El arzobispo de Washington Wilton D. Gregory dirige la liturgia especial en la renovación de la consagración de los Estados Unidos al cuidado de nuestra Santísima Madre en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington el 1 de mayo de 2020, durante la pandemia del coronavirus. (Foto CNS/Tyler Orsburn).
El arzobispo de Washington Wilton D. Gregory dirige la liturgia especial en la renovación de la consagración de los Estados Unidos al cuidado de nuestra Santísima Madre en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington el 1 de mayo de 2020, durante la pandemia del coronavirus. (Foto CNS/Tyler Orsburn).

Mons. José H. Gomez, Arzobispo de Los Ángeles y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, presidió la renovación de la consagración del país a la Madre de Dios ante la pandemia del coronavirus que afecta a la nación norteamericana.

Según las últimas cifras, los casos de coronavirus registrados en Estados Unidos ascienden a casi 1 millón 100 mil y hay más de 63 mil fallecidos. Los estados más afectados son Nueva York, con más de 310 mil enfermos, seguido de New Jersey (118.652); Massachusetts (62.205), Illinois (52.918) y California con más de 50 mil casos.

La renovación de consagración se realizó en la Catedral de Los Ángeles y fue transmitida en vivo por la página de Facebook de la Arquidiócesis y por distintos canales como EWTN, el canal católico más grande del mundo.

Durante la consagración, el Arzobispo afirmó que “en estos tiempos difíciles, acudimos a la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, rogándole que interceda ante su Hijo por todos los afectados de alguna manera por esta pandemia. Al renovar la consagración de nuestro país y de nosotros mismos a la Madre de Dios, imploramos su cuidado maternal sobre sus hijos”.

“Le pedimos a ella que nos proteja y nos proteja ante este mal del coronavirus”, subrayó el Prelado. “Confiamos nuestra renovación a ella y le confiamos nuestros temores y nuestro futuro”, confiando que “para Dios nada hay imposible”, agregó.

Luego se procedió al rezo de una decena del Santo Rosario en inglés y otra en español. “Como el venerable Padre Peyton decía ‘familia que reza unida permanece unida’. Recemos el Rosario como nos ha pedido el Papa Francisco”, indicó el Prelado.

Según explica la Arquidiócesis de Los Ángeles, la oración de consagración pronunciada por Mons. Gomez “incorpora expresiones utilizadas en consagraciones hechas por los papas Pío XII, Juan Pablo II, y Francisco, así como oraciones de Misas de la Bienaventurada Virgen María”.

A continuación la oración de consagración:

Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia,

fruto preciado del amor redentor de Dios

que cantas la misericordia del Padre

y nos acompañas con amor de madre:

en este tiempo de pandemia acudimos a ti,

que eres para nosotros signo seguro de esperanza y de consuelo.

Hoy renovamos la consagración y entrega que realizaron quienes nos precedieron.

**

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a nuestra nación que hoy de nuevo

te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y nuestras familias.

Un obispo para su diócesis

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a esta diócesis que hoy de nuevo

te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y nuestras familias.

Un párroco para su parroquia

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a esta parroquia que hoy de nuevo te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y a nuestras familias.

Familias, grupos o personas individuales

Con amor de Madre y Sierva,

acógenos al renovar hoy nuestra consagración a ti,

junto con nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

**

Con amor de Madre y Sierva, acoge a nuestra nación que hoy de nuevo te confiamos y consagramos, junto con nosotros mismos y nuestras familias.

De modo especial te encomendamos

a los más necesitados de tu protección maternal.

María, Salud de los enfermos,

signo de salud, de curación y de esperanza divina para los enfermos

te encomendamos a todos los que están contagiados del coronavirus.

María, Madre de la Consolación,

que consuelas con amor maternal a quienes recurren a ti,

te encomendamos a todos los que han perdido a seres queridos en la pandemia.

María, Auxilio de los cristianos,

que vienes en nuestra ayuda en toda prueba,

encomendamos a tu protección amorosa a todos los que cuidan de otros.

María, Reina y Madre de Misericordia,

que acoges a todos los que recurren a tu auxilio en su angustia,

te encomendamos a todos los que están sufriendo de alguna manera

a causa de la pandemia.

María, Trono de la Sabiduría,

admirablemente iluminada por el esplendor de la verdad,

te encomendamos a todos los que trabajan para encontrar un remedio

para esta pandemia.

María, Madre del Buen Consejo,

que te entregaste de todo corazón al plan de Dios

para la renovación de todas las cosas en Cristo,

te encomendamos a todos los líderes y legisladores.

Acepta con bondad maternal,

el acto de consagración que hoy hacemos confiadamente,

y haznos instrumentos de tu Hijo

para la curación y salvación de nuestra nación y del mundo.

María, Madre de la Iglesia,

coronada como reina a la diestra de tu Hijo,

rogamos tu intercesión por las necesidades de nuestra nación:

que todo deseo de bien quede bendecido y fortalecido,

la fe reavivada y alimentada,

la esperanza sostenida e iluminada,

la caridad suscitada y animada.

Y guíanos a todos por el camino de la santidad.

María, Madre nuestra,

atrae a todos bajo tu protección

y encomiéndalos a tu amado Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.