El Papa Francisco rindió homenaje a los profesores del mundo, quienes a pesar de ser “los siempre mal pagados” siguen adelante “con valentía y tesón” ante el desafío de la educación, y se convierten en los “artesanos” de las futuras generaciones.

Así lo indicó el Santo Padre este 7 de febrero al recibir en el Vaticano a los participantes del Seminario “Educación: El pacto mundial” organizado por la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales.

“Deseo, en este momento, rendir también homenaje a los docentes —los siempre mal pagados—, porque ante el desafío de la educación siguen adelante con valentía y tesón.

Ellos son ‘artesanos’ de las futuras generaciones”, exclamó el Papa.

Dijo que los maestros, “con su saber, paciencia y dedicación van transmitiendo un modo de ser que se transforma en riqueza, no material, sino inmaterial, se va creando al hombre y mujer del mañana”.

“Esto es una gran responsabilidad. Por lo tanto, en el nuevo pacto educativo, la función de los docentes, como agentes de la educación, debe reconocerse y respaldarse con todos los medios posibles”, señaló. 

En este sentido, el papa Francisco indicó que “si nuestro objetivo es brindar a cada individuo y a cada comunidad el nivel de conocimientos necesario para tener su propia autonomía y ser capaces de cooperar con los demás, es importante apuntar a la formación de los educadores con los más altos estándares cualitativos, en todos los niveles académicos”. 

Además, el Santo Padre señaló que “la familia necesita ser valorada en el nuevo pacto educativo, puesto que su responsabilidad ya comienza en el vientre materno, en el momento del nacimiento. Pero las madres, los padres, los abuelos, y la familia en su conjunto, en su rol educativo primario, necesitan ayuda para comprender, en el nuevo contexto global, la importancia de esta temprana etapa de la vida, y estar preparados para actuar en consecuencia”.

“Una de las formas fundamentales de mejorar la calidad de la educación a nivel escolar es conseguir una mayor participación de las familias y las comunidades locales en los proyectos educativos. Y estas son parte de esa educación integral, puntual y universal”, afirmó.

Asimismo, el Pontífice explicó que “educar no es solamente transmitir conceptos, esta sería una herencia de la ilustración que hay que superar, o sea no sólo transmitir conceptos, sino que es una labor que exige que todos los responsables de la misma -familia, escuela e instituciones sociales, culturales, religiosas- se impliquen en ella de forma solidaria”.

“Para educar hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, sienta lo que piensa y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa. Integración total”, pidió el Papa.

Sin embargo, Francisco dijo que “hoy está en crisis, está roto lo que he llamado el ‘pacto educativo’; el pacto educativo que se da entre la familia, la escuela, la patria y el mundo, la cultura y las culturas”.

“Está roto, y muy roto; y no se puede pegar o recomponer. No se puede zurcir, sino a través de un renovado esfuerzo de generosidad y acuerdo universal”, reconoció el Papa.

Indicó que “el pacto educativo roto significa que sea la sociedad, sea la familia, sean las distintas instituciones que están llamadas a educar delegan la decisiva tarea educacional a otros, evadiendo así la responsabilidad las diversas instituciones básicas y los mismos estados que hayan claudicado de este pacto educativo”. 

“Hoy estamos llamados, de alguna manera, a renovar y reintegrar el esfuerzo de todos —personas e instituciones— por la educación, para rehacer un nuevo pacto educativo, porque solamente así podrá cambiar la educación.

Y, para eso, hay que integrar los saberes, la cultura, el deporte, la ciencia, el esparcimiento y la recreación; para esto, hay que tender puentes de conexión, saltar; me permiten la palabra: saltar el ‘chiquitaje’, que nos encierra en nuestro pequeño mundo, y salir al mar abierto global respetando todas las tradiciones”, pidió el Papa.

En este sentido, animó a los educadores “en esta tarea tan importante y apasionante que tienen: colaborar en la educación de las futuras generaciones. No es algo del mañana, sino del hoy. Adelante, que Dios los bendiga. Rezo por ustedes y ustedes háganlo por mí”, concluyó. 

El discurso completo del Papa Francisco puede leerse AQUÍ