Foto Arquidiócesis de Portland
Durante el verano de 2017 se vivió el día con el máximo nivel de calor que llegó a los 107 grados Fahrenheit y miembros del Ministerio Pastoral de la Arquidiócesis de Portland como Claudette Jerez salieron a la calle para llevar agua fría a los indigentes de la calle a merced de la fuerte oleada de calor que afectó a todos los habitantes de la ciudad.
Foto Arquidiócesis de Portland
Durante el verano de 2017 se vivió el día con el máximo nivel de calor que llegó a los 107 grados Fahrenheit y miembros del Ministerio Pastoral de la Arquidiócesis de Portland como Claudette Jerez salieron a la calle para llevar agua fría a los indigentes de la calle a merced de la fuerte oleada de calor que afectó a todos los habitantes de la ciudad.

No es un secreto que la ciudad de Portland ha experimentado un aumento drástico en las cifras de individuos y familias viviendo en la calle.

Las imágenes de tiendas andrajosas abarrotadas debajo de un puente, se han convertido en un llamado a la acción por parte de los políticos, organizaciones sin fines de lucro y comunidades de fe.

Entre 2015 y 2017, la ciudad vio un incremento en el número de niños y adolescentes sin techo, y más y más personas con enfermedades mentales crónicas llenaron los albergues y otros servicios de emergencia de la ciudad.
En octubre de 2015, la ciudad de Portland se declaró en estado de emergencia frente al tema de la crisis de vivienda. Una de las intenciones al declarar el estado de emergencia fue la de asignar más recursos financieros, como una estrategia para el desarrollo regional y la construcción de vivienda.

Desde que se declaró en emergencia, la ciudad de Portland ha gastado millones de dólares en un intento por obstaculizar el desplazamiento de personas y familias de bajos ingresos a las zonas centrales de la ciudad.

Desafortunadamente, a pesar de que ha habido más inversión pública en el sector de vivienda y servicios sociales, poco ha cambiado a nivel de la comunidad para las personas y familias que viven en la pobreza, según el gobierno federal.

¿Si la ciudad de Portland y otras entidades gubernamentales y sociales han invertido más recursos y esfuerzos para abordar el problema, porqué seguimos viendo personas viviendo en las calles, o forzadas a quedarse en viviendas precarias?
Las causas del aumento de personas sin techo son diversas y profundas. Portland siempre ha tenido una dinámica compleja con los asuntos raciales y económicos.
Explotación racial

La ciudad de Portland tiene una historia larga de explotación racial, tanto política como social. Esta cultura de explotación racial se ha materializado en la vida cotidiana de la ciudad a través del establecimiento de políticas, prácticas discriminatorias y la creación de leyes que legitiman la discriminación.

El resultado es una ciudad que sistemáticamente ha forzado a comunidades de color y otros grupos vulnerables, a vivir en condiciones mediocres.

Estas leyes y prácticas han sido la base de la política de la ciudad durante los últimos 159 años y han creado las circunstancias actuales que mantienen el desequilibrio de poder y riqueza, que es la raíz de la inestabilidad de vivienda que ha afectado tanto a la ciudad de Portland.

El legado de tácticas racistas como el “redlining” (forzar familias afroamericanas a vivir en áreas designadas fuera de la ciudad), préstamos predatorios y la gentrificación ha contribuido enormemente a la situación actual y a la desigualdad social. La comunidad latina, así como otras comunidades de color, es afectada negativamente y desproporcionadamente por las cifras de personas que viven en la pobreza y están sin techo.

Otro factor importante es la definición de “homelessness”. Hay definiciones diferentes a nivel federal, estatal, del condado y de la ciudad.

Estas definiciones son importantes porque influyen directamente en las leyes y las políticas.

Por ejemplo, en la definición federal de lo que es “homelessness”, el gobierno establece que para ser identificado como “homeless” y recibir servicios, la persona tiene que vivir en un lugar “no apto para habitar por un ser humano”.

Esta definición limitada termina en la exclusión de servicios tales como: acceso a albergues o acceso a Section 8 Vouchers (subsidios de alquiler). La manera en que “homelessness” se manifiesta en la comunidad latina es diferente a cómo se manifiesta en la comunidad blanca o afroamericana. Aunque hay muchos estereotipos de lo que es vivir “sin techo”, la realidad es que hay un amplio espectro de experiencias de vivir “sin techo”.

En la comunidad latina, el “homelessness”, es literalmente el resultado de que muchos de los miembros de la familia no tienen un techo donde vivir, razón por la cual se ven obligados a vivir hacinados en una casa. El no tener techo lo experimentan juntos en hacinamiento.

La comunidad latina constituye 11% de la población de la ciudad de Portland; sin embargo es casi 20% de la población de la ciudad que vive por debajo del nivel de pobreza federal. El 28% de la comunidad latina vive en la pobreza. Esto representa más del doble de personas blancas viviendo en marginalidad.

Latinos y pobreza

El gobierno sabe que hay muchos más latinos viviendo en la pobreza, pero no invierte en programas de anti-pobreza para la comunidad hispana. A este hecho, se le suma la realidad de que la mayoría de los servicios, -si existen-, no son diseñados con consideraciones culturales o lingüísticas que sean relevantes para la comunidad latina.

Un ejemplo de esto, es el que la mayoría de los programas contra la pobreza de la ciudad de Portland no están disponibles en español.

Muchos de los programas de anti-pobreza que dicen que ofrecen servicios bilingües, no clarifican que los servicios son ofrecidos por intérpretes, un hecho que limita mucho cómo las personas pueden participar en dichos servicios. Además, los servicios no son dirigidos a personas de diversas clases económicas, ni personas con alfabetización limitada. De manera que, para recibir ese tipo de servicio, las personas tienen que ser consideradas como si fueran de la cultura angla.

¿Entonces, qué tiene que ver homelessness con la comunidad latina? Hay una combinación de factores complejos que contribuyen al homelessness en la comunidad.

Claro que los “factores típicos” juegan un rol muy importante en el homelessness más visible: la adicción, enfermedades mentales, violencia doméstica.

Pero, estos son ejemplos del homelessness extremo, el homelessness crónico, el que afecta a sólo 2% de las personas indigentes en la ciudad, es el llamado homelessness “crónico”.

Y claro que hay personas y familias latinas viviendo bajo los puentes gigantescos de la ciudad, en las tiendas rotas en la calle, forzadas a vivir en albergues o en sus carros.

Pero, la realidad es que la mayoría de la comunidad latina que experimenta homelessness está integrada por personas y familias viviendo en casas y apartamentos. Personas viviendo en pisos con tres, cuatro, cinco o más familias.

Personas trabajando 12 o 14 horas al día para pagar sus cuentas. Niños en las escuelas públicas con padres que no saben si tendrán el próximmo plato de comida en la mesa. Esta es la realidad del homelessness en la comunidad latina de la ciudad. Es un “homelessness” invisible e ignorado.

*Artículo escrito por Kat Kelley y Alice Flecha Cruz de Caridades Católicas de Oregon.