Foto Rocío Rios
Padre Raúl Márquez presidio la bendición de los ramos al iniciar la Semana Mayor en la Iglesia de San Pedro en Portland.
Foto Rocío Rios
Padre Raúl Márquez presidio la bendición de los ramos al iniciar la Semana Mayor en la Iglesia de San Pedro en Portland.

Era domingo y las familias poco a poco llegaron a la Iglesia de San Pedro en Portland. Un día apacible. Un dia de oración y un día en familia. A diferencia del día en que la comunidad llegó con miedo a su iglesia, hace un año, después de sufrir el ataque verbal contra los inmigrantes. En un hecho que fue noticia, una semana después la comunidad de Portland, se volcó para construír una muralla humana y dar su apoyo a los hispanos que llegaron para orar. Este domingo de ramos, el ambiente era otro. Era un ambiente de paz. Esta comunidad ha seguido su historia de fe y caminando unida en las manos de Dios.

Y el párroco colombiano Raúl Marquez, sigue al frente de sus feligreses. Sigue como ese día hace un año cuando le dijo a todos, “esta es su casa, gracias por apoyarnos”. Al iniciar esta semana santa, el sacerdote compartió con toda su comunidad su experiencia del día 24 de marzo, cuando participó en el centro de Portland, en la “March for our Lives”. Una marcha que es la noticia del mes, por la movilización masiva de estudiantes que en todo el país pidieron el control de la venta de armas y se unieron contra la violencia que ha cobrado la vida de estudiantes inocentes, como en Parkland, Florida.

El padre dijo en su homilía: “Desde hace meses estaban convocando la marcha, que en inglés se llama “March for our Lives”: Marchemos por nuestras vidas. Y yo estuve allá en el downtown en Portland y había miles, miles de familias. Muchos jóvenes, muchos niños, muchas abuelas que estaban invocando  y pidiendo justicia, el fin de la violencia y muchas otras cosas. Pero todos marchando por la vida. “Marchando por nuestras vidas”. Este movimiento empezó en Washington D.C. y se dice que hubo casi medio  millón de personas en Washington, y después de Washington en todos los estados de este país”.

“Y en muchos países del mundo. Chile fue uno de esos países donde se realizó la marcha por nuestras vidas, dijo el sacerdote. “Fue mi primera vez asistiendo a una marcha tan ponderosa, donde todos se unieron por un mismo objetivo: marchar por la vida de otros. Yo lo hice porque quería tener la experiencia de estar en una marcha y lo hice porque creo que el objetivo era muy Bueno. Pero más que todo porque lo hice pensando en hoy”.

Refiriéndose al inicio de la Semana Santa el Domingo de Ramos, el padre Raúl Marquez, dijo: “Esta es una marcha, vean que muchos de ustedes estan aquí atrás, adelante, pero es una marcha. ¿Cómo empezamos la Semana Santa? Con una marcha. ¿Y por qué estamos marchando el Domingo de Ramos? Yo creo mis hermanos y mis hermanas que estamos marchando por nuestras vidas”.

E interrogó a los fieles hispanos. “¿No creen ustedes? Qué poderoso eso de estar marchando por nuestras vidas. Pero lo más grande y poderoso es reflexionar por lo que estamos marchando, pues esta marcha empezó hace más de 2 mil años, y ahí es donde quiero que escuchemos. Esta marcha empezó más de dos mil años atrás. Y usted no fue el que marchó, ni yo. ¿Quién fue el que marchó hace dos mil años?” Y todos respondieron. “Jesús”.

El sacerdote respondió: “Jesús fue el que marchó por su vida hace dos mil años. Si en este fin de semana muchos de nosotros estuvimos marchando alrededor de la ciudades de este país, por la reforma política, económica, y nosotros lo hacemos por la reforma de inmigración, todo esto es apropiado, pero hermanos y hermanas, no hay marcha más poderosa que la que Jesús tomó hace dos mil años y esa es la que usted, yo y el pueblo Cristiano, estamos celebrando esta semana: “que Dios en la persona de Jesús, vino a marchar hacia el Calvario por nosotros, por nuestra vida, por su vida”.

Reflexionando sobre el valor real de la Semana Santa, el sacerdote dijo: “muy bonito el ramito, el color rojo, el agua bendita, el Lavatorio de los Pies que vamos a tener el Jueves Santo. Pero todo esto no tiene sentido si Dios mismo no hubiera marchado hace dos mil años por su Hijo”.

El mensaje se centró en el sentido real. “La Semana Santa es para ustedes entrar en silencio. Entrar en ese gran misterio, en oración y poco a poco por eso tenemos que vivir esta Semana Santa, durante toda la vida, y poco a poco llegar a convencerse a entender a creer. Es llegar a entender que Jesús marchó por usted y por eso usted tiene vida eterna. Jesús marchó por usted, por eso es que usted tiene vida eternal. Por eso es que usted ha sido salvado. En eso consiste nuestra salvación”.