Foto de El Centinela por Jon DeBellis
La mano de obra de los trabajadores hispanos es vital para la industria de la producción de cerveza artesanal en las fincas de Oregón.
Foto de El Centinela por Jon DeBellis
La mano de obra de los trabajadores hispanos es vital para la industria de la producción de cerveza artesanal en las fincas de Oregón.

INDEPENDENCE — Cuando los camiones llenos de lúpulo salen de los campos y entran en la planta procesadora de cerveza Rogue Ales, pedazos de la enredadera cuelgan por los lados del vehículo y se reflejan en el espejo retrovisor.

Anteriormente el lúpulo se usaba como conservador en la elaboración de cerveza, ahora es un ingrediente valioso en la industria cervecera que está haciendo famoso a Oregón. El uso de la flor de la planta (que parece un cono suave y verdoso) ha desarrollado sabores y aromas muy particulares en una industria construida para satisfacer el paladar de los que gustan cervezas especiales.

Los visitantes podrían pensar que el campo de lúpulo pertenece y lo administra la Cervecería Rogue. Pero en realidad, el campo de lúpulo es el resultado de la asociación de Rogue y los Campos de la Familia Coleman; la sexta generación de una familia de daneses católicos asentados en el valle del Willamette.

Mucho ha cambiado en el mundo de la agricultura desde que el padre del tatarabuelo de John Coleman comprara un campo en Monte Angel alrededor de 1800. Todo ha cambiado: desde el tipo de lúpulo que se siembra, la manera de cosecharlo, quién lo cosecha y hasta cómo se procesa.

La adaptación es parte del legado de los agricultores, explica John, gerente general de los Campos Coleman, pero además, la prudencia y sabiduría transmitida durante seis generaciones lo ha mantenido firme, innovador y fiel.

 

El Campo de Lúpulo de la cervecería Rogue es un ejemplo de tal adaptación.

Desde mediados de 1980, la Familia Coleman ha explotado 800–900 acres de lúpulo para Anheuser-Busch, una de las destilerías de cerveza más grandes del mundo.

Luego, en 2008, Anheuser-Busch fue vendida a InBev, una destilería de Bulgaria, que detuvo su pedido.

“El Sr. Busch tenía una tremenda cantidad de lúpulo acumulada”, dijo Coleman, feligrés de la parroquia San Pablo, en Silverton. “Creo que InBev estaba tratando de ahorrar dinero y decidieron que ya tenían suficiente lúpulo”.

Eso impactó negativamente las finanzas del campo.

Poco después, llegó una llamada telefónica de Jack Joyce, executivo importante de la Cervecería Rogue. En el 2008 la cosecha de lúpulo fue limitada, y él estaba buscando asociarse con agricultores locales que proporcionaran el lúpulo que él necesitaba.

“Literalmente dejamos que el dedo se deslizara por las páginas amarillas del directorio telefónico”, dijo Brett Joyce. “John fue el primero que quiso trabajar con nosotros”, compartió con El Centinela.

La conversación dio frutos. Rogue aceptó cultivar lúpulo con la Familia Coleman y 40 acres se destinaron a la elaboración de cerveza. Las ideas fluyeron.

Además de campos de cultivo, la propiedad que es como una gran finca es ahora un sitio de recreo. Juntos, Coleman y Joyce abrieron una casa de campo y estructuras destinadas a la hospitalidad, que ahora son un sitio favorito para los ciclistas, conocedores de cerveza y amantes del campo. Además de cultivar lúpulo, Rogue usa la propiedad para el cultivo de calabazas, rosas y pimientos, la crianza de pollos y pavos y para la apicultura.

“John es un gran tipo, excelente hombre de negocios y gran agricultor. Recibió con agrado la idea de convertir el campo en una gran experiencia para el público”, explicó Joyce.

 

Venta a mayoristas

Coleman también cultiva su propio lúpulo en la misma propiedad. La planta procesadora se hace cargo del lúpulo de Rogue y del propio, el cual se vende a mayoristas que luego lo venden a las cervecerías artesanales del país.

Los Campos Coleman están certificados como campos adecuados para salvaguardar el salmón. “Salmon-Safe” es una organización sin fines de lucro fundada por el Consejo de Ríos del Pacífico, la cual ayuda a los agricultores a transformar sus campos, haciéndolos seguros para que el salmón del Pacífico pueda reproducirse en las aguas de las costas del Oeste.

La Familia Coleman también tiene otros campos donde cultivan avellanas, semilla para pastizales, trigo, ajo, semillas de ajo que luego se venden en California. En los campos de esta gran finca, también se consechan habichuelas, elote (maíz) y remolachas (betabel) para NorPac, la procesadora local de alimentos congelados.

“Somos agricultores y esperamos seguir siéndolo por mucho tiempo”, dijo Coleman. “Tenemos que cuidar el campo que tenemos”.

Coleman dice que está orgulloso de que su familia, durante mucho tiempo, siga haciendo algo que ayuda a proporcionar alimentos para las comunidades de los alrededores.

“Yo crecí practicando la agricultura… se puede ganar la vida honestamente”, dijo Coleman, pero es una actividad que tiene sus fluctuaciones”.

 

*Edición Rocío Rios-Traducción Vicky Demezas.