Ana Victoria Demezas es Senior Music Development Administrator en OCP y contribuyó como asistente editorial de proyectos especiales para El Centinela.
Ana Victoria Demezas es Senior Music Development Administrator en OCP y contribuyó como asistente editorial de proyectos especiales para El Centinela.

Dice el Eclesiastés: Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; …un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse” (3, 1–8). Estos versículos de las escrituras nos presentan los contrastes que ocurren durante la vida humana. Nada es estático. Todo cambia.

 

Desde que anunciaron el cese de la publicación de El Centinela, periódico diocesano del Estado de Oregon, las palabras del Eclesiastés han ocupado mis pensamientos de manera especial.

 

Cumplí 34 años de servicio con la editorial OCP —Oregon Catholic Press— y he colaborado en varias de sus publicaciones: Misal del Día, Liturgia y Canción, Flor y Canto y El Centinela desde su primer día. Personalmente me gusta el cambio; lo veo como una oportunidad para renovarse.

 

Aunque me entristece saber que ésta es la última edición de El Centinela, leer Eclesiastés 3–8 me consuela, me trae paz.

 

Sabemos que Dios todo lo hizo hermoso en su momento y puso en nuestra mente el sentido del tiempo. Y aunque no comprendamos la obra de Dios de principio a fin, todos sabemos que no podemos detener el cambio; por eso, es necesario estar preparados.

 

“Hay un tiempo para construir”

En las décadas de los años 1980 y 1990, con el aumento de la población hispana, las diócesis de Oregon vieron un crecimiento extraordinario de creyentes.

 

El arzobispo William J. Levada y Robert Pfohman, editor del periódico en inglés, The Catholic Sentinel, consideraron oportuno iniciar el periódico diocesano en español, para informar a los hispanos católicos y ayudar a los líderes de la Iglesia a construir la comunidad católica hispana.

 

Era el año 1995 cuando nació El Centinela Católico de los Hispanos.

 

 Durante 27 años, El Centinela entró en sus hogares para informar y mantener a la comunidad unida e interesada en leer las historias de fe de sus antepasados.

 

Sus editores: Marcelo Androetto, Rhonda Mazza, Peter Prengaman, Rocío Ríos y Patricia Montana, profesionales del periodismo, trabajaron sin descanso fuera de sus hogares incluidos los fines de semana, porque… ¿cuándo está la comunidad reunida? ¡Los domingos en la casa de Dios! y los sábados, en bodas, quinceañeras, fiestas del santo patrono… y a las 5:00 de la mañana para cantar “Las Mañanitas” a la Virgen de Guadalupe, en el frío 12 de diciembre.

 

Estos periodistas trabajaron siete días a la semana, para mostrar a la floreciente comunidad hispana de Oregon.

 

¡Enhorabuena, periodistas! Entregaron su tiempo y talento y cumplieron la misión: ¡para Gloria de Dios! El Centinela construyó.

 

Es imposible no sentir nostalgia al recordar mis aportes como traductora y editora de proyectos especiales en español, durante esos años.

 

Gracias a este periódico, los recién llegados de Latinoamérica nos enteramos del triunfo de la justicia en el caso del joven oaxaqueño Santiago Ventura Morales, acusado injustamente de asesinato y recluido en prisión cinco años. Liberado más tarde, nos alegramos con él cuando recibió su título universitario de la Universidad de Portland.

 

Conocimos los rostros de asociados pastorales y laicos comprometidos que edificaron la comunidad parroquial. Además, nos enteramos de quiénes eran los nuevos arzobispos y obispos y los sacerdotes y diáconos recién ordenados. No podemos mencionar en este espacio todo lo que aprendimos con este periódico, pero, quedamos agradecidos por sus magníficos reportajes.

 

“Hay tiempo para sembrar, tiempo para cosechar”

 

El Centinela estuvo en medio de importantes sucesos para la población latina de Oregon. Entre los movimientos que sembraron están “Pineros y Campesinos Unidos del Noroeste”, sindicato creado para ayudar a la población latina migrante de aquellos años y “Nuevo Amanecer”, comité que consiguió un conjunto habitacional destinado a las familias de los trabajadores del campo.

 

El Centinela reportó el loable trabajo realizado por organizaciones como Caridades Católicas, San Vicente de Paúl, el Programa Hispano Católico, por citar algunas. Otras organizaciones han surgido y mucho se ha cosechado desde entonces.

 

“Hay un tiempo para llorar… y un tiempo para reír”

 

Lloramos con las historias de familias separadas por falta “de papeles”, pero, reímos con las historias de éxito que contó El Centinela.

 

El arzobispo John Vlazny, ese gran hombre de Dios que habla nuestro idioma viene a mi mente como el iniciador de las misas especiales celebradas el 5 de Mayo en el Waterfront.

 

Después de la misa, el Servicio de Inmigración llevaba a cabo la ceremonia para entregar el Certificado de Nacionalidad a aquellos inmigrantes que habían completado los trámites necesarios.

 

El Centinela reportó aquellos hechos importantes en la vida de la comunidad católica hispana. Eran momentos que se vivían intensamente; se podía “saltar de gusto” porque algunos hermanos inmigrantes habían alcanzado el sueño de su vida y, por fin, ya no serían llamados ‘aliens’, sino ciudadanos de los Estados Unidos.

 

“Hay un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse”

 

Hoy, El Centinela Católico de los Hispanos tiene que despedirse. ¿Cómo nos despedimos de la comunidad que vimos crecer durante 27 años? Lo hacemos con las palabras del Eclesiastés. “Hay un tiempo para todo. Todo tiene su momento oportuno”.

 

En el momento en que la comunidad hispana crecía, usted podía tomar El Centinela impreso en su parroquia o en su tienda favorita. Sin embargo, las nuevas tecnologías obligan a las editoriales a cambiar sus métodos de distribución, incluso a cerrar publicaciones periódicas.

 

Hoy en día, la noticia llega rápidamente a la tableta o al celular. Al mismo tiempo, la comunidad cambió, la población se hizo más joven, bilingüe y dependiente de las redes sociales. Llegó el “tiempo para despedirse”.

 

El Centinela Católico de los Hispanos deja este mensaje: Usemos cada momento, cada ocasión, cada oportunidad adecuadamente… cuando llegue el momento de reír, hay que reír. Hay que reír, construir, edificar: vivir con intensidad.

 

Pero, formemos nuestro corazón fiel a Dios para estar preparados cuando llegue el contraste. Recordemos que todo tiene su mudanza: estemos preparados para cuando llegue ese momento.

 

Lo único que no cambia es Dios. “Dios no se muda” (Santa Teresa de Ávila). Dios es el dueño de todos los tiempos y el único que sabe lo que ha de venir.

 

Todo está en manos de Dios nuestro Señor ¡Para Gloria de Dios!

 

 

Ana Victoria Demezas es Senior Music Development Administrator en OCP

y contribuyó como asistente editorial de proyectos especiales para El Centinela.