La Cámara de Representantes votó a favor de dos iniciativas de inmigración que podrían dar paso a la naturalización de jóvenes soñadores o ‘dreamers’, trabajadores agrícolas migrantes e inmigrantes que huyeron de la guerra o desastres naturales, otorgando a los demócratas una victoria que enfrenta una cuesta arriba en el Senado, informó la AP.

 

En una votación bipartidista de 229-197 los legisladores aprobaron el proyecto de ley American Dream and Promise Act 2021 (Ley de Promesa y Sueño Americano) y el proyecto de ley de Modernización de la Fuerza Laboral Agrícola.

Los proyectos de ley otorgan un camino a la ciudadanía a más de tres millones de jóvenes inmigrantes, a los portadores del Estatus de Protección Temporal (TPS), los beneficiarios de Salida Forzada Diferida (DED) y a los trabajadores agrícolas temporales y sus familias.

 

El arzobispo de los Ángeles José H. Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y el obispo auxiliar de Washington Mario E. Dorsonville, quien preside el Comité de Migración de la USCCB se manifestaron al respecto.

 

“Celebramos la aprobación de la Ley de Promesa y Sueño Americano y la Ley de Modernización de la Fuerza Laboral Agrícola por parte de la Cámara de Representantes, que ayudaría a muchos inmigrantes trabajadores a alcanzar el potencial que les dio Dios, no solo para su beneficio personal sino para el de todo el país”, afirman en un comunicado de prensa.

 

“Inspirada en la vida de Cristo, la Iglesia Católica sigue comprometida en garantizar que todas las personas dentro de nuestra sociedad tengan la oportunidad de prosperar, especialmente aquellas que a menudo son marginadas.

 

Por esa razón, instamos al Senado para que adopte y apruebe estos proyectos y una vez más hacemos un llamado a los legisladores de ambas cámaras del Congreso a trabajar juntos en promulgar reformas amplias y vitalmente necesarias para corregir el sistema de inmigración.

 

Nos comprometemos a trabajar con el Congreso y la Administración en este esfuerzo, que creemos es un tema urgente para defender la vida y la dignidad humanas”, continúa.

 

El obispo Dorsonville envió una carta a los líderes del congreso bicameral solicitando el apoyo.

 

“La Iglesia Católica cree en proteger la dignidad de todo ser humano, independientemente de su estatus migratorio".

 

"Mis hermanos obispos y yo hemos apoyado durante mucho tiempo los esfuerzos de reforma migratoria para permitir que aquellos que son contribuyentes a nuestra economía, académicos destacados en nuestras universidades y líderes de parroquias se presenten y se integren plenamente en la vida estadounidense".

 

Es nuestro deber moral y un beneficio para nuestra nación reconocer las contribuciones de tantos inmigrantes trabajadores y permitirles alcanzar su potencial dado por Dios”, escribió en su carta.

 

“Instamos al Congreso a seguir trabajando hacia una reforma legislativa más amplia y completa de las leyes de inmigración, que nuestro país necesita desesperadamente. Como siempre, la USCCB está dispuesta a trabajar con el Congreso para reformar el sistema de inmigración de una manera humana, justa y razonable”, añade.

 

El obispo Dorsonville solicitó a la presidenta de la Cámara de representantes, Nancy Pelosi, y al líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer y demás congresistas dar consideración inmediata a estos proyectos.

 

Hugo Vásquez, beneficiario de DACA y líder voluntario de jóvenes en la iglesia San Antonio, en Tigard, dijo estar muy esperanzado con estos proyectos.

 

¡Ya era hora! ¡Hemos esperado mucho tiempo!, manifestó Reyna López, directora ejecutiva de Pineros y Campesinos Unidos del Noroeste —PCUN—, calificando como “un gran paso”, la aprobación de los proyectos HR-1603 y HR-6 en la Cámara de Representantes.

 

“La pandemia de Covid-19 ha dejado claro que nuestros trabajadores agrícolas son ‘esenciales’ y lo mínimo es darles la dignidad y el respeto que merecen”, agregó.

 

Han pasado más de cinco décadas desde que los trabajadores agrícolas en Delano, California, abandonaron los campos de uva y comenzaron una huelga de cinco años en lo que ahora se considera uno de los grandes movimientos en la historia laboral estadounidense.

 

López indicó que “nuestras familias, primos, tíos, han esperado por mucho tiempo y mientras tanto han trabajado sin descanso en el campo, viviendo con miedo de ser deportados y sufriendo la separación de las familias”.

 

Proteger a los trabajadores del sector agrícola, indocumentados y de temporada es parte fundamental de la misión de PCUN.

 

Esto requiere tanto organizarse en el campo como ejercer presión política en los pasillos del poder. Reyna expresó que estos proyectos de ley son una prioridad e invitó a la comunidad a re-energizarse en el accionar político para no “desperdiciar la oportunidad”.

 

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