“Si cada católico no se apropia de su fe y enciende la chispa en la misión de evangelizar, pienso que nuestros días están contados”, afirmó Chris Stefanick, laico evangelista, consultor de la Conferencia Católica de Obispos de los Estados Unidos y conferencista durante la apertura de la Asamblea de la Arquidiócesis de Portland, en noviembre 22. (Patricia Montana/El Centinela)
“Si cada católico no se apropia de su fe y enciende la chispa en la misión de evangelizar, pienso que nuestros días están contados”, afirmó Chris Stefanick, laico evangelista, consultor de la Conferencia Católica de Obispos de los Estados Unidos y conferencista durante la apertura de la Asamblea de la Arquidiócesis de Portland, en noviembre 22. (Patricia Montana/El Centinela)

SALEM — Clint Bentz, presidente del consejo pastoral Diocesano de la arquidiócesis de Portland, citó a su padre, el difunto Diácono Ron Bentz: “Evangelizar es como un mendigo que le dice a otro mendigo donde encontrar pan”.

Cerca de 350 líderes de iglesias del oeste de Oregon pasaron el fin de semana de noviembre 22 y 23 en la iglesia San José en Salem, explorando como difundir la fe católica.

La Asamblea Pastoral Diocesana, que se lleva a cabo cada tres años, se enfoca en los temas de urgencia pastoral.

Aunque el número de católicos en el oeste de Oregon ha permanecido constante, se debe en gran medida, a que las personas que ya son católicas se están mudando a las áreas de auge y desarrollo. En el 2014, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew encontró que en la nación por una persona que se vuelve católica, seis abandonan la iglesia.

Con estas cifras alarmantes como antecedente, los líderes de las iglesias compartieron ideas acerca de cómo atraer más personas a la fe que ellos consideran verdadera, bella y buena.

‘Salir de la comodidad habitual’

No ha sido una costumbre católica “salir de la zona de bienestar” e invitar a otros a la vida de la iglesia, admitió Paula Monroe, delegada de la iglesia San Federico en San Helens. “La gente va a necesitar ayuda para aprender cómo hacerlo”.

Mitch Nussbaumer, del consejo pastoral de la iglesia San Eduardo en North Plains, dijo que la mentalidad del evangelizador debería ser: “Quiero compartir esto contigo porque te quiero”.

Anna Pham, de la Iglesia Cristo Rey de Milwaukie, afirmó que las iglesias tienen que encontrar la manera de volver a lo fundamental, pero de una forma que sea relevante y flexible.

Bill Crowley, de la iglesia San Felipe Benicio, en Oregon City, manifestó que las iglesias tienen que ser lo suficientemente agradables y acogedoras de manera que los nuevos miembros se sientan acogidos y no como un objeto raro.

Muchos líderes de la iglesia abogaron por establecer una conexión personal al invitar nuevos miembros a formar parte de la comunidad de fe. “Utilizar una llamada telefónica o hacer contacto personal directo en lugar de enviar mensajes por correo electrónico”, dijo Dian Duyck, de la iglesia San Eduardo en North Plains.

Susan Pinto, miembro de la iglesia San Wenceslao en Scappoose, afirmó que cada persona tiene talentos diferentes. “Mi esposo, por ejemplo, tenía una forma especial para hablar de fe con exmiembros de pandillas en su antiguo vecindario en el norte de Portland. El les hablaba directamente y con humor”, “Ellos lo llamaban el predicador”, afirmó Pinto.

Otras personas, dice, “son excelentes para organizar clubes de lectura y de esta forma se podría atraer a la iglesia mediante la literatura”.

Jessica Robinson, miembro de la iglesia Santa Brígida, en el noroeste de Portland, dice que “el punto no es solo incrementar el número de parroquianos, sino establecer relaciones auténticas con personas que no pertenezcan a la iglesia”. Ella piensa en sus buenos vecinos que a veces le prestan huevos y polvo de hornear. Su esposo, Stephen, dice que es bueno desarrollar una relación antes de invitar a alguien a la iglesia.

