Ed Langlois/El Centinela
Ayudado por el diácono Scott Kolbet, el Arzobispo bendijo el féretro de su madre con incienso.
Ed Langlois/El Centinela
Ayudado por el diácono Scott Kolbet, el Arzobispo bendijo el féretro de su madre con incienso.

El canto “Salve Regina” hizo eco en los pasillos de los departamentos Northwest Portland, durante el traslado del féretro de Joyce Sample, fuera de la Catedral Santa María.

Y ese fue el un último acto de evangelización de la madre del Arzobispo Alexander, la cual en menos de cinco años se volvió una de las personas más queridas de la comunidad católica de Oregon.

Joyce Sample murió el pasado 31 de diciembre a sus 89 años, y sus servicios funerarios serán en el estado de Michigan, donde vivió por años.

Cientos de personas se dieron cita para mostrar su respeto y cariño, y de esta manera, dar el pésame al Arzobispo y su hermana Marti Sample. Los presentes entonaron salmos y escucharon las escrituras como parte del servicio de oración. 

Barb Kriber, la otra hermana del Arzobispo no estaba presente, ya que vive en Michigan, y desde allá esperará a su familia, para estar todos juntos en el funeral.

El Arzobispo que en varias ocasiones se refirió a su madre, la cual fue una persona con un gran sentido del humor, como su “arma secreta”, y desde que enviudó, usualmente acompañaba a su hijo a visitar a las parroquias tanto el en Michigan, como en Oregon. 

“Era muy normal ver un grupo de feligreses riendo con ella. Yo sabía lo que estaba haciendo”, dijo el Arzobispo a los presentes. “Ella siempre contaba historias sobre mí”.

Durante décadas el Arzobispo se dedicó al cuidado de su madre. Ella se mudó a vivir con él a Portland en el 2013, dejando su familia y amigos en Michigan.

“Este cambio fue muy difícil para ella, ya que estaba acostumbrada a vivir desde niña en una ciudad pequeña”, dijo el Arzobispo. “Pero ella llegó a ser feliz aquí y a amarlos a ustedes, ya que ustedes le hicieron sentir que aquí también era su hogar”.

También comentó, que ahora que su madre partió de este mundo y que el tiempo de cuidarla aquí ha terminado, se concentrará aún más en su ministerio. “Prometo servirles con todo mi corazón”, dijo.

En primera fila, junto a Marti Sample, se encontraba con su rostro lleno de lágrimas, la Hermana Emiliana Moshi, de la Sociedad de Hermanas del Espíritu Santo, fue ella quien ayudó a cuidar a Joyce Sample desde que llegó a Portland, el Arzobispo le agradeció de una manera muy especial por todo lo que hizo por ella, al mismo tiempo que su voz se quebraba de la emoción. 

Mira a la que te dio la vida de muchas maneras” dijo el padre John Boyle al Arzobispo durante la reflexión. “Mira a la que cuando te consagraste a Cristo, como Diácono, luego por el Sacramento del Sacerdocio y después recibir la Ordenación Episcopal, se mantuvo ahí, siempre a tu lado, no solo como una madre orgullosa, sino también como una fiel discípula”.

El Padre Boyle, Director del Tribunal de la Arquidiócesis y viejo amigo del Arzobispo, dijo que para el sacerdote la muerte de una madre es particularmente significativa. Él comparó el apoyo de Joyce ofreció durante su vida, al de María, durante la vida pública de Jesús.

“Quizá un obispo necesita un arma secreta”, dijo el Padre Boyle. “Quizás, sí, ya que el ministerio del obispo le lleva hacia la cruz y este necesita a su madre, la cual camine a lo largo de este viacrucis y se detenga junto a él frente a la cruz y así juntos los dos escuchar la voz del Señor diciéndoles: Mujer ahí está tu hijo. Hijo ahí está tu madre”.

El Padre Boyle se dirigió al Arzobispo, aconsejándole que de aquí en adelante deberá de tomar a María como su madre, ya que ella puede ser también su arma secreta. “Arzobispo, siga siendo para nosotros un ejemplo de amor a nuestra Madre Celestial, así como lo fue para la madre que Dios le asignó en este mundo”, y finalizó agregando que quizá de esta manera la Arquidiócesis de Portland pueda unificarse aún más por la devoción a la Santísima Virgen María.