Servicio Católico de Noticias
Migrantes se manifiestan en la frontera mostrando carteles de apoyo.
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Migrantes se manifiestan en la frontera mostrando carteles de apoyo.

WASHINGTON (CNS).- Tan pronto el Presidente Donald Trump terminó su discurso de nueve minutos el 8 de enero acerca de lo que llamó una "crisis" en la frontera, cuando grupos católicos y otros comenzaron a expresarse en contra de sus argumentos.

En comunicados, por Twitter, por Facebook, muchos denunciaron las palabras de él como incendiarias y falsas e hicieron un llamado a él y al Congreso a encontrar distintas soluciones a los problemas de la inmigración del país, particularmente soluciones que no impliquen construir un muro y en cambio incluyan más compasión.

Trump dijo que el muro, cuya falta de fondos activó el actual cierre parcial del gobierno que comenzó a la medianoche del 22 de diciembre, es necesario para impedir que drogas e inmigrantes violentos entren al país, lo cual llamó una "crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera sur".

"A lo largo de los años, miles de estadounidenses han sido brutalmente asesinados por aquellos que entraron ilegalmente a nuestro país y miles de vidas más se perderán si no actuamos ahora mismo", dijo.

Acerca de las drogas él dijo: "Nuestra frontera sur es un canal para la entrada de vastas cantidades de drogas ilegales, como la metanfetamina, la heroína, la cocaína y el fentanilo. Cada semana, 300 de nuestros ciudadanos mueren tan solo a causa de la heroína, de la cual el 90 por ciento fluye por nuestra frontera sur".

Verificadores de datos de varias organizaciones de noticias rápidamente señalaron información, incluyendo un estudio de la publicación Criminología que demostró que "la inmigración indocumentada no aumenta la violencia", que la mayoría de las drogas entran a los Estados Unidos por entradas en la frontera ya existentes, de modo que construir más muros o barreras no detendría su transporte.

El Center for Migration Studies, centro de investigación y análisis en Nueva York vinculado con la Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo, conocida popularmente como los scalabrinianos, diseminó información de uno de sus estudios del 2016 que demostró que el número de "indocumentados en la nación se había reducido a 10.8 millones, un nuevo nivel más bajo".

Las Hermanas de la Misericordia respondieron rápidamente en Twitter: "El discurso de esta noche por el presidente Trump fue otro en una larga lista de discursos basados en mentiras, miedo y división".

Ellas señalaron que el discurso se dio mientras la Iglesia Católica en Estados Unidos celebraba la Semana Nacional de la Migración del 6 al 12 de enero para apoyar y orar por los inmigrantes, los refugiados y los sobrevivientes del contrabando humano.

"Es particularmente preocupante que un discurso de esta naturaleza se dé mientras la iglesia reconoce #NationalMigrationWeek, un momento para reflexionar sobre las circunstancias desesperadas y horrorosas que enfrentan los migrantes, los inmigrantes y los refugiados", tuitearon las Hermanas de la Misericordia después del discurso.

"Ni el cierre del gobierno que continúa ni una declaración de emergencia nacional orientada a financiar un muro corregirán años de una política de inmigración estadounidense que ha fallado ni mejorará el rol de Estados Unidos en las causas radicales de la migración", escribieron las Hermanas de la Misericordia en una respuesta publicada rápidamente después del discurso. "No se equivoquen, hay una crisis humanitaria en la frontera, pero es una creada por la propia administración Trump. Una en que los que buscan asilo son obligados a esperar por semanas en condiciones peligrosas y dañinas a la salud mientras sus solicitudes de asilo son evaluadas y decididas".

A la mañana siguiente, sin hacer referencia al discurso, un obispo de la frontera, Daniel E. Flores de Brownsville, Texas -- quien enfrenta una disputa con funcionarios del gobierno quienes andan buscando entrada a la propiedad de la iglesia para construir un muro en ella -- tuiteó que "las madres y los niños están huyendo de los mismos elementos criminales que nosotros reconocemos que representan un peligro mortal. ¿No somos capaces de mantener una respuesta que proteja a los vulnerables y refrene la amenaza?".

Más directamente, Donald Kerwin, director del Center for Migration Studies, instó al presidente y a los legisladores a examinar las condiciones de persecución y violencia en los países de lo que se llama el Triángulo Norte -- Guatemala, Honduras y El Salvador. Él dijo que allí es donde la administración y el Congreso deberían enfocarse y en vez arreglar las causas que impulsan el desplazamiento de personas.

"Una serie de medidas diseñadas para disuadir a que estas poblaciones vulnerables no huyan de sus países, incluyendo la separación familiar, la detención obligatoria, la cero tolerancia y la negación de entrada en la frontera, niegan sus derechos legales y humanos, que son garantizados por las leyes nacionales e internacionales", dijo Kerwin.

Kerwin continuó diciendo que en vez de cerrar el gobierno debido a un muro, Trump y el congreso deberían promulgar un conjunto legislativo que le de estado permanente a los que se benefician de los programas de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y Estado Temporal Protegido (conocido como TPS), que son "poblaciones inmigrantes que han acumulado bienes en nuestra nación".

Pero ni el muro ni ninguna otra propuesta para recortar la inmigración planteada por los que apoyan la inmigración parecía haber avanzado después del discurso. Mientras el presidente y algunos legisladores se reunían el 9 de enero para intentar encontrar terreno común, pero informes que surgieron después mostraron que esfuerzos para avanzar fallaron.

Los demócratas dijeron que Trump le dio fuerte a la mesa con sus manos y abandonó la conversación. Por la tarde del 9 de enero, el presidente tuiteó acerca de su reunión con líderes demócratas, el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, y la portavoz de la Cámara, Nancy Pelosi, de California.

"Acabo de salir de una reunión con Chuck y Nancy, total desperdicio de tiempo", Trump tuiteó. "Pregunté ¿qué pasará en 30 días si abro las cosas rápidamente, ¿aprobarán la seguridad fronteriza que incluye un muro o barrera de acero? Nancy dijo NO. Dije ¡adiós, nada más funciona!".