‘Ahora es el tiempo’

Escuchamos mucho acerca de evangelización y el problema es que podemos cansarnos de escuchar”, dijo el arzobispo en el discurso de apertura de la Asamblea el 22 de noviembre. “Ahora es tiempo de actuar”. El se refirió a la evangelización en la arquidiócesis como una “súper prioridad” y urgió a los participantes a trabajar en la búsqueda de nuevas formas para atraer más gente a Jesucristo.

“En esta arquidiócesis, a partir de ahora, todo va a girar alrededor de la evangelización”, manifestó el arzobispo.

Los consejos de sacerdotes y el Concilio Pastoral Diocesano ­– integrado por laicos, religiosos y clérigos, —han venido reflexionando por más de un año y medio sobre el tema. El personal arquidiocesano adicionará la contribución de esta asamblea y ensamblará un plan para guiar el ministerio en el futuro.

Jesucristo nuestro Señor y Salvador nos pide hacer grandes cosas por El y su esposa, la iglesia. Nosotros tenemos que responder a su llamado, pero tenemos que hacerlo muy unidos en fe, amor y esperanza. Tenemos que hacer esto como un solo cuerpo en Cristo, unidos, unidos en la misión”.

El arzobispo, con frecuencia cita la carta apostólica escrita por su santidad Juan Pablo II, al comienzo del nuevo milenio, el 6 de enero el 2001, en la cual urge a la iglesia a “remar mar adentro,” viviendo la fe abierta y jubilosamente, de tal forma que otros se sientan atraídos hacia ella.

El también hizo eco del llamado del papa Francisco a los católicos, a convertirse en “discípulos misioneros” y salir de sus áreas de comodidad. “No hay un programa mágico. Hay que hacer el trabajo” dijo el arzobispo, “Tenemos un futuro lleno de esperanza”.

Apropiarnos de nuestra fe’

La asamblea, integrada por sacerdotes, personal pastoral y de la parroquia y miembros del concilio pastoral, escucharon a Chris Stefanick, un laico evangelista y consultor de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

“Hoy en día, el reto es convencer a la gente a creer en algo a cambio de no creer en nada” dijo Stefanick, quien afirma que “la mayoría de la juventud ha perdido el sentido de respeto por la autoridad de la fe y sabiduría antiguas”.

Anteriormente, vivíamos en un mundo en que la gente podía extraviarse y perder la fe pero siempre regresaba”, dijo Stefanick. “Ahora, simplemente no regresa...  Hemos derribado todas las cosas, excepto el absolutismo de la voluntad humana.”

“Los creyentes pueden sentirse frustrados o integrarse con los detractores”, afirmó.

Stefanick sugiere mirar los monacatos antiguos como modelo. Los primeros monjes se rehusaron a seguir las tendencias de las civilizaciones y se convirtieron en héroes de hospitalidad en el mundo. “Mientras que multitudes de bárbaros arrasaron toda Europa, ellos conservaron su bella vida católica, ayudando a preservar la civilización occidental”, dijo Stefanick.

Añadió, que “todos los católicos deberían imitar la vida de los apóstoles, tomarlos como modelo de evangelización y proclamar a Cristo alegremente y con valentía”.

“Si cada católico no se apropia de su fe y enciende la chispa en la misión de evangelizar, pienso que nuestros días están contados”, advirtió Stefanick.

También manifestó a los asistentes, que “los discípulos modernos mantienen siete hábitos que los acercan a Jesucristo. Ellos conservan el Evangelio y su mensaje de amor como su primer enfoque, toman tiempo para construir amistades, trabajan juntamente con otros en la evangelización, superan el miedo, manifiestan la fe como una parte maravillosa de la vida, viven con alegría y oran mucho constantemente”, concluyó.

Ideas de las iglesias

En grupos regionales, los trabajadores de la iglesia plantearon y discutieron ideas que quizá funcionen en el quid del asunto, en la vida cotidiana de las iglesias.

El padre Joshua Clifton, administrador de la iglesia Santa Brígida en Portland y la iglesia Santa María en Vernonia, afirma que muchas personas abandonan la vida de la iglesia no por una mala experiencia o porque están en desacuerdo, sino porque tienen una vida ocupada con actividades de deportes de los hijos y otras ocupaciones. Sería positivo comenzar por invitar a ese grupo primero, dijo.

