Un grupo de niños y niñas participantes en el programa del Catecismo Misionero en un vecindario de la ciudad de Hillsboro.  (Cortesía de Jesús Rodriguez).
Un grupo de niños y niñas participantes en el programa del Catecismo Misionero en un vecindario de la ciudad de Hillsboro. (Cortesía de Jesús Rodriguez).

El Catecismo Misionero es un plan maestro de evangelización para niños entre los 8 y 12 años, diseñado por el padre Guillermo Ameche, sacerdote Jesuita quien está brindando apoyo a la iglesia católica en Oregon. Siete parroquias trabajan activamente en esta iniciativa.

Con su rostro amable y sonriente, el padre Guillermo Ameche conversó con El Centinela para contar a la comunidad acerca de su misión de apoyar a las parroquias en salir a los vecindarios y facilitar el encuentro de niños y niñas con Dios a través de la oración y establecer las bases de la fe católica.

“El arzobispo, consciente de la necesidad en la comunidad me pidió venir para apoyar a las parroquias y he venido con un plan que he estado brindando en otras partes, con el Catecismo Misionero,” dijo el padre Guillermo, quien nació y creció en Los Ángeles. Se ordenó sacerdote en México, país en el cual vivió por 30 años y allí trabajó ayudando a formar muchas comunidades centradas en Cristo.

El padre Ameche diseñó y publicó varios libros orientados a la formación de discípulos de Jesús, entre ellos el Catecismo Misionero, mediante los cuales se logran varios objetivos como el promover el conocimiento de la fe, conocer el amor de Dios, la participación en la vida sacramental, aprender a leer la Biblia desde temprana edad, enseñar a orar en Cristo, iniciar una vida en comunidad y más.

“Mi papá pintaba y aprendí de él, continúa el padre, nosotros los jesuitas queremos utilizar todos nuestros talentos en el cumplimiento de nuestra misión”.

“El Catecismo Misionero es bilingüe, explicó, consta de una guía para el catequista y un cuaderno de trabajo para los niños. Sus lecciones son cortas y sencillas y van orientando paso a paso el proceso,” describió el sacerdote.

“Algunas ediciones están totalmente en español y las hay también en inglés,” manifestó

“En este momento estoy apoyando siete parroquias; St. Alexander en Cornelius, St. Matthew en Hillsboro, St. Elizabeth Seton en Aloha, St. Cecilia en Beaverton, St. Pius X en Cedar Mill, St. Luke en Woodburn y St. Anthony en Tigard,” en las cuales hay cerca de 40 catequistas yendo a evangelizar en las comunidades,” describió el religioso Ameche.

“Hay tres parroquias más localizadas en áreas un poco alejadas, que me han pedido apoyo y estoy desarrollando un video para facilitar la capacitación de los catequistas,” agregó el sacerdote.

 “Estoy haciendo un trabajo misionero y catequético,” continúa, —hay personas que no están asistiendo a la iglesia, pero si quieren que sus hijos reciban los sacramentos, entonces, con este programa, el enganche es la primera comunión,” explicó.

“Yo invito a los catequistas y después los estreno,” añadió el prelado.

“El programa cumple varios objetivos:  La primera parte del catecismo misionero se trata de conocer a Dios, la creación y de aprender las cosas importantes de la vida que ayuden a fomentar un cambio,” afirmó.

 “Los niños comienzan a descubrir el amor de Dios en todas las cosas. También aprenden a leer la Biblia desde la segunda lección,” agregó.

“Otro objetivo es ayudar a crear un ambiente sano y seguro en las comunidades.  De esta manera, comparten la fe con sus vecinos y se crean lazos fuertes de apoyo entre ellos,” explicó.

“Mi trabajo no es formar grupos, sino desarrollar una labor misionera y trabajar en equipo con el sacerdote y la parroquia en apoyar las personas que ya son voluntarios catequistas, para ir al encuentro de los hijos de Dios que están alejados”, explicó.

 “Con un mínimo de diez niños se inicia un grupo: es esencial que los niños sepan leer y escribir, también que vivan cerca, mejor aún si son vecinos”, describió el padre jesuita.

“La idea es formar una especie de satélite de la parroquia, donde se avive la fe y se anime a la gente para ir a la iglesia. De esta manera los niños pueden continuar juntos, crecer y apoyarse en la fe,” declaró el sacerdote.

“El programa dura dos años, como todos los programas de educación en la fe. La diferencia con éste es que apoya a los niños para que formen el hábito. Para formar un hábito necesitas tiempo porque de otra manera, van a hacer la primera comunión y ya no regresan,” explicó el padre Ameche.

“Con el Catecismo Misionero, los niños hacen la primera comunión después de un año, cuando ya están listos. Poco a poco, llega el momento en que los niños y los papás van juntos a misa. La idea es formar una catequesis familiar en la que todos participen”, explicó el sacerdote.

“Todo el programa tiene mucha espiritualidad. Va llevando al niño a conocer a Jesús y amarlo. Es un proceso mediante el cual los niños aprenden a encontrar a Jesús en sus vidas,” aseveró el religioso.

patriciam@ocp.org

Saliendo al encuentro…

 “El programa es muy hermoso” describió Kenia Madrigal, catequista de la parroquia de St. Anthony, en la ciudad de Tigard. “Este programa ha sido una reconciliación con Dios para mí. Soy católica, pero estaba alejada de las cosas de Dios,” afirmó. 

“Tengo un grupo de diez niños entre los 7 y los 12 años y nos reunimos una vez por semana. Nosotros empezamos desde noviembre del año pasado y ahora se han integrado los padres de los niños. Ellos también quieren aprender a leer la Biblia,” manifestó Kenia.

“Ha sido extraordinario; tengo una niña que era muy tímida y al comienzo casi no hablaba en español. Ahora se siente muy segura y habla con mucha fluidez en español. Me siento tan feliz de ayudar a afianzar no solo nuestra fe católica sino también nuestro idioma y cultura,” añadió Kenia.

“El Catecismo Misionero es algo muy hermoso que está pasando con las familias en Hillsboro,” reveló Jesús Rodríguez, catequista de la parroquia St. Matthew.

“Hay mucha necesidad de conocer a Dios,” añadió Rodríguez.

“En una sola invitación en el conjunto de apartamentos ‘Sunset Gardens’ logramos reunir 18 niños. Luego fueron llegando más que tuvimos que abrir un segundo grupo. Ahora tenemos 30 niños,” manifestó.

“Los padres de familia están contentísimos desde las primeras lecciones. Ellos han tomado la iniciativa de ir a misa para apoyar a sus hijos,” declaró el catequista Rodríguez.

“El hecho que el catecismo es bilingüe facilita la instrucción. Los niños están tan felices que nos piden que hagamos las clases todos los días,” añadió.

“Muchas familias no se conocían entre si y están ganando amigos y fortaleciendo su fe en Dios. Nos hemos reunido y el padre Lucio nos ha acompañado a las reuniones. Ya dimos una clase para los padres y ellos están muy comprometidos en apoyar a los niños con sus tareas del catecismo,” concluyó.

Para más información, contactar al sacerdote Guillermo Ameche a: wameche@jesuits.org