Foto cortesía de la familia Sample
Durante su cena navideña este año, unos días antes de su fallecimiento, felizmente acompañada por su hijo, sus dos hijas, sus dos nietas y su bisnieta
Foto cortesía de la familia Sample
Durante su cena navideña este año, unos días antes de su fallecimiento, felizmente acompañada por su hijo, sus dos hijas, sus dos nietas y su bisnieta

La siempre alegre y combativa, Joyce Sample, madre de nuestro Arzobispo Alexander Sample, falleció el pasado 31 de diciembre, a la edad de 89 años.

Se realizará un servicio de oración en su honor, el jueves 4 de enero, en la Catedral de Santa María en Portland. Su cuerpo llegará a las 6:15 p.m. y estará expuesto, para las personas que quieran darle un último adiós hasta las 7:30 p.m., cuando comience el servicio de oración. La misa de su funeral se realizará en la Catedra de San Pedro en la ciudad de Marquette, Michigan, el lunes 8 de enero.

El Arzobispo Sample atribuye su profunda fe a su madre, la cual fue criada en la Iglesia Católica Polaca en el noreste de Wisconsin, durante el tiempo de la ‘Gran Depresión’. Su padre murió cuando ella solo tenía 4 años y fue su madre la cual se encargó de criarla a ella y a sus hermanos, teniendo dos trabajos, uno en una fábrica de tejidos y como costurera al salir de su trabajo.

“Ella nos hizo ser muy buenos católicos”, se expresó sobre su madre, la Sra. Sample en entrevista para El Centinela el año pasado. 

Con el paso del tiempo, ella se casó con Alexander Sample Jr. y al paso de 5 años de matrimonio ya tenían 3 hijos. 

El Sr. Alex Sample era un auditor de bancos, el cual se convirtió al catolicismo al casarse con Joyce. Ella era la base de la familia cuando tenía que ver con la fe. Cuando su esposo quiso mudarse a Las Vegas Joyce aceptó, con una sola condición: Que los niños asistieran a una escuela católica, ya que ella temía que en aquella ciudad perdieran su cultura de fe.

“Pude ver cuán importante era el nutrir a mis hijos en la fe y quise asegurarme que iban a estar en el camino correcto”, comentó ella a El Centinela.

Joyce lloró de alegría cuando su hijo le platicó sus planes acerca de irse al seminario.

Su esposo murió de cáncer a los 61 años, no mucho tiempo después su hijo fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Marquette, Michigan. Ella se quedó en Houghton, Michigan por 13 años más y en 2003 se mudó a Marquette, donde su hijo era canciller de la de la Diócesis y donde eventualmente fue nombrado Obispo.

La viuda y su hijo sacerdote, compartieron un vínculo muy especial en sus últimos años. El cocinaba para ella, lavaba su ropa, se encargaba de comprar la comida y de llevarla a ver al doctor. La Sra. Sample lo acompañó a él sus las visitas parroquiales tanto en el noreste de Michigan como en Oregon, en eventos tales como confirmaciones y aniversarios de las parroquias. El Arzobispo nos platicó que el siempre recibía un caluroso aplauso en sus visitas, pero los aplausos para ella eran siempre más fuertes, “creo que ella se convirtió en una celebridad en la comunidad católica”, dijo. 

“Me siento muy honrada’, comentó ella a el Centinela en el 2013. “Porque todos lo quieren mucho, creo que se dieron cuenta que su mamá hizo un buen trabajo”. 

Mons. Ronald Browne, un viejo amigo de la familia, destacó como el Arzobispo, siguió al pie de la letra el cuarto mandamiento, el honrar a su padre y a su madre. “El hizo a su madre parte de su ministerio”. Dijo. 

En la entrevista que se le hizo en el 2013, la Sra. Sample recordó el día en el 2006 cuando su hijo fue ordenado obispo de Marquette. Cuando la congregación cantó la Letanía de los Santos, mientras su hijo estaba recostado boca abajo frente al altar, en un gesto de absoluta sumisión a Dios. 

“Ahí estaba recostado este hombre, tan alto”, recordó ella, “Y me dije a mi misma, ‘Ese es mi bebé’” 

Cuando el Arzobispo fue reasignado a Portland, ofreció a su madre un cuarto en el arzobispado, donde él pudo ocuparse de ella, con la ayuda de su hermana Marti, la cual se mudó a vivir a Portland y la hermana Emiliana Moshi de la Orden del Espíritu Santo. El frecuentemente celebraba misa para ella. 

“Yo podré ser el Arzobispo de Portland, pero cuando voy a mi casa y estoy con mi mamá, ahí solo soy su hijo”, Dijo el año pasado. 

A veces ellos eran un par de bromistas. En Michigan, un día ella llegó tarde a una de sus misas y al final de la liturgia, su hijo habló a la congregación de la importancia de llegar a tiempo a misa, de hecho, él se refirió a ella como el peor ejemplo para la comunidad, todos escuchaban aterrorizados, hasta que el comenzó a reír y les dijo a todos que ella era su madre. 

La Sra. Sample no se quedaba atrás, un día en una cena en el Serra Club de Portland, Cuando el Arzobispo caminaba hacia el micrófono, para decir unas palabras a los presentes, su madre dijo en un fuerte susurro “Se breve”. 

En otra ocasión, hizo otra broma diciendo de que él se creía un sabelotodo, a un grupo de personas que no conocía, las cuales le dijeron, que no podía hablar así de su Arzobispo.

A lo cual respondió riendo, “Claro que puedo, si yo lo traje a este mundo”. 

A la Sra. Sample le sobreviven sus tres hijos: el Arzobispo Sample, Marti Sample y Barb Krieber, que vive en Lake Ann en Michigan. Dos nietas, Christine Vara y Laura Krieber, y una bisnieta Madison Vara.

                             edl@catholicsentinel.org