Para los que no son católicos, el padre Clifton sugiere asistir a eventos cívicos y simplemente regalar rosarios y medallas bendecidas como una forma de iniciar la conversación.

El sacerdote Chuck Wood, pastor de la iglesia San Wenceslao, en Scappoose, admitió que el reto más grande para los católicos al evangelizar a no católicos, es que aquellos que se inviten a misa, necesitan saber que no pueden recibir comunión.

El sugiere que las iglesias realicen otra especie de eventos como oración al final del día u horas de alabanza y oración.

Arsénica Pérez, de la iglesia Santa Elizabeth Ann Seton, en Aloha alabó a los grupos pequeños de fe y oración como una forma de dar la bienvenida a los nuevos fieles. El peligro es que esos grupos se vuelvan muy cerrados, advirtió.

Christine Talkington, de la misma parroquia de Aloha, dijo que los grupos pequeños que son acogedores “evangelizan el corazón” y permiten compartir más en confianza.

Jeff Grundon, de la iglesia San Antonio de Padua en Forest Grove, dijo que el mantiene un crucifijo, una imagen del papa Francisco y una de Jesús en el escritorio en su trabajo y esto abre la puerta a la curiosidad y la conversación, al tiempo que es una oportunidad para la evangelización.

Edwin Schneider, de la iglesia San Felipe Benicio en Oregon City, hace algo similar y es conocido como “el católico” en su oficina. Las personas con frecuencia se acercan a él con preguntas.

La vida en familia fue un tema central en las conversaciones sobre evangelización.

John Johnson de la iglesia San Juan Bautista ,en Milwaukie, dijo que es clave encontrar formas de integrar la vida familiar con la vida de la iglesia. William Becker, de la iglesia Cristo Rey en Milwaukie, apoyó esa idea y sugirió que “necesitamos ayudar para que lleven a Cristo a la familia”.

Tom Fielo, de la iglesia San Juan Apóstol en Oregon City, manifestó que “los padres de familia necesitan poder explicar cuan atractiva es la vida católica”.

Matthew Ferry, de la iglesia San Pío X, expresó que como padre de familia, piensa involucrar a sus hijos en actividades de servicio social de la iglesia.

Varios líderes parroquiales insistieron que la mejor evangelización es vivir una vida con honestidad y bondad. “La peor cosa que alguien puede hacer”, dice Fielo, es “ser católico y exhibir una conducta de dudosa reputación”.

Un punto de vista hispano

El sacerdote Manuel Becerra, pastor de la parroquia San Vicente de Paúl de Salem, manifestó su reacción al ser entrevistado por El Centinela: “Algo interesante de esta última asamblea pastoral, comparada con las anteriores en las que he participado, fue ver gente decidida y con sentido de compromiso. Se notó la presencia hispana y es motivante empezar a ver algo de equilibrio, porque antes no existía ninguna representación hispana en el Concilio Pastoral. Si el 50% de los católicos son hispanos, se requiere una representación similar.

El hecho que hayan sido elegidos miembros hispanos es un avance significativo que puede ayudar a generar más confianza y motivar a otros líderes a dejar el miedo, involucrarse y participar más activamente.

Una de las cosas que he visto es que el latino no desarrolla un sentido de pertenencia a la parroquia y es muy importante trabajar para hacer que los feligreses se sientan bienvenidos. Hablar el idioma es importante pero no es suficiente; se requiere conocer la cultura para comprender y respetar las diferencias. Por ejemplo, nadie en Latinoamérica está acostumbrado a registrarse en una parroquia ni tampoco a firmar un compromiso para diezmar.

Los hispanos hacen una grandiosa contribución en mano de obra que es tan valiosa, o mucho más, que el aporte en diezmos.

Para la evangelización, es indispensable formar líderes y darles las herramientas necesarias. La evangelización está en la unidad de la iglesia, en valorar la diversidad, en trabajar para aceptar que todos somos iguales como hijos de Dios y ser misericordiosos y compasivos los unos con los otros”.