más documentos. Más bien, está destinado a inspirar a la gente a soñar con la iglesia que estamos llamados a ser, hacer florecer las esperanzas de la gente, estimular la confianza, vendar heridas, tejer relaciones nuevas y más profundas, aprender unos de otros, construir puentes, iluminar mentes, calentar corazones, y restaurar la fuerza en nuestras manos para nuestra misión común", dice el documento preparatorio.

El manual o "vademécum" ofrece pautas para los obispos, y aquellos que ayudarán a facilitar el proceso sinodal localmente, sobre cómo pueden escuchar y consultar mejor a los católicos y a la comunidad en general -- en particular a los marginados de la sociedad, como también a cristianos y a no cristianos.

Los materiales fueron publicados el 7 de septiembre en una conferencia de prensa en el Vaticano y en línea (en inglés y español) en el sitio web oficial del sínodo: synod.va/en.html y synod.va/es.html.

El papa Francisco está programado para abrir formalmente el proceso del sínodo en el Vaticano el 9 y 10 de octubre, y el obispo de cada diócesis debería abrir el proceso en su respectiva diócesis el 17 de octubre. La fase diocesana se extenderá hasta abril.

Los materiales presentan una serie de preguntas para ayudar a impulsar la reflexión, aportes, e ideas de tantas personas como sea posible.

Las preguntas se agrupan bajo 10 temas generales, y las personas pueden abordar lo que sea más pertinente a su situación y "compartir con honestidad y franqueza sus experiencias de la vida real, reflexionando juntos sobre lo que el Espíritu Santo podría estar revelando a través de lo que comparten unos con otros", decía el documento.

Algunas preguntas sugeridas incluyen: "¿A quién 'necesita escuchar' nuestra iglesia?" y "¿cómo se escucha a los laicos, especialmente a los jóvenes y mujeres? ¿Cómo integramos la contribución de los hombres y las mujeres consagrados? ¿Qué espacio hay para (escuchar) la voz de las minorías, los descartados y los excluidos? ¿Identificamos prejuicios y estereotipos que dificultan nuestra habilidad de escuchar? ¿Cómo escuchamos el contexto social y cultural en el que vivimos?"

Sin embargo, la pregunta básica y fundamental que guía todo el proceso es: "¿Cómo este 'caminar juntos', que tiene lugar hoy en diferentes niveles -- desde el nivel local al universal -- permite a la Iglesia proclamar el Evangelio de acuerdo con la misión que le ha sido encomendada?; y ¿qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer como Iglesia sinodal?" está escrito en el documento.

En la conferencia de prensa del 7 de septiembre, el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de Obispos, y otros explicaron los principales objetivos y características de un proceso sinodal, que es "un proceso espiritual" que requiere escuchar al Espíritu Santo, así como escucharse el uno al otro.

"El sínodo tendrá éxito o fracasará en la medida en que confiemos en el Espíritu Santo", expresó el cardenal.

El cardenal exhortó a reporteros ofrecer una "comunicación correcta" de lo que trata el sínodo y la sinodalidad, incluyendo no pintarlo como "un parlamento" o como bandos diferentes que compiten entre sí, "en los que el que tiene más fuerza influye o subyuga al otro".

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de permitir que las mujeres voten en un Sínodo de Obispos, el cardenal Grech dijo que se sentía preocupado por tanto enfoque en "el voto", y dijo que "no es el voto lo que importa".

Lo que importa es el proceso más global, que involucra a todo el pueblo de Dios uniéndose para encontrar un terreno común, lo cual no es fácil, señaló. "Entonces, tal vez tengamos que insistir más en cómo podemos dialogar, conversar, discernir juntos, para posiblemente llegar a esta armonía", encontrar consenso y no depender tanto de los votos emitidos durante la última fase de un sínodo.

La hermana misionera Xaviere Nathalie Becquart, una de las dos subsecretarias del Sínodo de los Obispos, será la primera mujer con derecho a voto en una reunión del Sínodo de los Obispos. En marzo, cuando fue nombrada, el cardenal Grech dijo que permitirle votar en un sínodo era "un hito importante" y algo que no debería limitarse solo a esta institución o solo a los derechos de voto.

Myriam Wijlens, abogada canónica y consultora del Sínodo de los Obispos, dijo a los periodistas que las mujeres deben "presentarse" y hablar "con valentía" durante esta fase de consulta. También será importante escuchar lo que dicen las mujeres de culturas no occidentales, agregó.

El manual dice que a pesar de que se les pedirá a las diócesis que pasen seis meses realizando extensas actividades de divulgación y consultas con tantas personas como sea posible, el proceso sinodal "no es un ejercicio mecánico de recopilación de datos o una serie de reuniones y debates".

"La escucha sinodal está orientada al discernimiento", en que las personas se escuchan unas a otras, a su tradición de fe, y a "los signos de los tiempos para discernir lo que Dios nos está diciendo a todos", decía.

La participación generalizada es una parte importante del proceso diocesano, dice el documento, sin que nadie sea excluido. "Debemos llegar personalmente a las periferias, a los que han abandonado la Iglesia, a los que raramente o nunca practican su fe, a los que experimentan pobreza o marginación, refugiados, excluidos, sin voz, etc."

Esto requerirá creatividad, especialmente en partes del mundo donde las restricciones destinadas a frenar la propagación del COVID-19 aún están vigentes, agregó.

Toda la retroalimentación que se genere a lo largo del proceso de escuchar debe reunirse en una "síntesis" después de cada reunión, seguida de una "síntesis" que se redactará para cada diócesis y, en última instancia, para cada conferencia episcopal.

Las conferencias episcopales y los sínodos de las iglesias orientales proporcionarán una síntesis de todos los comentarios locales al Sínodo de los Obispos, y todo ese material será la base para la redacción de dos documentos de trabajo. Los obispos y auditores se reunirán con el papa Francisco en la asamblea del Sínodo de los Obispos en Roma en octubre de 2023 para hablar y escucharse unos a otros sobre la base del proceso que comenzó a nivel local.

El manual dice que la síntesis "no solo informa tendencias comunes y puntos de convergencia, sino que también destaca aquellos puntos que tocan la fibra sensible, inspiran un punto de vista original o abren un nuevo horizonte. La síntesis debe prestar especial atención a las voces de aquellos que no suelen ser escuchados e integran lo que podríamos llamar el 'informe de minorías'".

Los obispos tienen un papel importante a lo largo del proceso sinodal como "pastores, maestros y sacerdotes de la reverencia sagrada", dice el manual. "Su carisma de discernimiento los llama a ser auténticos guardianes, intérpretes y testigos de la fe de la Iglesia".