Empleados en Salinas, Puerto Rico, retiran lodo de una ferretería el 19 de septiembre de 2022, después del huracán Fiona. (Foto CNS/Ricardo Arduengo, Reuters).
Empleados en Salinas, Puerto Rico, retiran lodo de una ferretería el 19 de septiembre de 2022, después del huracán Fiona. (Foto CNS/Ricardo Arduengo, Reuters).

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Mientras el huracán Fiona azotaba el Caribe, dejando atrás muchas víctimas y destrucción material, el papa Francisco pidió más solidaridad y ayuda para todos los afectados.

En telegramas separados enviados a los presidentes de las conferencias episcopales de Puerto Rico y de la República Dominicana el 21 de septiembre, el papa les aseguró de estar en sus oraciones, pidiendo que Dios ofrezca su consuelo a los que sufren como resultado del desastre natural.

Los telegramas, escritos en nombre del papa y firmados por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, fueron enviados al obispo Rubén Antonio González Medina de Ponce, Puerto Rico, y al arzobispo Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez de Santiago de Los Caballeros, República Dominicana, presidentes de las conferencias.

El papa dijo estar "profundamente angustiado al enterarse de los desastres naturales que han golpeado" a ambos países debido al huracán Fiona, decían los telegramas.

El huracán llegó a Puerto Rico el 18 de septiembre, causando inundaciones masivas, daños causados por vientos fuertes, apagones de electricidad y falta de servicio de agua en gran parte de la isla, afectando a millones de residentes y dejando al menos dos muertos, dijeron las autoridades.

El huracán causó daños peores en la República Dominicana a medida que tomaba fuerza moviéndose hacia el norte, provocando deslaves y destruyendo cientos de viviendas. Al menos dos personas murieron, una por un poste de electricidad, otra por un árbol, que fueron derribados por ráfagas de viento.

En el telegrama del papa, el Pontífice pidió a todos los cristianos y personas de buena voluntad incrementar sus esfuerzos de "solidaridad para ayudar a los afectados por esta calamidad y mostrar así esa cercanía fraterna a la que todos estamos llamados".

El huracán azotó las Islas Turcas y Caicos el 20 de septiembre y se registraron ráfagas de hasta 155 millas por hora el 21 de septiembre mientras se dirigía hacia las Bermudas.