El Rvdmo. Gustavo García-Siller, MSpS, arzobispo de San Antonio en esta foto de archivo de 2018. (Foto CNS/Bob Roller)
El Rvdmo. Gustavo García-Siller, MSpS, arzobispo de San Antonio en esta foto de archivo de 2018. (Foto CNS/Bob Roller)
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"La masacre por abandono, ya sea intencional o negligente, de nuestros 53 hermanos y hermanas...es uno de esos pecados que claman al cielo. No es permisible que nadie en nuestra sociedad se quede de brazos cruzados y mire para otro lado ante la crisis humanitaria provocada por la migración no regulada.

" Rvdmo. Gustavo García-Seller, MSpS., arzobispo de la arquidiócesis de San Antonio, TX.

WASHINGTON (CNS) — El arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, MSpS, en una homilía criticó a los traficantes de personas y a las injusticias hacia los inmigrantes, refiriéndose a la muerte de 53 personas el 27 de junio que murieron tras sufrir altas temperaturas en una sección de carga de un camión que los transportaba de contrabando al país.

En un texto de la homilía que pronunció en la misa en memoria a los inmigrantes muertos, en la Catedral de San Fernando de San Antonio el 30 de junio, publicada por el San Antonio Report el primero de julio, el prelado culpó a los "comerciantes de la muerte que consideran las vidas como mercancía".

Pero también instó a los "fieles laicos a crear incentivos políticos para que nuestros representantes electos cumplan con su deber de aprobar una reforma migratoria integral" y reducir los incidentes que ocurren debido a que hay pocos caminos viables para migrar de manera segura y legal.

El arzobispo, que ha tenido ministerio con obreros migrantes, visitó a algunos de los que sobrevivieron de la mortal travesía en el sofocante tráiler — sin agua ni aire para refrescarse.

Todavía no está claro cuánto tiempo estuvieron dentro del tráiler, el cual se cree que superó temperaturas de más de 100 grados Fahrenheit.

"Cualquiera que no esté indignado es cómplice al menos de alguna forma", afirma el arzobispo. 

"Son hijos de Dios. Lamentamos la pérdida de estos hermanos y hermanas inmigrantes porque son miembros de la familia de Dios".

Pero hay gente que no está indignada.

El prelado ha tuiteado sus pensamientos sobre la situación, a veces escribiendo sobre la familia de uno de los sobrevivientes, feliz de que su ser querido haya sobrevivido y, a su vez, ha recibido algunos comentarios poco comprensivos, a menudo de usuarios anónimos en Twitter.

"El hecho de que esté herido al cruzar la frontera a escondidas no significa que se quede", respondió @tarrdog el 3 de julio en Twitter, cuando el arzobispo escribió de un sobreviviente.

El arzobispo dijo en su homilía, en un comentario que parecía dirigido a los traficantes que abandonaron a los migrantes muertos y moribundos, que "la explotación de los pobres, y en particular de los migrantes, que huyen de situaciones dramáticas en busca de oportunidades y esperanzas, - es particularmente grave".

"La masacre por abandono, ya sea intencional o negligente, de nuestros 53 hermanos y hermanas...es uno de esos pecados que claman al cielo", dijo.

"Sin embargo, no es permisible que nadie en nuestra sociedad se quede de brazos cruzados y mire para otro lado ante la crisis humanitaria provocada (por) la migración no regulada", dijo.

"Todos tenemos un papel que desempeñar en solidaridad con las personas que huyen en busca de oportunidades de desarrollo".

El prelado instó a los católicos a exigir a los líderes políticos que actúen para lograr la reforma migratoria.

"Aunque es responsabilidad de todos, recae principalmente en los fieles laicos crear los incentivos políticos para que nuestros representantes electos cumplan con su deber de aprobar una reforma migratoria integral", dijo.

"Los fieles laicos católicos deben asumir su deber bautismal de santificar la vida social organizándola según los valores del Evangelio", dijo. "Todos deben poner su granito de arena para ser parte de la solución".

Dijo que la enseñanza social católica insta a los católicos laicos a participar en el compromiso cívico y la "responsabilidad compartida de defender la dignidad humana y perseguir el bien común".

En el caso de la inmigración, dijo que es un fenómeno natural que surge de la oferta y demanda de trabajo y seguridad e instó a otros a escuchar la difícil situación de los migrantes.

"Nos hace bien escuchar sus experiencias más allá de los titulares y editoriales", dijo.

"En la medida de lo posible, sugiero escuchar de primera mano las historias de los inmigrantes. No es raro darse cuenta de que han recorrido viajes espirituales desafiantes a lo largo de su éxodo físico.

"Son un gran regalo para los países que los acogen, como el nuestro, que debe su grandeza en gran parte a su espíritu inmigrante".

Al confiar las almas de los inmigrantes muertos a Dios, pidió que sus vidas no se perdieran en vano.

"Esta tragedia debe prevenir otras", dijo, y citando al papa Francisco agregó, "que el Señor abra nuestros corazones para que estas desgracias nunca vuelvan a ocurrir".