El Centinela quiso seguir los pasos a exalumnas católicas latinas y encontró dos egresadas de los colegios católicos Jesuit High School y St. Mary’s Academy. Nicole Goffena y Margaret Hernández concedieron la siguiente entrevista. Este fue su testimonio:

¿Si miras al pasado, al tiempo en Jesuit Hight School, que puedes destacar?

Hay varias cosas que puedo destacar de mi tránsito por Jesuit High School. El ambiente escolar fue muy importante para mí.

Jesuit High School me enseñó a convertirme en un ser humano para los demás; una mujer integral, siento que recibí la orientación y formación adecuada en todas las áreas que un ser humano necesita desarrollarse; especialmente mi parte espiritual, ética, académica, afectiva, etc.

La clase de religión para mí fue fundamental. Valoro mucho el énfasis en el ambiente de respeto en el trato entre nosotros los estudiantes y también con los maestros.

En cada lugar y en cada momento, siempre con el enfoque en tratar a cada persona con amabilidad y compasión, el sentirnos como una familia.

El rigor académico es también algo para destacar. Muchas veces, en mis clases de la universidad siento tener el conocimiento previo suficiente para comprender mejor lo que estoy aprendiendo. Con frecuencia recuerdo a mis profesores que me enseñaron los temas que aparecen en mis clases y a veces les escribo para agradecerles por sus enseñanzas.

Algo que nunca voy a olvidar son las oportunidades extraescolares. Los retiros fueron una total exploración interior y me ayudaron tanto para conocerme a mí misma y luego poder relacionarme mejor con los demás. Fue una experiencia invaluable.

¿Tenías alguna preocupación acerca del historial de diversidad en JHS?

Como estudiante latina siento que el colegio se esfuerza mucho por desarrollar un ambiente de igualdad e inclusión. Siempre pude hacer amigos fácilmente y mis opiniones fueron tenidas en cuenta.

Algo positivo es que en JHS puedes encontrar diferentes clubes y siempre hay mucho apoyo por parte del profesorado y en general de todo el personal del colegio. 

Pude desarrollar un sentido de pertenencia a Jesuit High School. Nunca me preocupé porque siempre supe que en JHS era mayoría blanca y privilegiada. Lo supe en octavo grado y acepté el reto y gané mucho.

Para mí fue la mejor decisión; soy muy curiosa y me encanta aprender y tener amigos y siento que me di a conocer, fui valorada por ser quien soy y mi opinión fue tenida en cuenta.

Sé que allí hay muchas familias adineradas y existe alta competencia social entre los estudiantes, pero pienso que es un ejemplo de lo que es la sociedad, encuentras de todo y simplemente tienes que aprender a navegar y salir adelante.

Mi perspectiva es que todas las personas somos iguales y es importante buscar en ti misma los dones que tienes y compartirlos en beneficio de los demás.

Aprendí que lo mejor es abrirte a las oportunidades, arriesgarte y conocer a todo el mundo. Cada ser humano siempre tiene algo para dar.

Hay clubes en los cuales participar, consejeros y profesores que te ayudan y pueden entender mejor tus necesidades y aconsejarte.

Mi consejo es ser valiente, intentar nuevas cosas, conocer gente nueva, esforzarte por escuchar más; sé que esto requiere esfuerzo, pero vale la pena totalmente. 

¿Qué es lo que más te enorgullece de tu tiempo en JHS?

Estar involucrada en la comunidad de Jesuit. Me enorgullece el haber sido elegida representante de mi promoción para el discurso de graduación. Es un orgullo que llevaré siempre en mi corazón. También la motivación que recibí.

Mi viaje a Nicaragua para ayudar a construir una escuela. Ir a trabajar en una comunidad tan pobre transformó mi vida. Aprendí tanto de la comunidad del Jicarito y de ‘Seeds of Learning’. El trabajo de construcción fue una oportunidad maravillosa para darnos cuenta de cuan privilegiados somos, ver lo significa realmente sobrevivir en la pobreza extrema y con tantas limitaciones.

Una experiencia así, en una edad tan joven es fundamental, te ayuda a madurar, a valorar lo que tienes, a dar más de ti, a desarrollar una perspectiva global, es muy valioso.

JHS me ayudó a madurar, a prepararme muy bien para la universidad y me dio las herramientas para tener éxito ahora.

La preparación es verdaderamente integral, en todas las áreas, personal, social, espiritual, académica y en general en todos los aspectos.

¿Qué te gustaría que los nuevos estudiantes supieran acerca de JHS?

Que JHS realmente se preocupa por ti, por la comunidad, los deportes, por la mayoría de la gente.

Se enfoca en ayudar a la gente a construir una mejor sociedad, a ser una generación mejor para el mundo y aprovechar al máximo cada momento y cada oportunidad.

¿Puedes compartir un poco de tu vida ahora?

Soy estudiante en la Universidad estatal de Arizona. Curso estudios en la facultad de Servicio Público y Legislación de Negocios con una asignatura secundaria en Resolución de Conflictos.  Vivo independiente lejos de mis padres, en un apartamento con 3 amigas.

Vivimos cerca del campus y voy caminando a clases. Me encanta poder disfrutar las dos cosas, la vida universitaria y la vida de ciudad.

Este año extraño más a mi familia en Oregon. El año pasado todo era una novedad, una experiencia diferente, el lugar, el horario, el clima, etc.

Estoy más adaptada y este año tengo que cocinar y hacer oficios, mercar, me ha ayudado a madurar y valorar todo lo que hacen mis padres, especialmente mi mamá por todo el apoyo durante tantos años y claro, mi papá también me ha apoyado mucho.

¿Qué significa para ti la herencia hispana?

Para mí es una fortaleza, es mi identidad, la historia de mi abuela. Me enorgullece y al mismo tiempo me hace sentir humilde. Siento que ser latina me da poder.

Cultivar una identidad es un viaje por muchas etapas y me enseña a ver el mundo de una forma diferente. A considerar diferentes ángulos.

En mi corazón siento que soy quien soy gracias a haber crecido rodeada de mujeres hispanas tan fuertes, eso me ayuda a navegar mejor por dos mundos.

¿Cómo te gustaría que fuera el legado de la red de exalumnos hispanos de JHS?

Pienso que JHS puede hacer mucho más en trabajar para exponer los estudiantes a la multiculturalidad.

Si comparo la época de cuando inicié en JHS con la de mi graduación, puedo decir que sentí que había diferencia. Vi una Transición hacia inclusión y diversidad.

Sé que los hispanos somos una fuerza del futuro y JHS puede hacer diferencia. Si los hispanos van de la mano con JHS, el éxito estará garantizado.

Nota: Margaret Hernández, graduada de St. Mary’s Academy en el 2018, también aceptó la entrevista con El Centinela, la cual publicaremos en la próxima edición.